Redireccionando

Puedes acceder a esta página haciendo click aquí

Algunos blogs que sigo

Twitter

Ivan's bookshelf: read

Que la muerte te acompañe
El atlético invisible
Cómo escribir claro
Hollywood Babylon
Fuckowski, memorias de un ingeniero
Copia este libro
Inteligencia intuitiva
The Naked Woman: A Study of the Female Body
Eisner/Miller: A One-On-One Interview Conducted by Charles Brownstein
La Etica Del Hacker Y El Espiritu De La Era De La Informacionu
Más allá del crash. Apuntes para una crisis
The Dunwich Horror
El nombre de la rosa
Story: Style, Structure, Substance, and the Principles of Screenwriting
Steve Jobs


Ivan Lasso's favorite books »

Páginas

"No plan, no backup, no weapons worth a damn. Oh, and something else: I don’t have anything to lose".- The doctor

Con la tecnología de Blogger.

Llévatelo gratis

Mostrando entradas con la etiqueta divagaciones. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta divagaciones. Mostrar todas las entradas

domingo, 15 de enero de 2012

Cinco años después…

text3019Llevo dándole vueltas desde hace un buen rato a como comenzar esta entrada. Tras varios intentos infructuosos, y ante el riesgo de que se me desgaste la tecla de "Borrar", simplemente doy un paso adelante y hala, que sea lo que sea.

Y es que ese "sea lo que sea" sin duda ha sido el lema tácito de este blog durante los cinco años de existencia que se cumplen hoy. Nunca he tenido claro hacia donde iba y hoy, con mucha más experiencia, sigo sin saberlo.

Como tantos, me dejé arrastrar por el oleaje de las redes sociales y, en lo tocante a este blog (y por lo tanto, a mi exposición pública más personal), me fui abandonando a ellas. Poco a poco, fui escribiendo cada vez menos por aquí, a pesar de aparecer de vez en cuando con bienintencionados intentos retomarlo, victimistas lamentos por no hacerlo o tan sólo señalando algunas actividades que realizaba.

Sin embargo, algo había en las redes sociales que no me terminaba de convencer. De hecho, lo sigue habiendo. Si no, estaría escribiendo estas líneas en Twitter o en Google+. Creo que era y es la percepción de fugacidad.

Da igual que esa fugacidad sea cierta o no (que lo es). Da igual que Google+ permita que eches un vistazo a todas las "publicaciones" y que construyas allí un simulacro de blog (con Facebook no me meto, que directamente no me siento cómodo allí). Lo importante es la percepción de fugacidad, el sentirse un guijarro en mitad de un río caudaloso o una barquichuela en mitad de un furioso océano. Y no sólo eso: también está la sensación de que tus palabras flotan a la deriva, de disparar al azar, de estar en mitad de la calle hablando con los ojos cerrados.

Sensaciones. Percepciones. Subjetividades varias, cada una a juego del que las enuncia pero con su carga de verdad.

Me gustan las consabidas redes. Me gusta compartir enlaces por Twitter y hacer comentarios extemporáneos por allí; me gusta publicar vídeos de YouTube en Google+ e incluso hacer pequeñas reflexiones y comentarios; e incluso me gusta, sobre todo, dejar algún que otro comentario en una actualización de Facebook que me haya llamado la atención. Sí, me gusta, igual que me gusta hablar sobre lo divino y lo humano en un bar.

Pero uno no pasa la mayor parte de su tiempo en un bar. Si lo hace, o es camarero, o es el dueño, o tal vez debería hacérselo mirar.

Por eso he decidido volver al blog: porque en la calle hace mucho frío y en el bar hay mucho ruido. He dicho más arriba que nunca supe hacia donde iba este blog. Pero, al igual que entonces, hoy también sé que debe existir. Que necesito que exista. Aunque ni siquiera sepa por qué.

Eso no significa que no siga pasándome por donde me pasaba anteriormente, sino que ahora me pasaré mucho más por aquí. Significa que de nuevo volveré a hablar de la trastienda de mis proyectos, volveré a hacer comentarios más o menos breves de cosas que me encuentre por ahí, compartiré ejercicios de reflexión sin rumbo alguno y otras muchas cosas que se me vayan ocurriendo.

Ahora es cuando viene la parte en la que me exonero del compromiso de periodicidad. Pero no. Al principio va a ser duro, lo sé, pero mi objetivo es dejarme caer por aquí como mínimo tres veces por semana; como máximo, todas las que haga falta. Y no por incrementar lectores. Ni siquiera por el respeto debido a los que me mantenéis todavía en vuestros feeds (que se que estáis ahí, y perdonad la franqueza), sino por mí mismo. Es algo que necesito hacer.

"Todo esta dicho" fue mi primera casa en la web. Alquilada, cierto, pero no ha dejado de ser mi casa. He pasado mucho tiempo fuera, pero ahora toca quitar las telarañas, barrer un poco y adecentarlo.

