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sábado, 31 de julio de 2010

Cultura ¿popular?

ES MUY DE CÓMIC: CULTURA DE MASAS Vs. CULTURA POPULAR
Lo diré más claro. El debate del que hablo parte de la falsa creencia de que la gran industria cultural, y por tanto sus productos de consumo, son algo supuestamente "popular", frente a otras manifestaciones creativas producidas espontáneamente al margen de dicha industria, que serían vistas como supuestamente "elitistas" o, peor aún, como los "auténticos" productos de consumo concebidos bajo estrategias de "posicionamiento comercial". No hay que ser un lince para ver que suele ser justo al contrario, pero no deja de resultar significativo (mucho, de hecho) la capacidad que tiene la industria de masas para vendernos la moto y aparecer ante nosotros como algo espontáneo, así como "del pueblo", todo "desde el pueblo y para el pueblo", y de paso convertir en invisibles al equipo de ejecutivos, comerciales y expertos en marketing que hay detrás trabajando para manufacturar esos productos de consumo y colocarlos en el mercado. Aclaro algo más. Yo también soy hijo de esa cultura de masas, y no voy a fingir ahora un desprecio contra ella que, salvo excepciones, no siento: por ejemplo, hace poco fui a ver IRON MAN 2 el día de su estreno, y lo hice con ganas. Lo que no me parece de recibo es creer ingenuamente que semejante producto comercial de consumo (con grandes mayúsculas de neón) u otros semejantes (véase abajo a la izquierda) es la verdadera cultura "popular", frente a manifestaciones creativas espontáneas que nacieron sin una verdadera premeditación comercial (aquí abajo a la derecha).

Para saber a que se refiere con "abajo a la izquierda" y "abajo a la derecha", ir al post original. Y como no soy de copiar artículos completos (por mucho que me quemen las yemas de los dedos por hacerlo), recomiendo encarecidamente visitarlo para leer la cita de Robert Crumb.

domingo, 14 de marzo de 2010

Definición de periodista

Acabo de releerme “Transmetropolitan” y me ha encantado tanto como la primera vez. Es una de esas obras imprescidibles, y no sólo para los amantes del cómic, sino para todo aquel que gusta de una buena historia. Obviamente, tiene sus altibajos, pero los puntos fuertes hacen que se vuelvan insustanciales e irrelevantes.

Spider Jerusalem es uno de los mejores personajes con los que me he topado. Y por su boca, Warren Ellis suelta algunas perlas fantásticas. Entre ellas, ésta que destaco aquí, proveniente del número “I hate it here”, que contaba con textos “escritos” por Spider ilustrados por varios artistas:

La gente me dice una y otra vez, estás haciendo un buen trabajo, Spider; estás realmente cambiando las cosas, Spider. Y todo eso son gilipolleces. No he cambiado ni una puta cosa. Sólo soy un escritor. Un periodista. No puedo cambiar una mierda.

Lo que hago es proporcionaros las herramientas para que entendáis el mundo para que vosotros podáis cambiar las cosas.

Y estoy aquí atrapado con la esperanza de que lo hagáis.

Ojalá todos los periodistas tuvieran las cosas tan claras como este personaje de ficción.

Ayudadnos a entender el mundo y entonces, a lo mejor, nosotros tendremos la oportunidad de cambiarlo.

Mientras tanto, vamos dados.

lunes, 7 de diciembre de 2009

Haciendo el juego

Estoy hablando de páginas de enlaces pero, en puridad, la reforma no les atañe sólo a ellos. El tenor literal del texto de la reforma es mucho más amplio y señala directamente a toda aquella página web que obtenga algún rendimiento económico, por pequeño que sea, y que pudiera estar vulnerando algún derecho de propiedad intelectual: un blog con publicidad que suba una foto sin permiso o que haga una cita que no encaja exactamente en el derecho de cita, estaría en el punto de mira.

David Bravo, en una entrada que, si todavía no has leído, deberías leer. Eso sí, las negritas son mías.

Y es que la propiedad intelectual es tan intrincada y restrictiva que, a la que te das cuenta, estás vulnerando uno de sus derechos. ¿Qué no? Bueno, basta con pegarse un salto por el podcast Interiuris de Andy Ramos para recibir un cursillo acelerado del tema (especialmente los números más antiguos), o por lo menos escuchar la charla que dio en las IV jornadas de podcasting, para darse cuenta de que, a la que te descuidas, pintan bastos.

