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Mostrando entradas con la etiqueta making off. Mostrar todas las entradas
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sábado, 24 de noviembre de 2007

Acerca del podcast del webserial

Más “making off”.

¿Por qué me da miedo que me estén entrando ganas de pasar a formato podcast el webserial? Veamos, en ese formato lista que algunos aborrecen (pero que para otros resulta tremendamente útil, incluido el perpetrador de estas líneas), porque me atrae y porque no debería hacerlo. Y encima, en una perspectiva muy personal, con lo que dudo que le sea mucha utilidad a alguien.

¿Por qué quiero hacerlo?

  • Ya lo dije en otra ocasión: accesibilidad a la obra. Cuanta más, mejor.

  • Me encantan los podcasts, sobre todo porque ya de antes me gustaba mucho la radio (pero así, en pasado). Por extensión, me gustan las narraciones en audio.

  • Seguro que los seguidores del webserial aumentarían, aún sin campaña de publicidad.

¿Por qué no debo hacerlo?

  • No voy a tener tiempo.

  • En el caso de que consiga distraer el par de horas necesarias para la grabación y postproducción, empezaría a considerarlo como una carga. Sospecho que este “efecto carga” se puede soslayar mediante un par de engañifas psicológicas, pero no termino de dar con ellas.

  • La postproducción es un coñazo. No aspiro a incluir efectos de sonido, pero sí a coordinar la locución con una ambientación musical adecuada. Y eso es un coñazo. Ya sé que “al que algo quiere, algo le cuesta”, pero eso no quita que sea un coñazo.

  • Soy demasiado ambicioso y me decepcionaría el resultado. El webserial tiene diferentes personajes, por lo que lo ideal sería tener diferentes voces. Tiene acción (aunque no mucha por ahora), por lo que debería incluir efectos de sonido, eso sin contar con lo de la música. Ya acabo de decir mi consideración acerca de la postproducción (¿no quedó claro? Es un coñazo). Como no podría hacerlo como en estos momentos aparece en mi mente, mi voz haciendo el tonto con una música que seguro terminaría eligiendo deprisa y corriendo me terminaría echando para atrás.

  • Y no voy a tener tiempo. Eso no lo sé a ciencia cierta, pero lo intuyo. Y he aprendido a fiarme de mis intuiciones.

En número, gana el NO frente al SÍ. En valoración, estaría cerca de un empate. Peligrosamente cerca. Sin embargo, mi parte juiciosa parece que se va a imponer a la impulsiva y alocada. Al escribir estas letras, ambas han llegado por su cuenta y riesgo a un acuerdo y me lo acaban de comunicar. Eso sí, les ruego (a ellas) que la próxima vez me tengan en cuenta en este tipo de decisiones (y me temo que lo han hecho).

Antes de que siga con este rumbo surrealista, declaro que:

  • Por el momento, no habrá podcast del webserial.

  • No pondré el servicio de Sonowebs porque después me dará pereza (total, si ya se puede escuchar...).

  • Dependiendo de como vayan las cosas, podría ser que en Enero (año nuevo, podcast nuevo), me anime a hacerlo.

Y pongo punto y final a esta reflexión pública que tal vez debería haberme ahorrado (por la salud de vuestros feeds).

Riesgos de narrar "en directo"

Yo me había jurado y perjurado que ni muerto iba a dejar de “postear” en el webserial lunes, miércoles y viernes. Como siempre, en mi vida se revuelve ese refrán de “no digas nunca ’de este agua no he de beber’”, porque beberás hasta que tu tripa suene como un globo lleno de liquido.

Primero fue un despiste: teniendo escrita la entrada #7, voy y me la dejo en casa. Generalmente, yo acudo a un cibercafé apenas salgo del trabajo, antes de llegar a casa. Salvo excepciones, luego hace falta un incendio para que vuelva a salir de ella. Pues mira: que la había escrito el lunes (toma ya, encima con antelación) y luego, con tantas cosas, me olvidé de guardarla en la flash, asumiendo que ya lo había hecho. De ahí, que la del miércoles saliera el jueves.

Luego, no publiqué el viernes. Resulta que se me ha acabado el material de referencia que ya tenía escrito (el guión de un hipotético número uno de “The Max”), y ahora tengo que afrontar el trapecio sin red. Bueno, algo de red tengo, pero más bien se parece más a una de esas en las que vienen la naranjas, con lo que no se trata de algo que de mucha seguridad: “bocetos” de escenas, un esquema de adonde voy pero que no indica muy claramente como llegar, etc. Y como ya dije, los últimos acontecimientos me han tenido un poco líado, de manera que no he podido enfrentarme al trapecio con el valor (y predisposición) necesario para ello. ¿Lo peor? Que le veo venir a la próxima semana con un vestidito muy parecido a este, lleno de broches en la espalda especialmente diseñados para ponérnoslo difícil a los hombres. Y en lontananza, veo aproximarse el próximo mes. Eso ya no es vestido, es una armadura. Si antes las semanas venían prácticamente en pelotas, ahora parece que les hizo mella el frío. Uy, jodimos.

Lo que toca es hacer un esfuerzo y seguir adelante. Por ahora, lo que estoy pensando es que para el lunes voy a poner una entrada con todas las aparecidas en el momento pero en formato PDF, para descargárselas (ya hablé de esto). Después, las que sigan irán con su oportuno descargable. Esto me permitirá ganar tiempo para afrontar el hipotético número dos (cosa que aquí ya no sería aplicable) y lidiar con un par de toritos que se me antojan bravos: la escena del interrogatorio al que se hace alusión al final de la entrada #7 y la presentación de los cuatro personajes secundarios que me faltan por incluir. Encima, para los nuevos acontecimientos, los que en cómic iban a ser un número dos, me encuentro con que, cuando los escribí, añadí esta nota: “Este capítulo está, como poco, sosísimo”. Vaaale. Vamos mejorando.

En resumen: que la trayectoría argumental va de capa caída y tengo que meterle un cohete por donde la espalda pierde su casto nombre para ver si se pone las pilas. Haré todo lo posible.