Vosotros decidís si me acompañáis mientras lo hago.

jueves, 16 de junio de 2011

Algún día hablaremos del Doctor

Aquellos que entráis en algún momento a este blog (que no creo que seáis muchos), habréis observado que he cambiado desde hace un tiempo la frase que se supone que ha de definir al blog.

Para los que no habéis entrado y todavía me tenéis entre vuestros feeds, os ahorraré el entrar. La frase en cuestión es:

"No plan, no backup, no weapons worth a damn. Oh, and something else: I don’t have anything to lose".
Más que al blog, la frase corresponde con mi situación actual, algo que es lógico pues siempre he considerado a este blog más una extensión de mí mismo que un sitio nichificado donde hablar de temas concretos (aunque no voy a negar que lo he intentado).


El caso es que dicha frase tiene su origen aquí:


Y hace más o menos una semana, me encontré la siguiente adorable versión:


Y eso es todo lo que quería decir. Queda pendiente hablar algún día del Doctor, que lo merece.

miércoles, 21 de julio de 2010

El placer de bloguear

Twitter no es competencia para Facebook (por mucho que se obsesione el niño Mark), pero Facebook es competencia para Twitter. Si eres usuario habitual, el servicio se cae o está inestable, y necesitas (por necesidad o apentencia) comunicarte con tu red (por así decirlo), ¿qué haces? Te vas a Facebook. La mayor parte de ellos también estará ahí. Es cuestión de tiempo que de tantas caídas y trastabilladas, te acostumbres más a Facebook que a Twitter, y que a éste entres de vez en cuando, para ver si ha habido algún reply de los tuits automáticos generados por tus publicaciones en otra parte.

Ésta no es una descripción de mi caso, sino una suposición de lo que pueden hacer muchos usuarios ante la barca con agujeros y llenos de gente achicando que pareciera ser Twitter. Oh, sí, tarde o temprano se taparán los agujeros, pero a lo mejor para entonces la barca ya se ha llenado de agua.

Y aclaro que no es mi caso porque a lo mejor, de los que me siguen por ahí alguien piensa que esa es la razón por la que no se me ve por allá. No, tampoco actualizo Facebook. De hecho, creo que tengo Facebook solamente por el pequeño alpiste para el ego que representa ver que mi página de Proyecto Autodidacta va subiendo solita su número de seguidores (y porque creo que hay un potencial ahí que todavía no consigo ver: vamos, un acto de fe). Ah, y claro, para comunicarme de vez en cuando con gente con las que no tengo otro medio (aparte del mail, pero es que un correo intimida y avergüenza para mensajes cortos e intrascendentes).

Si no aparezco mucho por Twitter es tan sólo en un 20% por el desgano que me produce su inestabilidad: me da pereza volver a intentar acceder después de 5 minutos, o que algunos de los RT que me hacen (o replies que me mandan) no aparezcan hasta días después, o que de los directos me entere por medio del correo... si tengo suerte. En un 80% es otro tipo de desgana indefinible, una especie de aburrimiento temporal del servicio. Sé que es temporal y que habrá temporadas (últimamente reducidas a días) en las que volveré a tuitear a mi ritmo normal. Pero ahora... No sé, aburrimiento que puede durar horas.

Lo gracioso de todo esto es que estoy dando explicaciones cuando ni siento que deba darlas, ni nadie me las ha pedido. Todo ha empezado por la reflexión que encabeza estas líneas y, al final, me he dejado llevar. De ahí todo este rollo.

Quizás es que esté redescubriendo el placer de bloguear, mira tú.

La imagen, CC de creativecarrot

La sociedad de la prohibición

Leo en Poder comer un bollicao en el recreo no puede ser tan grave | Versvs:

Prohibir no es casi nunca la mejor salida y, desde luego, no en esta ocasión. Al prohibir quitamos al niño la capacidad de afirmar su conducta y escoger el alimento sano. O, quizá, estamos impidiendo que el padre aprenda a ser padre, convirtiéndolo en una mera correa de transmisión de las prohibiciones públicas. En el proceso de infligirnos a todos un final feliz, la prohibición de todas las pequeñas cosas nos impide aprender a tomar decisiones: decidir si fumar o no en el restaurante, decidir si hacer un bocadillo o comprar un bollo industrial para el niño.

Y al impedir el desarrollo de toda capacidad crítica el Estado nos infantiliza como sociedad. El mensajes es que no somos un montón de adultos con criterio suficiente para decidir, sino que necesitamos que la señorita Rottenmeyer nos haga el trabajo sucio de decirnos qué no podemos hacer. En este caso, qué no podemos comer. Previously on Sociedad Infantilizada: dónde no se pueden hacer fotografías, dónde no se puede fumar; lo que se dice un no parar de prohibir cosas.