Ahora bien, al leer este párrafo de David, me he percatado (sí, seguro que no soy el primero; sí, estoy seguro de haber escaneado por ahí algo similar: mea culpa por no detenerme a leer a fondo) de que el asunto del derecho de cita (sumamente restrictivo en España) les haría el juego a los patéticos media que andan culpando de todos sus males a Internet, que podrían demandar a cantidades ingentes de blogs y de webs que no son blogs por utilizar extractos de sus noticias sin autorización. Ejemplo: usas un párrafo para señalar la inexactitud o el error de una noticia y ¡paf! demanda al canto. Eso por ponernos en la vertiente censora, que si nos ponemos en la otra vertiente, la de protegerse de la copia indiscriminada… Bueno, que hasta me gustaría verlo para observar a qué narices culparían de su debacle.

Por cierto, que quien piense que es imposible demandar a todos los blogs de España que existen, que se le borre la idea de la cabeza, que el asunto no funciona así. Tan sólo bastaría con demandar a unos pocos y ganar dichas demandas, además de hacerlas bien visibles, para que a los demás nos entre miedo y dejemos de vulnerar sus derechos. Y bien podrías ser tú el que tuviese la mala suerte de ser elegido cabeza de turco.

domingo, 15 de noviembre de 2009

Comunicación hoy día

José Luís Orihuela, cuando pasó por Quito (y donde tuve el placer de conocerle en persona) dejó caer estos brillantes consejos para estudiantes de comunicación que ahora publica en su blog bajo el elocuente título de “Estudiar comunicación cuando todo ha cambiado”:

  1. Especialízate en temas, no en medios
  2. Aprende a convertir tus ideas en proyectos
  3. Aprende a convertir tus proyectos en negocios
  4. Concéntrate en los lenguajes y en la narrativa, no en la tecnología
  5. Comienza a construir tu identidad profesional ahora
  6. Aprende a trabajar con otras personas
  7. Aprende a pensar creativamente
  8. Aprende a trabajar rápido y bien
  9. Comienza un blog
  10. Pregunta

Las negritas son mías.

La mitad de la carrera debería estar dedicada a estos temas.

Por cierto, en su blog tienes su exposición en vídeo (editada). Absolutamente imperdible.

Calidad del español

EFE tomó la decisión de traer para Colombia su mesa de edición (es decir, la oficina central de América Latina) que estaba en Miami. ¿Por qué?

Es difícil responder sin herir, pero consideramos que Colombia era el mejor lugar porque los profesionales colombianos son magníficos. Segundo, porque el español que se habla en este país es de buena calidad y nos iba a permitir tener una buena calidad en las noticias. Además estamos más cercanos a nuestros clientes y tenemos buenas comunicaciones. Después de haber mirado en varios lugares llegamos a la conclusión de que éste era el mejor. Y ya en lo personal, aunque no pesó en la decisión, me siento muy próximo a Colombia y me alegro que así fuera. Debo decir además que las autoridades facilitaron todo el proceso y eso fue muy positivo. Creemos mucho en este país, en su potencial y en los profesionales colombianos.

Álex Grijelmo, en esta entrevista. Las negritas son mías. Me llama la atención (aunque no me sorprende que venga por su parte) que se haya tomado en cuenta la calidad en el uso del idioma, un parámetro que muchos comunicadores se pasan por el forro de lo que ustedes quieran elegir. Obviamente, esto repercute en la reputación del periodismo colombiano y es una muestra de que, al hacer tu trabajo, cuidar lo que a algunos les parecen pequeños detalles puede traerte beneficios.

Tranferible a muchas otras cosas. Que cada cual lo aplique como a bien tenga.