Y cada vez me tira más la posibilidad de poner el webserial en formato podcast (por cierto, que al escribir esto, acabo de oír a lo lejos un par de chillidos que parecían de una criatura lovecraftiana... No viene a cuento, pero de noche da miedo, oye).

sábado, 17 de noviembre de 2007

Algunas ideas de accesibilidad para el webserial

No he escrito nada más sobre el webserial porque, por ahora, no hay nada más que contar. Sin embargo, quiero añadir un par de cosas que se me han pasado por la cabeza.

La primera de ellas está referida a incorporar audio en ese blog. Sueños de la razón ya añadió esta función por medio de Sonowebs, y parece que le va bien (no la he probado, pero no le he leído quejarse). Mangas verdes también la ha incorporado, y la continuidad de posts en ambos sitios empleando el servicio me hace pensar en hacerlo yo también, principalmente en el webserial.

Pero lo que me hace dudar es que, incluso desde antes de comenzarlo, me seduce mucho la posibilidad de realizar el webserial en formato podcast. Si no lo he hecho antes, ha sido realmente por la pereza que me daba cargar con la obligación de realizar un guión, locutarlo, posproducirlo y subirlo. Sin embargo, habiendo iniciado el webserial como tal, el concepto cambia: el guión, primer bache generador de pereza, ya está hecho; el segundo bache, la posproducción, no hay manera de evitarla. Por lo tanto, estoy sopesando la idea de, cada cierto número de entradas, hacer un podcast recopilándolas todas. Sea como sea, no la pondría en marcha por lo menos hasta el año que viene, momento en que podré decidir se tengo o no tiempo para llevar todo a buen puerto. Tal vez, por el momento, podría recurrir igualmente a Sonowebs.

La segunda cosa que me anda rondando la cabeza es incluir en cada entrada la misma pero en PDF descargable. Así, dado que las entradas son largas, facilitaría las cosas a quien quisiera leérselas con más calma y, sobre todo, desconectado. Lo más práctico sería recurrir para ello a algún widget o a algún servicio externo que me automatizase el proceso, como podría hacer empleando un plugin en Wordpress. Sin embargo, no conozco ninguno, y los procesos automatizados siempre tienen pequeños detalles que no me terminan de satisfacer. Además, como cada entrada la escribo primero en OpenOffice.org, no me costaría mucho trabajo convertirla a PDF al concluirla.

Las dos cosas brindan más opciones para acceder al contenido. En cualquier sitio web, o más concretamente blog, esto es siempre algo de agradeces. Pero en un webserial me parece casi indispensable. Cuando se trata de entradas inevitablemente largas como es el caso, se hace imperativo facilitarle la labor al usuario para que pueda acceder a ellas como y cuando quiera.

Posiblemente, comience pronto con lo de los PDF para tenerlo disponible a la hora de comenzar la promoción. Si todo va bien, pienso comenzar la campaña de publicidad del webserial después de la semana del 3 al 9 de diciembre. La razón es que esa semana está troceada en varios días festivos, sin contar con que las actividades escolares se ralentizan por las celebraciones (fiestas de Quito, principalmente). Como no ando yo muy juerguista en los últimos tiempos (y menos ahora, la verdad), intentaré aprovechar ese tiempo libre para generar el material necesario y organizar las cosas de manera que me consuman el menor tiempo posible pero alcanzando el mejor resultado con los limitados medios que cuento. Y esos resultados, como siempre, los podréis encontrar aquí, oportunamente relatados.

lunes, 12 de noviembre de 2007

Las descripciones de los personajes

Si hay algo que odio al leer una narración escrita (del tipo que sea) son las descripciones descolocadas. Me explico: digamos que en la página uno aparece un personaje. La historia comienza a desarrollarse en torno a él. Nosotros, como lectores, nos lo imaginamos con este u otro aspecto. Le colocamos una cara, por muy indefinida que sea, y le ponemos una ropa. No llegamos a detalles como el color de los ojos, pero por lo menos en mi caso sí al color del pelo. Según como vea el mundo cada uno, imagino que tenderá hacia un estereotipo propio u otro. Pero ahí no está el problema. Está en cuando al autor le da por describirnos al personaje en la página 6 o en la 10. Lo siento, pero odio eso. Lo ODIO (sí, sí, lo digo gritando).

Hace poco me pasó con el ya citado “Hijos de Anasi”, de Neil Gaiman. A pesar de lo que dice el título, no se me ocurrió relacionarlo con uno de los personajes de “American Gods” que tiene ese nombre. Simplemente, no me acordé. La historia comienza con el tal Anansi, pero no se habla de su raza. Lo mismo ocurre con su hijo, en la página dos. De ambos se habla profusamente. Debido al etnocentrismo que todos profesamos (lógico, por otra parte), a los dos me los imaginé blancos (caucásicos, dirían en los USA). Pues no. No lo eran. Eran negros. Y lo peor, esa negritud es importante porque su origen es importante en la historia. No son negros por un ánimo políticamente correcto del autor, sino por otra razón (no lo digo para no espoilear). El caso es que durante toda la historia no hubo manera de teñirlos: blancos me los imaginé al principio, blancos se quedaron.

Creo que un autor debe describir mínimamente a sus personajes al principio de la historia. Al menos en lo referente a esos aspectos que entran rápidamente por los ojos. Por decirlo así, que se ven de lejos. Y más si luego va a usar esos detalles en algún momento o si van a tener importancia en la historia.

De acuerdo. Ya tuve mi pataleta. Ahora voy con lo mío.

Este aspecto al que le doy tanta importancia no lo he cubierto muy bien que digamos. Para empezar, metí la para con Max. De todas formas, es un problema que he solucionado creo que ingeniosamente. Ya veréis a que me refiero en la entrada del miércoles (la #4). Un problema menor creo que ha habido con Jorge Ochoa. Tampoco es que el personaje necesite de muchos detalles, pero a lo mejor no ha quedado claro que es un hombre maduro (rondando los cincuenta). En cuanto a Patricia, que volverá a salir aunque sea sólo por mención, no me preocupa a menos que ponga en práctica una idea que se me ocurrió hace tiempo. Por el momento, ahí queda.

En cuanto a los personajes que aparecen en la entrada #3, creo que lo que se dice es suficiente. La descripción de DK es muy corta y creo que conseguí integrarla en la narración. Natalia (que en un principio tenía el Claremontniano nombre de “Necra”, ya se verá por qué) está correcta y minimalistamente descrita. Y sobre el Gitano, con un sobrenombre como tal, creo que no hacía falta ninguna descripción. A lo sumo, no hubiera estado mal añadir una sobre la ropa que usa para evitar el estereotipo “lolailo” que puede sugerirle a algunos “payos”, pero creo que no hacía falta.