Versvs (las negritas y enlaces son suyos) hace referencia a esta noticia. Pero podría ser cualquier otra prohibición, que me da lo mismo. La noticia es el mismo perro con diferente collar que luego volveremos a ver al doblar la esquina. Tener la mano larga en prohibiciones no es prudente, sobre todo alegando que es por nuestro bien. Y no se trata de poder hacer lo que nos de la gana, sino poder elegir no hacerlo por propia voluntad. A menos que lo queramos sea una sociedad amedrentada, que sólo sepa regularse por el castigo, no por la conveniencia de una adecuada convivencia.

martes, 13 de julio de 2010

La letra pequeña

La “letra pequeña” es ese viejo truco marrullero al que nos tienen acostumbrados empresas de todo tipo. Clausulas completamente ilegibles tanto en redacción como en formato, equivalen a decir algo en voz baja y entre dientes. Es decir: que quieren que sepas que has dicho algo pero no lo que has dicho.

“Una empresa está para ganar dinero” nos repiten constantemente, dejando unos puntos suspensivos en el aire que son el equivalente de las nubecillas del cómic que expresan un frenazo brusco del personaje; en este caso, un frenazo brusco antes despeñarse por el barranco del “sin importar como”. La letra pequeña son las nubecillas más chiquítas, quizá las líneas cinéticas que las acompañan.

Digo esto a raíz de las posturas de Toshiba y TomTom en cuanto a sus promociones del mundial. No me importa si tienen o no razón: con posturas como esas nos han acostumbrado a adoptar una posición a la defensiva frente a cualquier empresa, algo que no es ni razonable ni sano. Al final, nos acostumbramos a que no establecemos relaciones con una empresa, sino que entablamos combates.

Lo dicho: que sí, que será legal, pero tan legal como decir algo en voz baja y entre dientes y no querer repetirlo en voz alta y vocalizando. Tal vez muchas empresas deberían plantearse si vale la pena ganar a toda costa, porque tienen el poder y la fuerza suficiente como para vencer, o también sería bueno tratar de convencer, no sólo seducir.

Y sí, la referencia (un tanto torcida) de la última frase es también una indirecta.

lunes, 28 de junio de 2010

Una pataleta sobre el social media

Creo que estoy empezando a cansarme de escuchar las palabrejas “Social Media” y lo asociado con ellas. Y me explico.

Me interesa el social media. Hay muchos matices que considerar, desde luego, y muchas cosas que mejorar (no podemos estar dependiendo del Facebook de turno, por favor, y tenemos que aprender a manejar bien lo que ponemos en la red), pero es un tema interesante, como cualquier tema relacionado con la comunicación.

Sin embargo, de un tiempo a esta parte, pareciera que no se habla de otra cosa. Obviamente, es una moda, que vendrá seguida de otra. Y una de las características esenciales de las modas es que terminan siendo cargantes. Por lo que no descarto que se produzca ese efecto.

El problema que le veo a esta saturación del social media es que si yo hubiera llegado ahora a Internet, con ganas de poner mis contenidos a disposición de todo el mundo, y me encontrara con la avalancha de requisitos que parece tener ahora poseer un blog (que si abrirte una cuenta en Twitter y en Facebook, que si ponerle esto, que si ponerle lo otro), seguramente me hubiera echado para atrás, abrumado ante tantos requisitos. Y me pregunto a cuántos les estará pasando eso ahora mismo.

Creo que en todo esto me estoy refiriendo más bien a una situación local. Es como si ahora todo pasase por Twitter y Facebook, por el social media en general, dejando de lado el blogging (je, en algún momento creo que aborrecí de palabros así). Y no me refiero tanto a la vida en la red, sino fuera de ella, en el mundo físico. Hay más eventos relacionados son el social media que con en el blogging en particular. Y si hay algo que va a sobrevivir en la red es el blog, que al fin y al cabo no es más que una evolución de esa página en el difunto Geocities que todos tuvimos alguna vez.

Al verse los blogs desplazados como centro de atención, creo que se puede producir una percepción equivocada, una que reduce el gran poder de todas las herramientas que hay en la red a sólo unas cuantas (si es que no son dos). O peor, a un solo formato, que es peligrosamente parecido a los blipverts. Y el efecto de eso es que podríamos estar perdiendo bloggers excelentes.

Lo dicho: el social media es muy interesante y una gran ayuda. Pero no es lo único. Ni lo principal.

domingo, 27 de junio de 2010

Comodidad y lobos

A raíz de escuchar una entrevista a Enrique Meneses, me andaba dando vueltas en la cabeza la idea de que nos hemos vuelto muy cómodos, indignándonos ante pequeñas tonterías como si fueran graves ofensas internacionales, con un umbral de tolerancia tan bajo que conduce a un inmovilismo pertinaz.

Y al mismo tiempo que sucede esto, estamos en la misma jungla que se ha estado siempre, con los lobos cutremente disfrazados de corderos, con las costuras por fuera. El problema es que nos engañamos pensando que esas costuras son tan sólo el último grito de la moda.