Por cierto, la vía fue este tuit de Susana Morán.

miércoles, 11 de noviembre de 2009

Que se lo ganen

Lo que sí queda muy claro es que  dudar, ser escéptico, hacerse preguntas y hacerlas, o esperar que los que  las deben hacer las hagan, choca de frente con los feligreses de la iglesia de la opinología que creen que los que  reclaman algo más que la declaración de una sóla persona son como poco unos insolentes o unos  anti-(rellene con su fobia preferida)

J.R. Mora, en su blog furuku. Ahí está la razón de la crisis de la prensa. Si remontan, si logran encontrar el modelo de negocio que les permita sobrevivir, de nada servirá si no se ponen manos a la obra para reconstruir la credibilidad perdida.

La prensa no debe morir: necesitamos puntos de referencia acerca de la actualidad. Pero si estos puntos están colocados estratégicamente de acuerdo a intereses muy particulares o actúan como meros vendedores de papeles o bits, sin importar elementos éticos que los llevaron a donde están estaban… Pues que sigan vendiendo, pero que no reclamen lo que perdieron: que se lo ganen.

sábado, 17 de octubre de 2009

Irrelevancia

Creo que, en un escenario como el comentado anteriormente lo que sucedería sería que todo el resto de páginas web seguiríamos enlazándonos entre nosotros y dejaríamos de enlazar a aquellas páginas que exigieran una autorización previa o un pago. ¿La consecuencia? Que dicha páginas dejarían de ser visibles. Dejarían de estar indexadas en buscadores y de ser enlazadas por otras publicaciones de todo tipo. Y al final, morirían de irrelevancia.

El escenario al que se refiere Julio Alonso en su entrada es, como no, es el de contenidos pagados + prohibición de enlazar salvo pago. Según lo veo, muy posiblemente ellos ya saben eso. Pero siguen lanzando globos-sonda para ver reacciones, tratando de convencerse de que pueden seguir manipulando el estado de las cosas como hacían antes. Pensando un poco mal, se me ocurriría que, además, tratan de cambiar la opinión generalizada a su antojo.

Pero no, los media nunca han hecho eso. Entonces debe ser simple autoengaño.

sábado, 10 de octubre de 2009

Excesos

Dice un artículo de El País…

¿Quién protege al consumidor de los excesos de los blogs? Hasta ahora, la blogosfera había sido terreno publicitario de nadie, medios para difundir novedades comerciales en una cómoda zona no sometida a las duras normativas que imperan en los medios de comunicación tradicionales.

Y Manuel Almeida acota, en el título de un post…

¿Y quién protege al consumidor de los excesos de la prensa?

Porque, vaya, la prensa también pareciera que está en un terreno de nadie, porque esas duras normativas a las que hace referencia cualquiera diría que están escritas en papel mojado…

¿Sabéis? A veces me canso de criticar tanto a la prensa, a los medios tradicionales en general, más bien. Me llego a agobiar de mí mismo en este aspecto. Pero es que no faltan los detonantes para que uno se lance a escribir letras de este tipo. Sólo hay que ver el artículo de El Mundo que enlaza Pablo Herreros en un comentario del post de Manuel. Ay, no me puedo resistir a poner el titular…

Twitter se cae durante unas horas y sus usuarios 'descubren la vida'

Con la actividad que lleva desplegando la ballenita últimamente, que Twitter se caiga (o que se “congele”) no sé si amerita noticia. Pero es que, según El Mundo (que hace copy/paste de AFP en Washington), la noticia no es esa, sino que sus usuarios (entre los que me incluyo") descubrieron que hay vida más allá del servicio del pajarito.

La palabra creo que sería “tendencioso”, ¿no? Incluso se podría hacer un análisis más profundo, pero como ya dije, me empiezo a agobiar de mí mismo en este asunto.

Sólo repito que, más allá de la publicidad (que también): ¿quién protege al consumidor de los excesos de la prensa?

sábado, 3 de octubre de 2009

Salud mental

(…) y yo me pregunto hasta qué punto todo este desánimo no viene precisamente provocado por unos medios que, capaces de todo por amasar audiencia, juegan con la psique de un país, les hinchan globos de forma desproporcionada, les hacen creer en quimeras y luego atribuyen las decepciones a los demás, cuando los primeros responsables del desánimo son ellos.

Jordi Soler, aquí. Jordi hace referencia a la corazonada madrileña que no fue más que ilusiones. Sin embargo, su comentario se hace extensible a otras áreas, tanto en lo positivo como en lo negativo.