El problema con el que me encontraba aquí es que se trataba de una escena de acción. Pararme a describir significaba enlentecerla, y quise hacerlo lo menos posible. Esto nos lleva a una pequeña lección: introduce a tus personajes en situaciones en las que puedas introducir las descripciones que necesitan sin entorpecer la narración. A ver si se me mete en la cabeza.

Los “disclaimers”

“Disclaimer”, según el diccionario de inglés que tengo más a mano, significa “Negación, rechazo (en forma de declaración)”. Obviamente, viene de “disclaim”: “rechazar, repudiar, desaprobar (responsabilidades, planes, informaciones, etc.).

Estaba intentando escribir el “disclaimer” del webserial y traté de encontrar alguno para tomarlo como referencia (ya, sí: copiarlo prácticamente íntegro). Fui a mi biblioteca y saqué libros al azar. Que sorpresa cuando me encontré con que en todos los que sacaba no venía nada ni remotamente parecido. Lo más parecido que he encontrado ha sido la “Advertencia a los viajeros” incluida al principio de “American Gods”, de Neil Gaiman: una advertencia informal pero que, sin duda, ha de tener validez legal. Porque el “disclaimer” está ahí por motivos legales, sin duda. “Los hijos de Anansi”, del mismo autor, no tiene nada parecido.

Esto me lleva a deducir que los “disclaimer” o advertencia son patrimonio de los Estados Unidos. No me extraña, la verdad, con esa costumbre que tienen ellos de ir a los tribunales por cualquier cosa. En alguna parte leía (perdón por no acordarme) que la razón de que los manuales norteamericanos sean tan extremadamente detallados es porque, en caso de error a la hora de manipular un artefacto, le pueden acusar a la empresa fabricante de que no explicó bien como se debía llevar a cabo dicha manipulación. De ahí que en obras de ficción nos encontremos con el susodicho “disclaimer”, sobre todo en películas: no importa que temática sea, hay que advertir al espectador (o lector) de que lo que ve o lee no es real. Como digo, esto es una deducción propia. No tengo la certeza de que sea así (¡toma “disclaimer”!).

Por suerte, creo que los que compartimos como idioma materno el español no tenemos esa costumbre tan aberrante (la cual da para mucho de que hablar, por cierto). Supongo que el derecho continental (modelo bajo el que estamos Europa y Latinoamérica) debe de basarse en unos principios diferentes a los del anglosajon, entre ellos el de no considerar estúpida a la gente.

Por lo tanto, y dado que Tabu Studio lleva como subtítulo la palabra “webserials” y ya tengo por fín la definición de webserials que voy a incluir en la columna derecha, asumiré que si a alguien le ha dado por considerar real lo que cuento, habrá sido por no fijarse bien en lo que aparece por ahí, bien clarito. Por lo tanto, no voy a incluir lo de “Los hechos y personajes que aparecen en esta obra son ficticios. Cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia”. Porque así es.

La entrada #3, la brevedad y los resúmenes

Cada vez me preocupa menos la extensión y más lo que diga en ella. Y creo que es apreciable tanto en este blog como en el webserial, pero ahora me estoy refiriendo a este último. La entrada de este lunes tiene 1829 palabras.

Como dije en la entrada acerca del webserial que puse el viernes, cada vez me es más patente que la extensión no ha de condicionar la narración, sino ser una consecuencia de esta. La cultura de la brevedad que se ha extendido entre los blogs no es aplicable a un webserial. Punto y final.

Y es que los textos publicados en un blog no tienen que ser breves por fuerza. Debes ser breve sólo si no tienes más que decir que lo que ya dices. Condicionar tu discurso a una extensión simplemente por el peso de la “economía de la atención” me está pareciendo un poco absurdo. Como en todo, hay que encontrar un equilibrio. Tal vez una de las mejores formas de hacerlo sea, cuando queremos publicar un artículo un tanto extenso, fragmentarlo en unidades lo más autónomas posibles. Pero nunca hacerlo en base al número de palabras, sino que esas unidades deben cubrir un aspecto concreto en el que queremos profundizar, incluyendo un párrafo en el que se resuma lo que se ha tratado anteriomente (y con sus respectivos enlaces, claro). Y, a ser posible, añadir otra entrada resumen al final. De esta manera, cubrimos a los usuarios que llegan al principio, a la mitad y justo al final.

Al escribir esto, me he dado cuenta de que los párrafos resumen deberían ser también parte de cada entrega del webserial. Algo así como “En el episodio anterior de ’Heroes’...”, sólo que con algo más que la entrada anterior, por lo menos por ahora. Cuando haya una considerable cantidad de entradas, tendrá que tratarse únicamente de los acontecimientos más relevantes para la entrada actual.

A pesar de que si tuviese conexión, la entrada #3 ya estaría “en el aire”, voy a incluir en este momento un resumen, para ir cogiéndole el truco. Tengo alguna cosa más que decir sobre esta entrada, pero para ser coherente con lo que dije más arriba, lo dejo para un poquito más adelante. Sólo añadir que esta vez ya hay acción y se presentan tres nuevos personajes, uno de ellos principal.

ACTUALIZACIÓN (siempre quise decirlo): Queda añadido el resumen. 73 palabras. Lejos de los 140 caracteres “twitterianos”: 420. Sin embargo, me satisface. Creo que no podría usar Twitter como medio de promoción.

viernes, 9 de noviembre de 2007

La entrada #2 de "The Max"

El IDASI se llamaba en un principio A.E.. Un nombre que evoca a esa manía de las siglas que invadió el cómic norteamericano de superhéroes de los noventa, y que significaba "Actividades Encubiertas". Ese nombre lo llevaba arrastrando prácticamente desde el año 95 ó 96. Unas tres semanas antes de comenzar el webserial, caí en la cuenta de que debía cambiarlo. Resultaba imperativo. Solito, creo que una semana antes, me vino ese nombre tan rancio y kafkianamente evocador: IDASI. Me pareció adecuado pues, si tienes una organización del tipo en la que trabaja Max, necesitas un nombre aparente pero discreto. Pensé que tenía que tratarse de un nombre que no fuese más que unas siglas vacías, construido con palabras que no dijesen nada. En principio, iba a ser el IDA: Instituto de Desarrollo de Actividades, pero creo que me pasé de vacío. Luego le añadí lo de "y Servicios de Información", que es también bastante ambiguo.