Una pequeña e intrascendente reflexión que me pasó por la cabeza y que no cabía en Twitter, mira tú. A ver si dejo caer más de estas por aquí.

sábado, 16 de enero de 2010

3 años pasando por aquí

Pasan de las 12 cuando escribo esto, pero lo que no quiero dejar pasar es la reseña del tercer aniversario de este blog.

Sí, tres añitos. No puedo decir que cuando lo empecé no pensaría que duraría tanto, porque la verdad es que sí lo hice: tanto y más, que tengo cuerda para rato.

Por cierto, creo que mi subconsciente me ha traicionado pues estaba yo curioseando por aquí y allá cuando se me ocurrió algo y… Vamos, que resulta que tengo un regalito…

Para conmemorar estos tres años, he decidido incurrir en el pecado de abrirme otro espacio en la web, otro cajón desastre para aquellos enlaces que me interesan, me gustan, me llaman la atención, me hacen reír, considero útiles… Vamos, todas aquellas cosas que no aparecen por aquí (por excesiva brevedad) y no aparecen por mi cuenta de Twitter (por su longitud o por pereza).

En resumen, que presento Todo Está Dicho: el tumblelog.

Daos una vuelta, suscribiros, pasaos de vez en cuando… Todo está preparado para recibiros. Y dada la facilidad para publicar en Tumblr, ya hay material disponible y más que espero tener día a día.

Se hacía necesario, porque todo está dicho, sí, pero no en todas partes y a veces conviene repetirlo.

jueves, 14 de enero de 2010

Allá ellos y sus doctores

Los habituales de este blog habréis observado que, de un tiempo a esta parte, he estado reseñando y, en ocasiones, ensañándome con la industria cultural, dándole vueltas arriba y abajo a actitudes y manifiestos, quejándome de falta de visión, de falta de profesionalidad, de falta de seriedad, de…

Quedémonos con el verbo: quejándome.

Tal vez no sea para tanto, pero tengo la sensación de que la mayoría de las veces que paso por aquí es para quejarme de algo. A lo mejor no es así, pero es esa sensación la que a mí me importa.

Y es que me cansa tanta queja, damas y caballeros. Me cansa estar diciendo una y otra vez las mismas cosas, aunque sólo sea para ejercer el legítimo derecho a la pataleta. Ya lo dice la frase completa de la que viene el nombre de este blog: “Todo está dicho, pero como nadie escucha…”. No es que tenga la verdad en mi poder y que me crea un iluminado, ni mucho menos, sino que me he dado cuenta de que esas quejas son, en su mayoría, improductivas.

¿De qué sirve hablar de “cambios en el modelo de negocio” si no se citan a aquellos que ya están inmersos en los nuevos modelos?

¿De qué sirve hablar de profesionalidad en la comunicación si todo lo que se hace es citar los errores y no señalar a aquellos que lo hacen bien?

Hace poco, leía una entrada (por vía de Menéame) que me llevaba a un artículo de El País verdaderamente descorazonador. No voy a entrar en el juego de despotricar contra la miopía en toneladas que destila el texto. Y no lo voy a hacer porque 1) doctores tiene la industria (y allá ellos si no los consultan) 2) me he dado cuenta de que lado quiero estar: de los que hacen, no de los que dicen.

Personalmente, ando en el camino de conseguir ganarme el pan con mis modestos esfuerzos, como ya dije al hablar de mis propósitos para este año. Siendo como es una carrera de fondo, no de velocidad, habitar en la queja de manera permanente (o como residencia de fin de semana) sólo contribuye a mermar tus fuerzas y a hacer más empinado el camino.

Tener un blog y no quejarse de algo es una tarea casi imposible. Ya que por una vez en la historia, la gente de a pie tenemos una tribuna desde la que hacernos oír, es hasta higiénico patalear de vez en cuando. Pero hacerlo de manera continua es una de las maneras más efectivas de garantizarte un inmovilismo pertinaz, a la sazón de un malestar persistente allá donde dicen algunos que queda el alma, pero a mano izquierda.

Por lo tanto, he decidido mermar el índice de quejosidad de este blog para tratar de concentrarme en ayudar a difundir iniciativas que me tope en los deambulares por la web, en plasmar reflexiones a vuela pluma, en echar una mano en lo que sea posible más para ayudar que para acusar.

Minimizar la queja no significa expulsar la crítica, ni mucho menos. Y eso es lo que es este post: una crítica hacia mí mismo. Y una queja, la primera del año: ¡me quejo de quejarme!

Por lo tanto, a concentrarse en lo que importa. En lo que me importa y, tal vez, a algunos de vosotros.

lunes, 11 de enero de 2010

Propósitos de año nuevo

Ahora que, según dicen por Twitter, el año ha dejado de estar en beta, creo oportuno desvelar mis propósitos para el transcurso del mismo.

No suelo hacer esto normalmente, ni proponerme nada con el cambio del año ni hacerlo público, pero aquí está la excepción. Obviamente, no pretendo que sean simples brindis al sol (para eso no los haría), sino que el objetivo es cumplirlos. Fijarlos a una fecha tan simbólica como el cambio del año lo único que hace es revestirlos de cierta aura… Bueno, no sé si mística, pero si le da cierto encanto.