Como dice Jordi, hay que ver como mejora la salud mental en cuanto te alejas de los medios convencionales.

miércoles, 30 de septiembre de 2009

Sobre la credibilidad

La credibilidad es el activo fijo más grande que tiene la empresa periodística. No se la rifen con mentiras y engaños que cuando digan alguna gran verdad, ya nadie les va a creer.

La cita es de José Villamarín Carrascal, periodista y docente universitario. En su blog Ojo a la hoja señala los errores cometidos en la prensa de Ecuador no tanto a manera de denuncia como con cierta labor didáctica. Y es que fijándonos en los errores de otros, aprendemos mejor a cometer los propios ;-)

Si he señalado estas frases, ha sido porque me parecen completamente transferibles a cualquier parte del mundo. Por desgracia, la situación de la empresa peridística (que término más adecuado) adolece de los mismos males en todas partes.

viernes, 14 de agosto de 2009

“No prestaban atención a los contenidos”

“No sé en España, pero en EE UU los dueños de esta industria cometieron el error de asociarse y conglomerarse, y después esta prensa conglomerada se lanzó a la Bolsa para aumentar al máximo sus beneficios. Pero a cambio, Wall Street obligó a las compañías editoras a recortar el producto para aumentar el margen, y por recortar no me refiero sólo al número de páginas o a la plantilla, sino que fue también un recorte de sus propias ambiciones periodísticas. Les bastaba con que el periódico fuera atractivo o sofisticado, pero no prestaban atención a los contenidos. Yo me fui del Baltimore Sun en la tercera reducción de plantilla, y eso ocurrió en 1995, cuando nadie tenía Internet en la cabeza”.

Extracto de otro extracto encontrado en Es muy de cómic. El que lo dice es David Simon es el guionista de “The wire” (con la cual aún no tengo el gusto, pero me lo anoto). La entrevista completa está en El País (que aún no cobra por los enlaces, ¿verdad?). Las negritas son mías.

Pero no hace falta cotizar en bolsa para seguir la misma receta, ¿no? Mandas la calidad a tomar por saco y hala, a ganar dinero. Total, ya habrá una cabeza de turco por ahí suelta. Y si no la hay, se inventa.

Me había prometido a mí mismo no volver a tocar este tema por aquí, pero la carne es débil…

miércoles, 12 de agosto de 2009

Crudeza

Hace tiempo que no hablaba de estos temas, pero la entrada de Mariano en Denken Über, con una cita que ya lleva circulando un poco por ahí, me gustó. Tal vez fue por la dureza de, por ejemplo, este párrafo:

Frente a una oferta sobre-abundante de contenidos gratuitos, que se linkean entre ellos con cierta honestidad intelectual de forma que podés encontrar fuentes creíbles y confiables, que posicionan cada día más arriba en los buscadores ¿cobrar, prohibir y cerrar es algo coherente? No, es de pelotudo cortoplacista que acostumbrado a vivir en una torre de marfil porque “soy un medio de comunicación fear my anger” les estropeó las neuronas que tienen activas a los 70 años de edad promedio.

Cuando se ha dicho de todas las formas posibles, a veces sólo queda la crudeza.

Pues nada, que seguimos esperando a que cierren sus contenidos con el candado del dólar a ver que pasa.

miércoles, 4 de marzo de 2009

¿Es periodismo?

Manuel Almeida se marca un post de esos que merecen ser enmarcados, a ser posible en las oficinas de los directivos de los periódicos que aún puedan salvar el culo de la quema que se está produciendo.

En este estado de cosas, se produce el primer gran pecado del periodismo contemporáneo: la infravaloración del periodista. Para la empresa, especialmente aquellas de reciente creación o con responsables de la generación ‘yuppie’ que sustituían a editores y gerentes involucrados de forma entusiasta con el periodismo (piedras básicas para el exitoso desarrollo del sector durante el siglo XX), los periodistas pasaron de ser ese profesional especializado, formado y no necesariamente en la universidad, al que había que mimar porque era la base de toda la estructura, a ser considerados un mero eslabón más de una cadena de producción. Un eslabón cuya cualificación tenía una importancia relativa porque, imaginaban en su quimera empresarial, daba igual lo que se publicase: había surgido una nueva ‘clase’ capaz de convertir en oro lo que tocara, preparada para encantar al lector y a los clientes con cantos de sirena, de vender un mal producto, de rentabilizar lo mediocre, llamada a solucionar la crisis galopante que comenzaba a atenazar al sector.