De nuevo me ha salido una entrada larga (1.142 palabras), pero cada vez se me va haciendo más patente que eso de la brevedad va a ser muy difícil de conseguir. Además, ¿es necesario? El lector del webserial, o que llegue hasta él sabiendo de que se trata, supongo que estará dispuesto a leer algo de cierta longitud. Si alguien llega por accidente (según Statcounter, Google no ha atraído a nadie por una búsqueda de términos incluidos en algún post), sospecho que lo mismo le va a dar que sea una entrada larga que una corta: se marchará una vez que comprueba que no tiene que ver con lo que está buscando... A menos que le interese el género, coincidencia que puede darse pero a la que no le tengo mucha confianza.

Por otro lado, la frecuencia con la que he decidido postear determina que las entradas tenga una longitud mayor de lo que me había planteado en un principio. Si hubiese cortado al terminar todo lo que digo sobre el IDASI y luego, el lunes, hubiese continuado con la escena que le sigue, la breve conversación con Jorge Ochoa, creo que hubiese enlentecido innecesariamente la narración. Al ser esto un serial (web), cada capítulo tiene que tener un cierto condumio propio. Resulta difícil mantener el equilibrio entre ese contenido mínimamente interesante (y necesario, eso sí, para la narración) y la longitud de las entradas. Veamos que tal consigo mantenerlo, pero de por sí, el proceso resulta interesante y muy formativo. Desde luego, voy descubriendo y aprendiendo cosas.

Y si algo requiere de un tratamiento de urgencia es ese vicio de las oraciones largas. Dificulta la lectura. Creo que un par de pastillas de "Acortadisol" podrán contribuir a ello.

En otro orden de cosas (que formal, por Dios, que formal), ya he enviado mi dirección a Google. Veamos si eso conduce a tener algunas visitas más, aunque la verdad es que no es algo que me interese ni con lo que cuente. Sólo tengo curiosidad por ver si produce algún efecto y de qué naturaleza. Lo que más me interesa son los suscriptores, y por el momento son (sois) tres. Os agradezco por la confianza que me dais y espero vuestras críticas y sugerencias.

Añadí la promo de audio a la columna de navegación y el banner de Mevu, pero un detalle que tengo que cubrir es ese "disclaimer" del que hablé en otro momento. Por ahora, no lo he puesto. Y también la descripción del webserial, aunque posiblemente me ocupe de ello durante este fin de semana. No lo voy a hacer hoy (jueves, mientras escribo), porque estoy interesado en hacer otra cosa rspecto a "The Max": dibujar.

Sí, dibujar. Me gusta mucho la imagen del encabezado del blog, pero creo que no dice nada acerca del contenido del webserial. Resulta demasiado genérica. Además, no sólo quiero cambiar eso, sino que también quiero corregir otro detalle en el que no había caído en cuenta: al bajar por la página, la columna de navegación se acaba y deja un espacio vacío que no me gusta. Podría recurrir a Adsense, pero creo que voy a aprovechar el espacio en algo más productivo: añadiré imágenes relativas a los personajes y a la historia. No sé de que tanta utilidad resulte eso pero lo cierto es que me lo pide el cuerpo.

Y termino con unas preguntas retóricas: ¿un contenido de este tipo debe llevar negritas? ¿Tiene utilidad? ¿Puede servir para ayudar a la narración de alguna manera? Ya sé que he dicho que son retóricas, pero no estaría de más recibir vuestra opinión al respecto. Estaría muy bien.

jueves, 1 de noviembre de 2007

Últimos días para el principio

Esta falta de conexión en casa ha ocasionado que decida posponer la primera entrega del webserial para el 5 de noviembre. Sin embargo, voy a poneros al tanto de las últimas cosas que he hecho en relación con él. La primera es el wiki. Lo abrí en Wikispaces, sitio al que llegué googleando por ahí. Sin embargo, aún no he colocado nada en él. La principal razón ha sido el tiempo, pero también he estado pensando y creo que el wiki no es necesario por el momento. Algunos de los datos que van a aparecer ahí podrían entorpecer un tanto la narración. El proyecto es un webserial que aprovechará los recursos que ofrece Internet, pero eso no significa que lo vaya a utilizar para reventarme a mí mismo. Me explico: los personajes deben ir conociéndose a lo largo de la trama. Sin haber comenzado ésta, incluir una ficha en el wiki con su correspondiente enlace en el webserial sólo entorpecería la narración, contando hechos que se dan en la misma y que serían redundante. Una vez avanzada la trama hasta un punto, entonces si será necesario incluir esos enlaces para que los nuevos lectores puedan conocer a los personajes de manera rápida, como los que lleven algún tiempo más leyéndola. No es que confíe en que esto sea un exitazo con miles de lectores (sobre esto, otro día), pero si hay que ofrecer esa accesibilidad por un asunto de potencialidad. Vamos, que nunca se sabe. Ando dándole vueltas también al asunto de la promoción, especialmente a la promo en audio. Quiero hacer algo interesante y acorde (obvio) con la historia, algo que anime a quien la escuche a hacer el esfuerzo de leer. Estoy pensando un par de cosas y ojalá en estos días, antes del lunes, consiga plasmarlas en un archivo de audio. Y ojalá luego los podcasters se animen a pasarla, que esa es otra. Todas las promos que se ponen son de podcasts, y tal vez sea porque nadie se ha animado a hacer una promo de un blog. Como podcaster, ¿pondría la promo de audio de un blog en mi podcast? Supongo que depende del blog, de si me gusta y me parece interesante. Además, la promo del webserial la voy a poner también para ser escuchada (si la técnica no me lo impide) desde el propio blog de este, lo cual a lo mejor sirve también para enganchar a alguien.Hay algunas cosas pendientes y otras posteriores de las que hablaré más adelante. Pero faltan pocos días para dar comienzo a esta aventura y la verdad es que estoy emocionado con este proyecto, independientemente de la repercusión que tenga. Al respecto, como ya he dicho, hablaré en otra entrada, que casi con toda seguridad quedará ya para el lunes, pues por estos lares mañana es fiesta (feriado, en local) y voy a aprovechar el tiempo.

sábado, 27 de octubre de 2007

Sobre "The Max"

Max3_resize.gifEsta entrada se relaciona directamente con otra anterior que sería bueno que leas para comprender todo mejor.