Lo único que espero que me impida cumplir con estos objetivos es simplemente los frutos que espero que brinden (de manera generosa, a ser posible). Vamos, que en realidad se tratan de micro-objetivos dentro de un objetivo mayor. Aunque tal y como lo veo yo, se trata de lanzar una bola de nieve pendiente abajo para que todo termine en una avalancha. Ya veremos que pasa y, a ver si dentro de un año por estas fechas, puedo rendir resultados positivos.

Para que cualquier propósito se cumpla, éste ha de ser específico, medible y realista. Específico, porque si no, no sabrás que pasos tienes que dar para llegar a donde quieres ir; medible, porque si no, no sabrás cuanto has avanzado; y realista, porque aunque la exigencia tiene un límite, si te propones cosas que luego no vas a poder cumplir (en base a tu situación actual), lo malo no será fracasar, sino el efecto que tendrá ese fracaso en ti: creerás que lo que te fijaste era posible y te centrarás en la supuesta incapacidad que tienes para hacer las cosas, algo irreal porque tan sólo se trató de un pequeño error de apreciación.

Bajo este enunciado ha sido que he elaborado mis propósitos. Claro, dejando el margen psicológico para hacer los ajustes necesarios a medida que transcurre el camino. Que a veces se nos olvida que más que por una carretera, vamos por una jungla: el sendero no esta claro y a veces nos encontramos con ríos que vadear, abismos por los que saltar, rocas que escalar…

Ahora sí, al grano: ¿qué me he propuesto para este año?

  1. Postear más: mi ritmo de escritura es absolutamente irregular y no me siento cómodo con ello. Siento como si a cada momento perdiese hábitos que cuestan mucho recuperar, cada vez más. Eso sin contar con que hay proyectos que podrían ir mejor con una frecuencia de publicación mayor. Entonces, tanto en Proyecto Autodidacta como aquí, la frecuencia va aumentar y va a ser constante. No en gran número, que uno sigue siendo un simple humano, pero… “menos samba y más trabayar”. Por cierto, que mi intención por aquí es, no sólo un post diario, sino un post con contenido propio, más a como era antaño a como he estado haciendo últimamente. Sin embargo, no faltarán las citas y los enlaces, que me gustan mucho.
  2. Tuitear más: un medio con muchas posibilidades que estoy intentando aprovechar pero al que quiero sacarle más jugo. Veamos que se hace. Por ahora, tan sólo aumentar un pelín la frecuencia (especialmente a ciertas horas). Luego, ya veremos.
  3. Podcastear más: aunque participo en podcastEC, tengo unas cuantas ideas para cosas propias, aparte de Dossier Autodidacta al que quiero darle una periodicidad regular. Quizás por aquí también caiga algo de audio propio.
  4. Registrar actividades: el año pasado he participado en algunas actividades, tanto en grupo como individualmente, y no ha quedado ningún registro de ello en la web, o si ha quedado, ha sido bastante parcial y temporal. Eso tiene que cambiar. Este es uno de los objetivos más difusos pues se trata de acostumbrarse a tener teléfono con cámara para registrar todo lo que se hace y a subir el material que se realiza de apoyo. Ojalá me surjan tantas cosas que me sea fácil coger dicha costumbre.
  5. Generar más “obra”: disfruto escribiendo y sin la ficción, no funciono del todo bien. Tengo por ahí unos cuantos textos que no solo quiero finalizar, sino también hacer públicos. El tener ahora la posibilidad de que vean la luz una cantidad de cosas que anteriormente se quedarían entre los bits de las carpetas privadas es una posibilidad que no se debe desperdiciar. Hay mucho de aprendizaje en exponer lo que escribes y eso es lo que persigo finalmente con ello. Por de pronto, tengo la intención de soltar un par de PDF con textos que ya cargan con sus añitos para desembarazarme de unos cuantos miedos que comienzan a pesar. Y además, terminar unas cuantas cosas que tengo sueltas por ahí y que me andan rondando la cabeza.

Todo esto no va a ser de golpe y porrazo, sino poco a poco. Cuento ya con una planificación ajustada (creo) a mis posibilidades y que espero ir cumpliendo especialmente porque motivación para hacerlo existe, caramba. Vosotros seréis testigos de si, en estos próximos 365 días, logro cumplir con lo propuesto.

Ahora vendría un “ojalá”.

No.

