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domingo, 10 de junio de 2012

No basta con ser eco ni hablar en 140 caracteres

pixlr (1)

Muchas empresas centran su estrategia digital en desarrollar fantabulosas (es un decir no exento de ironía) páginas en Facebook y alimentar cuentas de Twitter como quien le da de comer a las palomas del parque, dejando de lado su propio sitio y, sobre todo, su blog (en el caso de que lo haya). Y es por ello que no está de más insistir en que esa es una estrategia errónea.

Siempre he visto a las redes sociales (sí, metiendo a Twitter en el mismo saco) como un excelente complemento para cualquier actividad, no importa del tipo que sea. Y recalco lo de complemento, que no centro. Pero dale y dale: que como la gente está ahí, hay que estar ahí. Vale, que sí. Pero no solamente de cualquier manera, sino que tampoco debe ser el único sitio. Y desde luego, no el principal.

Y es que lo peor de esta práctica facebooktwittera, más allá del error que supone poner tu presencia en manos de terceros con absoluto control sobre ella, es como incita a la replicación de contenidos ajenos y la creación de piezas extremadamente breves que muchas veces carecen de fondo del que rascar. Y esto lo digo a quien me quiera oír y también al espejo, que muchas veces es muy fácil dejarse llevar por el encanto de ser eco.

Es respecto a esto último de lo que habla la entrada de José Alcántara y que vale la pena difundir para ver si alguno que otro empieza a entrar en razón: Tres mentiras que te vendieron como verdades acerca de las «redes sociales». Y aquí un extracto con el que comulgo totalmente:

Repetimos con frecuencia que en la red vales tanto como los valores que tienes y que ofreces. Pero si eso significa algo significa, sobre todo, que en Internet (donde la competencia abunda) sólo lo que produces puede diferenciarte del resto. Eso ha de llevar a las empresas a entender que Content is King (aunque no como Gates lo pensaba) y convertirse en productores de contenido si quieren, de verdad, ser únicas. Pero producir contenidos que sirvan para brindar esa experiencia diferenciada requiere algo más que una cuenta en la última web de moda. Requiere tomar el control de la propia presencia en la red, de forma activa, de forma autónoma... y, ahora sí, de forma auténticamente cercana.

Comprendo que generar contenido propio es algo difícil (aunque no tanto), duro (hasta que le coges el tranquillo) y sobre todo puede ser caro para ciertas empresas pequeñas (aunque depende de como lo enfoques, si no díganselo al tendero digital, todo un ejemplo a seguir). E incluso yo mismo fomento en ocasiones el que no está de más comenzar una presencia en la web siendo únicamente un eco, al menos hasta que haya posibles para aportar algo más (y me refiero a tiempo y capacidad, no solamente a dinero, que ese no es el único recurso). Pero de ahí a que empresas que cuenten con esos posibles comentan el error garrafal de desdeñar el contenido propio elaborado, media un mundo.

lunes, 13 de septiembre de 2010

Lanza tu #dardo por Twitter

Con todo, "¡qué más da, si nos entendemos!". Pues da. Primero, porque el idioma no es nuestro: lo compartimos con muchas naciones, y romperlo a gusto propio es quebrar lo único firme de nuestro futuro. Segundo, porque pensamos con el idioma; si se usa mal, pensaremos mal; y si lo cambiamos, pensaremos como aquellos con quienes no nos gustaría pensar. Tercero, porque ejercer la libertad, en esto como en todo, no consiste en dejarse llevar, sino en saber y poder ir.

Fernando Lázaro Carreter, en el prólogo de "El dardo en la palabra"

A raíz de esta entrada de Manuel Almeida, se me ocurrió una pequeña iniciativa que no sé si ya estará siendo llevada a cabo en Twitter: iniciar un hashtag que contenga pequeños consejos relacionados con el lenguaje. Algo simple, con recomendaciones, usos erroneos, términos dudosos, etc.

Me encantan este tipo de cosas, esos tips que en el momento menos pensado nos pueden echar una mano recordándonos algo que ya sabíamos pero que desechamos por alguna mala costumbre, o que nos pueden enseñar algo nuevo o aclarar alguna duda que fuimos dejando eternamente para más tarde.