Max nació en algún momento en el transcurso del año 1993 al 1994, aunque en realidad podría fechar su nacimiento "oficial" en 1995. Creo que fue por entonces que Ángel de la Concepción le dio forma en un dibujo de lápiz y tinta que conservo hasta ahora como una de mis más preciadas posesiones: otra vez, había conseguido plasmar en el papel lo que yo tenía en la cabeza.

En aquellos años, tanto Ángel y yo fantaseábamos con series, mini-series y álbumes con nuestros personajes. Hasta el momento, eso no ha sucedido (me niego ha decir que "nunca sucedió", : ) optimista que es uno). La serie de este personaje se iba a llamar "The Max", y aunque sé que no es un nombre muy original (sobre todo con el tiempo que a pasado desde entonces), la razón del título era por la canción que me inspiró su creación: "The Max", de Prince. Lo siento, no me resisto a poner la letra de este tema. Si no os interesa, podéis saltárosla.

When my back is so far back it's On the other side of wall When half a chance is all I get, if I get a chance at all When the going gets thougher than the tough can go I grinde the axe - that's when… I go, I go, I go 2 the max I go 2 The max yo baby, tell me where the party's at The max yo baby, I wanna shuffle the cards in that stack The ma - we can dance if u want 2, But I might break yo back The max more *** 4 your buck u can bet on that When they tell me 2 walk a straight line I put on crooked shoes When they tell me that I can't live 4 ever I pay some overdues When they start makin' up a crazy rule That's when I break a back, cuz when When my body starts 2 shiver from the chill of The scarlet sweat When my lips eclipse the sun and the moon Reflecting from the wet When the blood of my love outraces Every one of the stallions in your pack - that's when U go, u go 2 the max 4 ever the max… It's deep inside of u 4 ever the max… Inside of u 4 ever the max U 4 ever the max… U are the max

Max siempre ha sido una espinita que he tenido clavada, una historia a la que volvía una y otra vez. Hace unos tres años, Ángel y yo tratamos de darle vida de nuevo al personaje y, vía chat, conseguimos moldear gran parte de lo que ahora va a ser el webserial. De aquel de 1995, todavía persisten bastantes cosas y algunos personajes de su entorno.

Como dije en su momento, uno de mis objetivos con el webserial es comprobar por mi mismo como se desarrolla y se ha de desarrollar la literatura en la red. Otro de ellos es sacarme la espinita que Max representa y contar la historia de un personaje al que le tengo ganas desde hace ya doce años.

image009_resize.gifEn todo este tiempo ha llovido mucho. Si ya había por entonces muchos personajes con ese nombre, ahora hay más todavía, e incluso con paralelismos con el mío. Uno de los que más me "duele" es el de Dark Angel, la serie de televisión. Una Max (aunque el mío es masculino), con habilidades extraordinarias (las del mío lo son, pero no tanto), dentro de un ambiente "conspiranoico" (ya sé que ataqué a está palabra, pero...), y además con una moto como la que tenía pensada que usase mi personaje. Oh. Bueno, riesgos de dejar pasar el tiempo y procastinar en exceso. Niños, aprended esta lección: si no lo haces tú, lo hará otro aunque sea en la otra punta del planeta. Con esto no me estoy anticipando a posibles críticas que puedan aparecer respecto a los parecidos (si es que alguien lo lee). Sólo quiero resaltar como el ir dejando ciertas cosas por demasiado tiempo puede hacer que éstas lleguen a caducar.

En esta entrada, quería contar de que va "The Max", pero con lo dicho en el párrafo anterior creo que ya he dado algunas pistas para que, quien pase por aquí, pueda olerse el tema. Max nació en su momento dentro de un entorno (o universo) superheroíco. Sin embargo, el tiempo pasa, y los superhéroes dejaron de convencerme. Sigo disfrutándolos muy ocasionalmente, pero su tiempo para mí ya pasó. Para tratar de explicar de que trata el webserial, lo haré por medio de comparaciones.

Para empezar, "The Max" no es "Héroes". Se aproxima a "Dark Angel" pero con menos fantasía. Se toca de cerca con Jack Bauer, pero tampoco es "24", aunque estaría próximo a "Misión imposible" (tanto serie como películas) y, en cierta media, a James Bond. Es una historia de acción, pero que creo que tiene substancia.

Perdón por lo pretencioso de las comparaciones, pero no encontraba mejor manera de describir la historia en estos momentos. Y más me vale que me vaya currando una descripción más atractiva y concreta, que si no...

viernes, 26 de octubre de 2007

Elementos variados del webserial

Esta entrada hace referencia a este proyecto.

Los códigos, las normas, los libros de estilo y, en resumen, todo conjunto de reglas a seguir contribuyen a darle a una publicación una homogeneidad que resulta atractiva para el lector. A mi manera de ver, esto también se aplica a los blogs. A la hora de escribir uno, todos seguimos una serie de reglas, aunque sea de manera inconsciente y a pesar de que no estén escritas. No podemos evitarlo: tenemos una tendencia natural al orden, a pesar de que a veces nos sea más fácil dejarnos arrastrar al caos.

Digo esto porque he estado pensando sobre ciertas elementos del webserial ajenos a la narrativa que me gustaría definir, en un principio por mi propio bien, y en segundo lugar por darle coherencia al resultado final. Aún no me he puesto a hacer una lista exhaustiva considerando todos esos aspectos, pero se me han venido a la cabeza unos cuantos. Sobre algunos de ellos, ya he decidido de manera visceral e intuitiva. Sobre otros, tengo que reflexionar un poco. Voy a exponerlos a continuación. Quizá les sean de utilidad a alguien en algún momento similar, pues creo que tocan ciertas consideraciones que, aunque individualmente parezcan tener poco peso, en conjunto pueden pesar bastante.