Aunque no estoy muy de acuerdo con el título de la entrada: El fracaso de la prensa. Más bien, ha sido el fracaso de sus gestores, confiados en que todo el monte del capitalismo desaforado era orégano. Por cierto, ¿a eso que hacían – y hacen – se le puede llamar periodismo?

viernes, 13 de febrero de 2009

Sobre la objetividad en la prensa

Creo que despreciamos el valor del periodismo más tradicional, que aspira a ser objetivo, porque no hemos vivido en un mundo donde no existe, y porque en la realidad vemos que pocas publicaciones se toman esa aspiración en serio. Y eso no tiene nada que ver con editorializar, tiene que ver con tener una sólida muralla entre la opinión de los editores y las noticias e historias que investigan los periodistas.

La diferencia entre el WSJ y, digamos, nuestros criollos El Mercurio o La Tercera, es que la falta de esa muralla de separación entre la sala de noticias y la de los editores hace que nuestros poderosos diarios  sean una máquina de propaganda de cabo a rabo. Desde la selección de los titulares hasta a quién se entrevista, no queda ninguna duda de a que intereses están sirviendo.

En El diablo en los detalles, una reflexión cargada de razón. Su comparación con diarios de Chile es extrapolable a muchas otras publicaciones (y televisiones, y radios) de la región y fuera de ella. Lo peor es que la ausencia de esa muralla (como Carlos la llama) trata de justificarse con la imposibilidad de la imparcialidad pues, al fin y al cabo, “los periodistas son seres humanos”. Entrecomillo esto último porque ha sido la justificación que he escuchado por parte de más de un periodista que trata de explicar porque se pone de uno u otro lado.

Hace unos días, Kids decía una frase que me encantó:

Que la calidad de lo que cuenta [en los blogs] sea mayor que todas las hojas de El Mundo, El País o La Razón juntos no es tanto un mérito suyo como un demérito de los medios tradicionales

Y es que la excesiva cantidad de noticias editorializadas hace que el público, o al menos una gran parte de él, se aleje de aquellos que enarbolan la bandera de la objetividad para quemarla a la primera de cambio en función de sus intereses. Vamos, que si la gente ya no compra el periódico, o ve la televisión, o escucha la radio como lo hacía antes es porque les venden una cosa (objetividad) y les dan otra (subjetividad).

Nadie pone en duda que un periodista tenga su propia opinión, y hasta que se le adjudique una propia a la empresa (reflejo de la de sus dueños: lo que se conoce como línea editorial). Pero cuando esas opiniones se mezclan con los datos, cuando la información se mezcla con la valoración (o esa valoración se hace sin tender a la objetividad), lo que se genera es la desconfianza.

Tal vez eso sea lo que le hace fuerte a Internet: partimos de la desconfianza, no vamos hacia ella. Empezando desde abajo es más fácil subir porque tienes menos altura desde la que caer.

lunes, 9 de febrero de 2009

Que viene el lobo

Es más fácil hablar de cuánto nos están vigilando y qué malo es todo, que decirle a esa persona que está escuchando o viendo que en realidad aún tiene el control sobre su información y los servicios que utiliza; que puede borrarse cuando quiera, compartir información con quien desee y no compartirla con quien así no lo quiera; que puede elegir, que aún a Internet no la gobierna ningún ojo que todo lo ve.

Matías Calderón en una entrada para Alt-tab. Ese discurso sensacionalista proveniente de los media es, como dijo Enrique Dans, cansino, en la más pura tradición de enlaces a temas repetitivos en Menéame. Lo que me gustaría saber (así, con datos relativamente fiables) es cuanta gente de a pie mira con desconfianza a Internet por culpa de esos mensajes. Porque la impresión que tengo es que en realidad no tienen mucho calado y que, a pesar de tanto mensaje negativo, existe mucha imprudencia a la hora de manejarse en la red.