De “ojalá” mis narices: lo voy a hacer.

martes, 15 de diciembre de 2009

Algunos cambios (pequeños)

A puntito de cumplir tres años (este blog, se entiende), he estado haciendo algunos cambios que creo que debería haber hecho antes. El principal: permitir la suscripción por correo. Arriba a la derecha está en el típico miniformulario de FeedBurner para estos menesteres, así que ya saben…

Por otro lado, he añadido la típica casillita de búsqueda de Google, a ver que tal va (y parece que bien, por las pruebas). Y también, los suscriptores me temo que ahora contaréis con un poco de publicidad al final de los posts. Esto más que nada es por curiosidad, a ver como sale, que ya he leído por ahí que no es que sea muy rentable que digamos…

Por cierto, que tal vez para el tercer aniversario haga algunos cambios más en lo tocante al contenido, más que nada para retomar viejas ideas que me parecían buenas pero que terminaron quedándose por el camino. Pero sólo tal vez, ojo. Todavía no lo tengo muy claro.

Lo curioso es que todos estos cambios han venido a raíz de que me animé a activar la opción en Feedburner para enviar a Twitter el feed de manera automática, probando ese nuevo servicio acortador de Google (que no me convence en un principio, pero que cuando empiecen a integrarlo con otras cosas, ya verás…). Pero como una cosa lleva a la otra…

sábado, 5 de diciembre de 2009

La dama y la puta

Perdón por la autocita, pero me preguntaba yo antes, entre paréntesis…

(…) la situación de la cultura, la comunicación y el entretenimiento (¿y yo por qué me siento cada vez más cercano al último que a la primera?).

Y ahora me he dado cuenta de por qué.

Es como la señorona que disfruta de un amplio patrimonio gracias a la profundidad y generosidad de lo que tiene entre las piernas. Ya saben: el tópico de la dama rodeada de galanes que hoy almuerza con uno, cena con otro y duerme con un tercero, todos colmándola de presentes a cual más lujoso (y lujurioso). Eso sí: todos los domingos a misa, todos los días el discurso casto y prudente en boca, siempre pronto el sonrojo y siempre fácil la capacidad de escandalizarse.e

Y luego, pues la simple puta: sexo quieres, sexo pagas y sexo te da. Cualquier otra cosa es un añadido que hay que disfrutar.

Y va a ser que me quedo con la puta (por honestidad), que me da por lo que pago, antes que con la señorona, que disfraza lo mismo por lo que… pues sí, lo mismo por lo que a fin de cuentas pago.

Y joder si están caros los almuerzos que me pide y lo poquito que te sirven con esas recetas de alta alcurnia.

sábado, 14 de noviembre de 2009

Realistas

Un “realista” sólo es un pesimista tratando de dar más autoridad a su opinión.

La frase es mía, aunque estoy seguro de que alguien lo ha dicho mejor y antes que yo. La publico para no olvidarme. No quería que quedase sumergida en un marasmo de tuits. Algún día, revisando entradas viejas en modo intelectualmente masturbatorio, seguramente daré con ella y me reconfortará.

¿El origen? Ninguno en especial. Sólo me acordé de esas personas que contestan, cuando las tachas de pesimistas, que en realidad son “realistas”. Porque la verdad es que me revientan.

jueves, 12 de noviembre de 2009

Cifras

Una pequeña reflexión derrepronto…

En este mundo virtual en el que todo el mundo quiere ser amigo de todo el mundo… ¿tienen sentido cifras como el número de seguidores en Twitter y el número de fans-amigos en Facebook? ¿Puede un ego racional realmente alimentarse y engrandecerse por esas cifras?

Lo que más sentido le veo, metido en números, es al número de suscriptores de un blog. Y, tal vez, pero sólo tal vez, al número de visitas.

Por cierto, nos empeñamos en hablar de como han cambiado las cosas gracias a las webadas 2.0, pero ¿el empeño en las cifras no sirve tan sólo para tratar de contentar a un mundo 1.0, que sigue teniendo la sartén por el mango? ¿No deberíamos, en lugar de tratar de que compartan la sartén o de quitársela, tener nuestra propia cazuela?

Un día, todos seremos amigos de todos. ¿Cuál será la siguiente cifra a la que recurriremos?

Así, solamente a vuela pluma.

lunes, 24 de agosto de 2009

Caer a todos bien

El politicorrectismo nos atonta. Se contagia cual enfermedad y, a la que nos damos cuenta, nos descubrimos perdiendo el hilo de lo que decimos al tratar de coordinar los géneros de sujetos, verbos y predicados múltiples. O frenando en seco nuestros labios ante una palabra presuntamente ofensiva a punto de escapar.

Lo han logrado. Medios y políticos, en su afán de caer siempre sobre las cuatro patas, nos han traspasado a la ciudadanía corriente y  moliente el buenrrollismo de caer siempre bien a todo el mundo, o al menos de intentarlo. O, como mínimo, de no ofender a nadie. Y eso, es imposible.

Intentar lo imposible está dotado de un aura de romanticismo. Es muy noble cuando se aplica a tareas como conseguir la paz mundial o acabar con el hambre (también mundial). Pero en cosas tan pedestres como la cordialidad omnipresente hay un tufillo a genuino interés teñido de egoísmo que tira de espaldas.