  • Fecha de puesta en marcha: He decidido que sea en noviembre, y en mi cabeza late con fuerza el día 2 desde casi el primer momento en que hablé de esto. Luego me he dado cuenta de que es debido a ciertos recuerdos y determinadas sincronías con esa fecha a lo largo de mi vida. Por otro lado, tal vez el 2 es demasiado apresurado. ¿Cuántas cosas me quedan realmente por hacer? Soy consciente de que si dejo pasar demasiado tiempo, no voy a arrancar nunca. Por lo tanto, el 2, el 2, el 2. Para lo bueno y para lo malo.
  • Número de webserials: Por ahora, en la barra de navegación de Tabú Studio he puesto tres, porque son los tres que me gustaría escribir. Creo que podría atreverme a lanzarme con, al menos, dos de ellos. Pero seamos realistas: no le puedo dedicar todo el tiempo que me gustaría a este proyecto, por lo que empezaré sólo con uno: The Max. Una vez terminado el primer arco argumental, reflexionaré sobre si continúo con el segundo arco (continuación directa del primero), o si paso a otro webserial, dependiendo de cosas como estadísticas, comentarios y, sobre todo, que tan a gusto me sienta.
  • Periodicidad: Por la naturaleza del medio y la del propio género, se exige una frecuencia más o menos seguida. ¿Lo que a mí me gustaría? Que fuese diario, pero aún no estoy seguro de si podré avanzar a ese ritmo. Semanal, ni de broma. Por el momento, estoy considerando alternar un día, dejando vacíos los fines de semana, o sea: lunes, miércoles y viernes. Echando un vistazo hacia atrás, creo que esa es la mejor alternativa, pues me da más comodidad para organizarme, la frecuencia no es tan poca como para perder el hilo (aunque creo que sí hay un cierto riesgo de ello) y si luego me veo con capacidad de aumentarla, pues quedará mejor que si me veo forzado a disminuirla.
  • Longitud de las entradas: Dependerá mucho de lo que se cuente, pero siempre tendiendo a la brevedad. Como límite, no sobrepasar las 700 palabras por entrada. No sé que tanto podrá cumplirse esto, pero así ya cuento con un punto de referencia.
  • Estilo: Narración en tercera persona, en pasado. Eso lo tengo muy claro. Cuidado con las frases largas, con subordinadas. A ser posible, frases cortas sin llegar a lo telegráfico. Diálogo, mucho diálogo (y mira que soy consciente de que fallo en este punto, pero para eso estoy aquí).
  • Redacción: Lo más correcta posible, ortográfica y gramaticalmente. Revisión de textos y corrección antes de publicarlos. Pero rápido, eso sí. A ser posible, no escribir "en directo". Tener algo de material acumulado y llevar un poco de antelación de acuerdo a la fecha de publicación.
  • Imágenes: No deben ser meros adornos, pero por el momento no quiero que se integren por completo en la narración. Siempre, imágenes Creative Commons, Coloriuris, en Dominio público a similar. A ser posible, fotografías. Siempre acreditadas y, cuando sea posible (que ha de ser casi siempre) con enlace al lugar de donde fueron sacadas. Deben ser de una a tres y aportar contexto a la historia, a pesar de que soy consciente de que esto involucra una cierta cantidad de trabajo que no estoy seguro de poder llevar a cabo al 100%. De nuevo, otro punto de referencia que trataré de cumplir en la medida de mis posibilidades.
  • Enlaces: Sin sobrecargar la entrada, pero que sirvan para añadir contexto. Hay que intentar aprovechar la potencia del medio.
  • Disclaimer: ¿Se dice así? Me refiero a esa advertencia de que todo lo que se narre en el blog es ficción y etcétera, etcétera. Como nunca se sabe, más vale ponerlo. Ahora bien, ¿deberá ir en cada entrada o sólo en una parte del blog? ¿En que medida contribuye eso a la suspensión de incredulidad? Puf, lo dejo para más tarde pero acepto ideas.
  • Personajes: Como dije en una entrada anterior, me parece necesario poner a disposición de los lectores una ficha dando algunos datos de los personajes, más que nada pensando en aquellos que lleguen con la historia empezada. Así, con un clic en el nombre de un personaje, aparecería su ficha. Estaba dudando que método emplear para ello, si usar un blog o no, pero me parece que el wiki es un mejor recurso: una especie de contextopedia del webserial. Recuerdo haberme registrado en un servicio de wikis gratuito. Con todo, creo que tengo que refrescar el tema y realizar una nueva investigación sobre ello. En este aspecto, lo interesante sería poder ir actualizando la ficha de cada personaje con los últimos eventos ocurridos, pero eso significaría un volumen de trabajo que yo no puedo manejar en estos momentos o al menos sin un equipo. Y como estoy solito en esto, pues se queda tan sólo como situación ideal.
  • Publicidad: Creo que va siendo hora de comenzar a preparar algunos resúmenes, una especie de trailers de texto sobre el webserial, algunos banners y gráficos similares, y comenzar a pensar en la estrategia. Algo así como jugar a promocionar una serie de televisión hecha en texto.

Y hasta aquí creo que llegué por el momento. Mirando lo que he escrito, creo que va a ser un poco difícil que pueda empezar el 2 de noviembre, aunque algunas cosas se pueden hacer por el camino. Lo que más me gusta es que esto está siendo todo un proceso de descubrimiento, y sin duda voy a aprender mucho de él. Sin darme cuenta, creo que he dado en el clavo en el párrafo anterior: todo esto es un juego. Me divierte hacerlo. Ojalá atraiga a gente y que le guste, pero lo principal es lo divertido que es y lo mucho que me está aportando. Y también, con ello me voy a sacar alguna que otra espinita, pero eso es tema para otra entrada en la que hablaré un poco más de la historia que se va a contar y de los personajes involucrados en ella.

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miércoles, 24 de octubre de 2007

Los detalles de los personajes

Neil Gaiman.pngPuedes leer esto así, de una. Sin embargo, esta entrada hace en parte referencia a lo que se dice en esta otra.

En la entrada anterior, me fui por los cerros de Úbeda y no hablé de lo que quería hablar, del proceso de creación de un personaje.