Dicha imprudencia tiene su punto de partida en la premisa falsa que Versvs expone en la introducción de su libro “La sociedad de control”:

A menudo el debate público sobre nuestra privacidad parte de una premisa completamente falsa, que evidentemente guía el debate por un camino inadecuado e inútil, pues nadie está preguntando por el asunto sobre el que se está respondiendo. La premisa falsa es que el deseo de privacidad nace del deseo de esconder trapos sucios. Esos trapos sucios pueden ser de cualquier índole, porque un trapo sucio es cualquier cosa que esté mal vista por una parte de la sociedad: homosexualidad, corrupción, filiación política o tendencias religiosas.

Mucha gente asocia el hecho de “no ocultar nada” con una especie de certificado de honestidad que les ratifica como honestos y honrados frente a los demás. Únele a eso lo poco que valoran sus datos, sumamente importantes para muchas empresas el día de hoy (y hasta gobiernos, según el país), y tienes un cóctel explosivo de imprudencia en el que lo menos que te puede pasar es que el computador se te llene de tantos virus que una fábrica de armas químicas sería un quimicefa en comparación con tu máquina.

Lo que hacen los medios tradicionales al difundir ese tipo de mensajes alarmistas es conseguir que el público se vuelva inmunes a ellos como quien oye gritar “¡Que viene el lobo!” por decimotercera vez, después de que doce falsas alarmas previas. Mejor harían en tratar de divulgar normas elementales de privacidad, en lugar de difundir y amplificar las cagadas que cometen unos cuantas.

domingo, 18 de enero de 2009

Se empeñan en obligarnos

Aunque tengamos un día fantástico, el trabajo nos haya salido mejor de lo esperado, hayamos comido bien y haya gente que nos quiera, cuando llegamos a casa los medios nos obligan a enfadarnos, enfrentarnos al resto de la sociedad o incluso a temer por nuestra integridad. A base de bombardearnos con negatividad y terror nos convertimos en un pequeño átomo que forma parte de un gran ente, olvidando que ese ente no existiría de no ser por los átomos que lo componen.

 

Carlos Fenollosa, en el blog de Dame la voz (un podcast estupendo, con una tertulia diferente sobre la actualidad española, con versiones diferentes en español y catalán). Lo suscribo completamente.

No se cansan…

… de ponerse en evidencia. En lo de David Bravo, sobre el concurso de comentarios de “Si eres legal, eres legal”:

 

Es decir, al cuerpo de personas que dicen haber asumido la labor de educación pública sobre nuevas tecnologías y propiedad intelectual les resultó creíble -e incluso digno de premio- un testimonio sobre un virus en un procesador que te roba tus fotos. Han premiado (supongo que ahora por poco tiempo) a un tipo que sólo quería evidenciar cuánta tontería e ignorancia se esconde detrás de estas campañas... Y que lo ha conseguido.

 

Las negritas son mías. Si esta noticia no aparece en los medios convencionales de prensa(por lo menos), los periodistas tendrán la respuesta a porque están sufriendo esa crisis de credibilidad que acompaña a la económica (si es que no la produce o se suma a ella).

 

Como diría Nelson: “Ha-haaa”.

sábado, 3 de enero de 2009

Hearst

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Ciudadano Kane es una de mis películas favoritas, igual que su director, Orson Welles, es uno de mis artistas favoritos: su biografía me la devoré en tres días.

 

Nota más personal: en base a lo que leí en esa biografía, me dio por acuñar para mis adentros lo que di en llamar el Método Welles: trabajar para ganar dinero y hacer los proyectos que te viniesen en gana, cosa que hacía este maestro habitualmente.

 

En dicha película, hay una escena en la que Kane le dice a un corresponsal: “… Usted suministre las ilustraciones que yo suministraré la guerra”. O algo así, porque lo cierto es que esta es la frase original que pronunció la persona en la que se “inspiraba” (porque eso era algo más que inspiración) el personaje de Kane: el magnate William Randolph Hearst.

En el blog Historias con historia se ha publicado una entrada muy interesante en la que se narra el hecho que se cuenta en la película: como Hearst presionó prensa en mano para que se desencadenara una guerra que, bueno, sin duda cambió el rumbo de la historia en Cuba de una manera tal que solo podemos asumir mirando ahora hacia atrás. Claro, que no fue Hearst únicamente, porque el resto de la prensa siguió sus pasos ya que el indicó el camino.