¿Qué ocurre con los que intentan caer bien a todo el mundo? Pues que consiguen lo contrario: caer mal de manera generalizada. Una cosa es la diplomacia y el tacto, y otra bien distinta la hipocresía que presentimos tras ellos cuando se exageran. Y más cuando se exageran mal. Ejemplo clásico: ahora ya no se puede decir “Todos debemos ser cuidadosos”, sino “todos y todas debemos ser cuidadosos y cuidadosas”. Entonces, ¿por qué en la mayoría de las ocasiones lo que se escucha es “Todos y todas debemos ser cuidadosos”? Al carajo la concordancia. Total, ya hicimos la inclusión y la visibilización en el sujeto, que va primero y es lo que importa. Se cumplió con lo que mandan los cánones modernos. Cuando soplen los vientos en otra dirección, cambiamos de sitio la vela aunque arrollemos con la proa las normas del lenguaje, pues al fin y al cabo, si el lenguaje lo hacemos todos, cualquiera puede deshacerlo.

El lenguaje es la bandera del politicorrectismo, pero sus tentáculos van más allá. ¿Cuántas tiras podemos encontrar en Internet con temas que jamás veremos en los quioscos? ¿Cuántos vídeos y noticias e historias y fotografías que nunca saldrán por la televisión? El agrado omnipresente acaba con la creatividad.

Si bien hay tópicos que deben ser exterminados, sin duda tarde o temprano serán reemplazados por otros que tomaran su lugar actualizando los anteriores. Si hay expresiones que son machistas pero la sociedad sigue siéndolo, al acabar con las que lo parecen pero no son (atacando al género en lugar de al sexo) surgirán otras que las reemplazarán. Pero para cuando eso ocurra, se habrán cosechado los beneficios de “no caer mal a nadie”. Los daños, para el que venga detrás.

El politicorrectismo trata de cumplir las expectativas de todos y todas aunque sea a medias. De hecho, lo importante no es cumplirlas, sino parecer que se han cumplido. Con esto de caernos bien los unos y las unas a los otros y las otras, lo único que conseguiremos será caernos todos y todas más que mal.

sábado, 15 de agosto de 2009

Es un baile de perros

La tan cacareada web 2.0 no es más que una prolongación de nosotros mismos. Lo que somos no va a cambiar al encarnarnos en una identidad virtual. Si acaso, es más posible que se enfaticen determinados rasgos de nuestra personalidad que no damos a conocer en el mundo físico, tanto para bien como para mal.

Y escuchando esta canción (una de mis favoritas) de Radio Futura, “En un baile de perros”, no sé, me ha parecido que se aplica perfectamente a este entorno virtual en el cual muchos nos desenvolvemos de manera habitual. Abajo, dejo la letra, con negritas incluidas en los párrafos que me parecen relevante. Seguro que tendréis alguna ocasión de aplicárselo a algún individuo.

Cierra la boca ya de una vez
si no quieres llenarte de aire
porque el aire está lleno de moscas
que después no te dejan dormir.

Deja ya de intentar caer bien
a todo aquel que se ponga delante
pues quizá todo el mundo
va a cambiar de opinión contra ti.

Es mejor que llegues tarde a la cita
y que ya te tendrías que ir
que no sepan por donde has venido
ni por donde vas a salir.

Haz el favor de no tocar ese vaso
estate quieto que te van a dar
y métete en el bolsillo las manos
y no silbes para disimular.

Y no trates de ir de sincero
que pareces el peor embustero
miente sólo un poco en cada ocasión
y tendrás una buena canción.

Y cuando oigas tu nombre sonar
di que sólo has venido a tocar
en este baile de perros
porque los gatos no quieren bailar.

viernes, 7 de agosto de 2009

Nuevo lavado de cara

Una vez más, cambio la plantilla al blog. Ahora, con menos color que nunca ;-)

¿Opiniones?

lunes, 2 de febrero de 2009

Escribir ficción para monitor: una propuesta

escribir_imagenes

A veces, y siempre desde mi ignorancia, me da por jugar al teórico en zapatillas, y fruto de ello es esta entrada. Lo cierto es que esto es una idea que me vino a la cabeza y que anoto para que no se me olvide. Si la anoto aquí es por si alguien le es de utilidad, que nunca se sabe.

Andaba yo pensando en otra cosa cuando se me ocurrió, sin venir a cuento, cual podría ser el modelo para la narrativa electrónica, narrativa de ficción quiero decir.

Si de algo adolece el contar historias en un blog es precisamente de la brevedad y concisión a los que este motiva. Por un lado, al escribir, nos encanta soltarnos la melena y construir párrafos y más párrafos acerca de un tema. Por otro lado, al leer, nos damos cuenta de lo trabajoso que resulta hacerlo en pantalla, más si se trata de párrafos largos, con oraciones tan o más largas que ésta que acabo de escribir.

Si se quiere contar una historia, sea larga o corta, para su lectura en pantalla (aunque con tantos tipos de pantalla, habría que especificar que me refiero al monitor), creo que el modelo ideal se aproxima a algo que existe ya: el guión.