Ayer leía una entrada en el blog de Neil Gaiman (consumado y fantástico escritor que encima tiene un blog muy interesante) acerca de la polémica que se ha dado debido a las recientes declaraciones de J.K. Rowling acerca de la homosexualidad de uno de los personajes de Harry Potter. Neil, preguntado al respecto, dice algo que debería ser sabido (o al menos sospechado) por todos: un escritor genera mucho más que aquello que se puede leer en la obra, y que además se queda fuera cuando no importa para el desarrollo de la historia. Cita como ejemplo precisamente la homosexualidad de uno de los personajes principales de su serie de TV y libro "Neverwehere": como el personaje no mantenía ninguna relación amorosa durante la historia, sencillamente omitió mencionarlo porque no aportaba nada.

Esos pequeños detalles que tú, como autor, conoces (o como dice Gaiman, "sospechas, porque escribir es también un acto de descubrimiento"), contribuyen a que le manejes con más fluidez y que la historia, con sus recovecos y sus vueltas de tuerca, adquiera mayor consistencia. El lector no necesita conocer toda esa información que manejas, pues lo que tú tienes son una serie de datos a los que el lector accederá puestos en acción.

Recuerdo que hace muchos años, cree para mi uso particular una "hoja de personaje", al estilo de las de los juegos de rol (que aún considero muy útiles al respecto). La idea era utilizarla como formulario para tener allí reunidos los datos de cada personaje que creara. En el centro, había puesto una serie de características psicológicas, por decirlo así, contrarias. Un ejemplo sería "avaro / desprendido". Entre estas características, un espacio para una puntuación, que me permitiría saber que tan cerca de una u otra se encontraba el personaje en cuestión.

Sin embargo, hace un tiempo probé a hacerlo de otra manera: en prosa, todo seguido. Era para un proyecto que nunca salió (aunque quien sabe). El método lo saqué de algún sitio, no recuerdo de donde. Quizá de "El guión", de Robert McKee, no lo recuerdo. El caso es que el resultado me gustó más que hacerlo con una simple ficha que tenía un aire burocrático que apestaba.

Cada cual tiene su propio método. Hay varios, y cada uno escoge aquel en el que mejor se siente o el que le parece más útil. Pero de lo que no me cabe duda es de la necesidad de crear todo ese "background" de los personajes. Contribuye a que tengas las cosas más claras y pises con más firmeza.

Los personajes con los que voy a comenzar el primer webserial llevan en mi cabeza bastante tiempo. El protagonista y unos pocos más han de tener unos doce años de existencia; los otros, algunos menos (como unos tres o cuatro). El por qué de querer utilizarlos lo dejo para otra ocasión. Lo que quiero decir ahora es que, a pesar de tanto tiempo y de conocerlos "íntimamente", en ningún momento he puesto por escrito como son. Nunca he hecho una descripción completa de su carácter, de su manera de ver la vida y de vivirla. Craso error, porque además me doy cuenta que va a ser necesario poner a disposición de los lectores parte de esa información (cosa que también explicaré en otro momento).

Total, que el primer paso creativo, tras leerme todo el material que ya tenía generado, va a ser un paso un tanto "burocrático", pero que considero tan insalvable como necesario. Sé que al momento de escribir esas descripciones, haré nuevos descubrimientos, y quizá se me ocurran cosas que hagan que la historia tome otro rumbo que el que inicialmente había previsto. Pero sé que va a ser como reencontrarse con la familia en Navidad: tendrá sus momentos dolorosos, pero debajo de todo estará el cariño y no dejará de ser entrañable.

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lunes, 15 de octubre de 2007

Burocracia cumplimentada

Esta entrada está relacionada con esto.

Que palabra tan horrible es "cumplimentada", pero creo que es apropiado su uso en este contexto pues le da más saborcillo. En fin, que ya está hecho el "papeleo" de Tabú Studio, a saber:

- Registro del blog en Statcounter, con la misma cuenta que ya tengo. Tan sólo añadir un proyecto más. He incluido al final de la columna de la derecha el logo del servicio.

- Registro del blog en Google Analitycs, con la misma cuenta que ya tengo. Igual que el anterior: añadir un nuevo sitio y copiar y pegar el código. En este caso, no hay nada visible al respecto en el blog.

- Traspasar el feed a Feedburner. Sencillo, también en la cuenta que tengo. Revisando algunas opciones del servicio, he decidido incluir una opción para recibir el webserial por correo electrónico. Todavía tengo que hacer algunas pruebas con él para ver como funciona, pero hay una casilla en la columna derecha del blog para poner la dirección de correo y suscribirse. Al hacerlo, se envía un mensaje de confirmación (no como en Hi5) que se puede personalizar. Pero al hacerlo y darle a guardar, simplemente me ha aparecido lo que había antes, el mensaje en inglés. Tendré que comprobar si se guardó o no (espero que sí).

- Registro en Coloriuris: licencia amarilla. Se permite la comunicación pública, reproducción y distribución siempre que sea sin ánimo de lucro. Se pueden hacer obras derivadas para usos no comerciales siempre y cuando la obra derivada se ceda en las mismas condiciones (cesión en cadena).

- Sistema de comentarios mediante Haloscan. No por nada en especial. Lo uso también aquí. Es que la página de comentarios en Blogger tiene un algo que no me termina de gustar (aunque he visto que Haloscan se atraganta con las tildes).

- Inscripción en Technorati. La verdad, no sé para qué exactamente. Si me ha dado beneficios en mis otros blogs, la verdad es que no lo he notado. Pero ya que tengo una cuenta ahí, no me cuesta nada añadir un blog más.

Bueno, creo que están hecho los trámites burocráticos principales. Claro, que queda enviarla a Google, a Yahoo y a algún directorio/buscador más, pero eso será cuando haya puesto el contenido. En resumen lo que he hecho (por si le sirve a alguien) ha sido:

  • Incluir un sistema de estadísticas para saber quien visita el blog y desde donde. Si he puesto dos ha sido quizás por indeciso. Me gusta la precisión al minuto de Statcounter (junto con un par de cosillas más), pero me gusta más la presentación y algunos detalles de Google Analitycs. Por el momento, no me molesta seguir usando los dos.
  • Incluir el sistema de gestión de feeds por excelencia: Feedburner. Me permitirá saber cuanta gente está suscrita al blog. Además, también me permite ofrecer una suscripción por correo electrónico (cuanta más variedad de oferta, mejor).
  • Poner el contenido del blog bajo una licencia "permisiva". Aunque a algunas personas les importa un cuerno este aspecto ya que a la hora de copiar, simplemente copian, hay otras que se fijan en estos detalles y que los toman en cuenta a la hora de difundir tu contenido o incluso enlazarte.