 

Hoy día, ¿sigue teniendo la prensa tanto poder? ¿Podría llegar a ejercer tanta presión como para iniciar una guerra? ¿O la diversificación de fuentes de información logra poner freno a tanto Hearst que anda por ahí? No me atrevo a responder a ninguna de estas preguntas, pero por lo penos tengo la esperanza de que la respuesta a la última sea “sí”.

viernes, 19 de diciembre de 2008

Tortugas y liebres

Para mejorar sus productos son tortugas; para fingirse víctimas, corren al Juzgado como liebres.

 

Hernán Casciari, acerca de las cadenas españolas de televisión.

 

¿De cuántos más sabes a los que se les podría aplicar esa frase?

viernes, 13 de junio de 2008

Prepotencia, ninguneo y paternalismo desproporcionado

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Se están cubriendo de gloria. Sí, sí, la UE. Entre las 65 horas y el “exceso de información” y nuestra “posición de contaminar” están perdiendo popularidad a pasos agigantados, o al menos eso es lo que yo percibo por la blogosfera. Debe ser la contaminación reinante, que tonto que soy.

 

Yo me enteré de las 65 horas por medio de Menéame. Y poco antes de que saliese aprobada la propuesta. Como decía alguien por allí: ¿y los medios de comunicación? ¿Por qué no se han hecho eco de que se iba a aprobar eso? ¿Por qué estaban tan calladitos? ¿Por qué salió la noticia de manera tan cercana a su aprobación? ¿Es a este tipo de contaminación (la gente hablando del tema) a la que se refiere la eurodiputada Mikko? Seguramente. Si no, no habría razón para ponerse a pensar en una regulación que, por cierto, sería voluntaria.

 

Me da la impresión de que las dos cosas son ganas de alborotar el gallinero. Muy estúpida han de creer a la gente para pensar que algo así se va a implantar a nivel europeo sin protestas. Para las 65 horas, todavía falta que cada país lo implante. Dudo mucho de que en España vaya a suceder. Pero me parece un grave ejercicio de prepotencia y ninguneo el mero hecho de que haberlo considerado. Qué decir de haberlo aprobado. No nos podemos callar ni estarnos quietos. En la distancia, poco puedo contribuir más allá de mis palabras. Pero, hala, aquí estamos, aportando a la contaminación.

 

En cuanto a la regulación de los blogs, veo dos aspectos en este debate. Positivo: que sigan haciendo bombo de los blogs. Ya tienen de parte a la gente con lo de las 65 horas, por lo que muchos a lo mejor se interesan en saber a qué narices viene preocuparse de eso de los blogs. Y a lo mejor se pasan por aquí y por allá los que no usan más que el messenger para matar el tiempo o el gugli para buscar porno.

 

La parte negativa es que si la “regulación voluntaria” sale adelante, van a conseguir dividir la blogosfera (unida en su caos y desunión). Los que participen en la regulación serán los buenos. El resto, los malos, por medio de ese mecanismo mental que es la “presunción de culpabilidad”: si no te regulas es porque tienes algo que esconder.

 

Muchos, yo entre ellos, estamos en la web a cara descubierta. Nuestras razones tenemos, tan perfectamente válidas como quien se oculta tras un seudónimo. Quien no da su nombre no lo hace para “conspirar” o “contaminar”. Puede tener miles de razones para ello. El hecho de usar tu nombre conlleva algunas cargas y te limita en ciertos aspectos, y hay gente que no quiere usarlo simplemente para romper esos límites (hablar de lo que sucede en su trabajo sin temor a represalias, desahogarse, etc.). Pero es que no es sólo el nombre lo que da credibilidad a una fuente informativa o divulgativa en la web, sino la comparación de datos provenientes de otras fuentes. Cuando algo nos suena demasiado raro, buscamos más información, vamos a ver que se dice por otros sitios, hacemos clic, y otro clic, y otro más… Lo contrastamos con nuestras experiencias previas y con los conocimientos acumulados. Y aún así, nos la siguen metiendo dobladas, pero cada vez menos.

 

Valga Mauro para ilustrar este punto:

 

Clic en la imagen para ver la tira completa

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