Sí, el guión. Descripciones breves. Muchos diálogos. Una escritura muy visual, que vaya un poco más allá que el guión, que al fin y al cabo no deja de ser una serie de instrucciones guía para pasar a imagen (en movimiento, estática) lo que queremos contar. Tal vez narración en pasado, en lugar de en presente.

Me atrevo a proponer algunos parámetros más o menos flexibles:

  • Párrafos cortos, escritos en el tiempo verbal preferido del autor. Con tres oraciones a lo mucho.
  • Las oraciones cortas, con una oración subordinada como mucho. Nada de meter una oración dentro de otra y otra más dentro y una más añadida, por si acaso.
  • Mucho diálogo. Que los personajes se den a conocer por medio de ellos, sin necesidad de que los expliquemos con descripciones de su vida interior. Y claro, los diálogos cortos, con los detalles intercalados por el narrador en la medida en que sean necesarios tanto para la acción como para que el lector no pierda la noción de quien está hablando.

Funcionar, no sé si funcione, pero me parece un planteamiento interesante como base para echar hacia delante a la hora de escribir ficción en un medio electrónico. Si el tiempo me lo permite (ya echo de menos escribir ficción), tal vez me lance con este método, mira por donde.

sábado, 31 de enero de 2009

Casi agua y aceite

Uno de esos elementos que marcan siempre la diferencia es la necesidad de contar cosas, de relatar historias, de generar contenidos, de expresarnos, de opinar. Muchos blogs se han desinflado porque nacieron por la necesidad de sus autores de gritar las cinco ideas que marcan su hacer diario; una vez contadas, una vez remodeladas en forma de varios post cada una, el objetivo está cumplido, el mundo ya sabe lo que pienso; misión cumplida, bendito sea! Siempre han existido personas con cosas que decir al mundo, pero no siempre ha existido la posibilidad de hacerlo de manera tan fácil.

Aníbal de la Torre, con mucha razón (las negritas son suyas). Como el dice, es esa necesidad de contar algo, de siempre estar contando algo (una anécdota, algo leído por ahí, una historia, una opinión) lo que le hace imbatible al blog como sistema de publicación. En el, tienen cabida todo tipo de narración, sea imagen, audio o vídeo. Su facilidad de uso, con una curva de aprendizaje tan baja (en principio), es la que ha permitido su propagación.

¿Que habrá más perfiles en redes sociales que blogs? Toma ya, pues claro. Como dice Aníbal, no todo el mundo tiene la necesidad de contar sus historias a quien quiera leerlas. Sin embargo, las redes sociales permiten otro tipo de comunicación mucho menos compleja, que requiere menos esfuerzo y que es más accesible para todo el mundo.

Lo que yo me pregunto es: ¿por qué no establecieron en su momento algo así como que “el P2P acabará con los blogs”? Porque hay más usuarios de… ¡Ah, claro! Que no tienen nada que ver…

Pues eso.

jueves, 29 de enero de 2009

Lavado de cara

Soy consciente de que la mayoría que me leéis, lo hacéis vía RSS. Por lo tanto, seguro que ha pasado desapercibido el pequeño lavado de cara que le hecho al blog. En realidad, todo lo que hice fue pintar la casa, quitar algunos muebles (o cambiarlos de sitio) y poca cosa más, que Blogger no es sistema que permita muchas virguerías, o por lo menos sin mucho trabajo que no estoy por la labor de hacer ahora (aunque sí, me parece necesario). Aún así, todavía quedan cosas que modificar, así que irán viéndose algunos cambios de poco en poco.

 

Por si a alguien le interesa, la plantilla que estoy utilizando se llama Blue Weed y la he obtenido, como siempre, en BTemplates, un sitio en el que te puedes perder buscando plantillas de Blogger.

Entradas populares

Etiquetas

Internet (198) escribir (103) divagaciones (98) citas (52) media (33) informática (32) educación (23) comic (22) enlaces (22) blogs (21) Libros (16) lenguaje (15) Derechos de autor (14) making off (13) proyecto autodidacta (13) podcast (12) cine (11) literatura (10) NaNoWriMo (9) Todos menos tú (9) Twitter (8) vídeo (8) música (7) Ecuador (6) Publicidad (6) cultura (6) software libre (6) Biteles (3) Television (3) como se hizo (2)

Datos personales

Mis comics


Visita la sección de Descargas de Proyecto Autodidacta donde encontrarás comics en formato PDF, accesorios y podcasts... ¡gratuitos!

Proyecto OMA

Manuales, tutoriales y comics didácticos para aprender informática

microcuentos, nanoficción, micronanos, nanomicros, comosetedelaganallamarlos...

Webcomic sobre... algo

NaNoWriMo 2012

Licencia

Busca en Todo está dicho

1 Libro = 1 Euro ~ Save The Children

Subscríbete por correo

Introduce tu dirección de correo:

Proporcionado por FeedBurner