Lo de Haloscan y Technorati no lo cuento, por las razones que ya he dicho. En espera de los primeros contenidos, aún falta por hacer:

  • Subir la dirección a los principales buscadores y directorios generales y de blogs.
  • Incluir la dirección en mi página de Mevu.com.
  • Realizar una pequeña campaña de promoción (aunque esto requiere de más planificación).

Bien, creo que por el momento ya está. Si creeis que me he dejado algo, os agradecería que me lo dijéseis en los comentarios.

Ahora biene lo más complicado y al mismo tiempo más fascinante: crear el contenido. Parte del trabajo ya está hecho, pero eso lo explicaré en otra entrada.

domingo, 14 de octubre de 2007

Eligiendo un CMS y acondicionándo el blog

tabustudioenproceso.pngBien, pues vamos con la primera entrada del making off. Si no sabes de que hablo, puedes leer la entrada anterior.

El primer paso fue seleccionar bajo que CMS (sistema de gestión de contenidos) iba a hacerlo. No tengo servidor propio, aunque Autodidacta corre en un servicio gratuito que me permite instalar Wordpress (no sé si también otros gestores de contenido). Sin embargo, no quería hacerlo ahí por no ocupar los escasos 100 MB de la cuenta. Además, las cuentas gratuitas en la mayoría de los servicios de muchos detalles ya hechos, como he descubierto gracias a Emezeta rank, que te hace un listado de virtudes y defectos de tu página: Autodidacta tiene el pagerank más bajo que ninguno de mis otros blogs (que tampoco son para dar palmas), por decir uno de los aspectos evaluados, y que seguramente es debido a cosas como el archivo ROBOTS.TXT que no he colocado por pereza.

Pero desentenderme de esos detalles tiene un precio: la personalización. Lo bueno de recurrir a un CMS completo, no a servicios web que lo ofrecen, es que puedes colocarle a tu gusto, con las características que desees (los plugin de Wordpress son una maravilla) y con el aspecto que quieras. En este caso, el nivel de personalización que ofrecen los servicios web me basta y me sobra para lo que pretendo, aunque todo dependerá de como evolucione el proyecto.

Una vez decidido que iba a emplear un servicio de CMS, quedaba elegir cual. Mis primeras opciones fueron Blogger y Wordpress.com, pues ya tengo experiencia en ellos. Sin embargo, decidí echar un ojo para ver si encontraba otro que me ofreciese la misma versatilidad que estos. Cierto que no busqué mucho, pero de lo que me di cuenta es que muchos servicios de CMS no dan una información adecuada de lo que ofrecen. Toca buscar entre sus blogs para ver las plantillas de que disponen, los plugins que permiten, etc. Por lo tanto, decidí quedarme entre los dos mencionados, y terminó ganando Blogger.

¿Por qué Blogger? Más que por qué el sistema de blogs de Google, debería decir por qué no Wordpress.com. Wordpress.com me encanta: da un buen servicio, me gusta que las estadísticas estén a mano, se integra con los clientes de blogs (siempre prefiero escribir desde uno) y tiene una gran variedad de plantillas. Además, me parece un servicio muy sencillo de usar, más incluso que Blogger. Pero... No acepta código Javascript.

Aunque el no aceptar Javascript por seguridad pretende ser uno de los elementos valiosos de Wordpress.com, para mí ha sido el que me ha terminado por echar para atrás. Sin Javascript, el número de servicios que se pueden integrar en un blog se limitan considerablemente (por lo menos, de entre los que yo conozco). Además, quiero tener la puerta abierta a la integración de Adsense o de otro servicio similar en el caso de que la cosa fuera bien.

Por lo tanto, me quedé con Blogger. Hacía tiempo que había "inscrito" el nombre "tabustudio", por lo que no corría el riesgo, a pesar de no ser un nombre común, de que ya me lo hubiesen "quitado".

El siguiente paso fue definir el aspecto del blog. Cuando tienes un blog en un servicio gratuito es importante diferenciarte, especialmente en el caso de Blogger, cuyas plantillas son tan pocas que ya están muy vistas.

Hay unos cuantos sitios con plantillas para Blogger. Por ejemplo, el de este mismo blog es de Blog and web, que tiene un amplio surtido de ellas. Sin embargo, no había ninguna que me convenciese para este caso, por lo que recurrí de nuevo a Google, que me indicó varios sitios, unos que no conocía y otros que sí. Finalmente, me decidí por Gecko & Fly, que tiene una esplendida colección de plantillas ( a la que llegué por medio de DigiZen).

Las características que yo buscaba en la plantilla eran las siguientes:

  • De dos columnas.
  • La columna de las entradas a la izquierda (para que sea lo que primero vea el lector al hacer el escaneo de la página con la vista, tras la cabecera) y que sea estrecha, con fondo blanco.
  • Espacio para una imagen en la parte superior.
  • Una barra de navegación encima o debajo de la imagen anterior.
  • Que use una fuente clara, ni grande ni pequeña, con un interlineado normal.

Terminé eligiendo la Erudite de dos columnas, ya que me gustó mucho el icono de RSS en la parte superior, bien visible, junto con los enlaces para suscribirse. Me descargué la plantilla y la coloqué en Blogger. La verdad es que no sé que tanto está usada esta plantilla: yo solo la he visto en un blog.

A continuación, hice un pequeño montaje con un dibujo de Ángel de la Concepción (con GIMP) y lo coloqué como imagen de cabecera. También, cambié la barra de navegación, más que nada para ver si podía.

Y hasta el momento, eso es todo. El siguiente paso será armar la columna derecha del blog, viendo cuales son los elementos que coloco en él, además de pulir algunos detalles. Después, será cuestión de hacer algunos trámites "burocráticos": activar un sistema de estadísticas (seguramente Statcounter y Google analitycs), "quemar" el feed en Feedburner (para gestionar las suscripciones), ponerle licencia al blog y algunas cosas más. En cuanto a la licencia, creo que optaré por Coloriuris, posiblemente la licencia amarilla.

Pero todo eso será a lo largo de esta semana. A medida que vaya haciéndolo, iré contándolo.

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