Y que mejor hashtag (deberíamos llamarlos etiquetas, pero bueno...) que #dardo, en honor al libro "El dardo en la palabra" de Fernando Lázaro Carreter, dedicado vigía del buen uso del idioma en los medios de comunicación. Reconozco ese libro como uno de los que más me han impactado y más he disfrutado en su momento y cada vez que vuelvo a sus páginas para leer algún artículo esporádicamente.

Con esta iniciativa no me pretendo erigir ni como sustituto de Lázaro Carreter, ni como maestro infalible en las cosas del lenguaje, ni mucho menos. Mi intención es principalmente recordar y aprender para poder usar este precioso idioma nuestro y sacarle el mayor partido. Pues anda que cometo errores yo día tras día, y algunos encima con un empeño digno de mejores esfuerzos.

Así que, si te gusta la idea, comparte por Twitter tu expresión habitualmente mal usada, tu recomendación, tu término dudoso, tu curiosidad lingüística, tu regla ortográfica o gramatical... Lo que sea relacionado con el lenguaje y acompáñalo del hastag #dardo. Si quieres acompañar tu tuit de algún enlace para profundizar (o sustentar), recomiendo dos fuentes: la infaltable RAE y la web de la FUNDÉU (Fundación del Español Urgente). ¿Alguna otra sugerencia?

lunes, 28 de septiembre de 2009

Hablando sobre centralización en el maratón podcastblog

No todo el mundo tiene el valor de levantarse tras una caída, especialmente si esta fue pública. Sin embargo, aquellos que están tras el Maratón Podcastblog sí lo tuvieron.

El pasado sábado se realizó el IV Maratón Podcastblog con la coletilla “The final cut”. ¿El objetivo? Cumplir con lo que no se pudo por diferentes causas. Todo un ejemplo de compromiso con una actividad de la que no se saca ni pan ni pedazo más allá de la satisfacción que da hacer las cosas.

El que suscribe participó ese día como miembro de podcastEC en una interesante charla acerca de la centralización de la web 2.0 en Facebook y Twitter (y algo de Google se menciona de pasada), tema del que ya se ha hablado por aquí. Os dejo el audio por si os animáis a echarle una oreja.

martes, 11 de agosto de 2009

Nuevas guerras

2x07

Sin duda, “la” noticia de la semana pasada fue el ataque de denegación de servicio que sufrieron Twitter y Facebook, amén de algún que otro sitio más. Por lo que parece, el ataque iba dirigido contra un solo usuario y era por razones políticas. Ataque. Política. Dos palabras que juntas, y pensando en el entorno de la red, nos deben poner a pensar.

Desde que me enteré de las razones del ataque, ando dándole vueltas a varias ideas. Entre ellas, el escepticismo que muestran personas como David de Ugarte o Versvs; un escepticismo que, por otra parte, estoy comenzando a compartir.

El asunto es simple: si la difusión de información se centraliza en 2 o 3 plataformas, esas plataformas se convertirán en el objetivo a derribar. Y caerán, vaya que si caerán. Para un gobierno dispuesto a ganar tiempo, un ataque que derribe durante unas pocas horas las plataformas más populares puede llegar a resultarle bastante útil. Más cuando los medios convencionales están empezando a depender de ellas para nutrirse de información.

Aquí van algunos enlaces que conviene leerse para plantearse algunas cosas.

Y sí, uso Twitter. Y me gusta, pero desde luego no lo tengo como único canal de información (tanto para emitir como para recibir). Es más, es hora de ir planteándose la búsqueda de alternativas, a ser posible inclusivas. Una alternativa muy interesante es la de la RMD (Red de Miniposts Distribuida), aunque el problema estriba en que a los usuarios que tiramos de servicios gratuitos por diferentes razones se nos dificulta su uso. Pero eso ya es otro tema…

Sólo terminar con la misma cita de David de Ugarte que pone Antonio Cambronero en el post enlazado más arriba:

Cuantos más hacen su vida digital alrededor de dos únicos puntos centralizadores, más dañino y efectivo es cualquier ataque, si el centralizador cae, caen miles de usuarios con él.

domingo, 15 de junio de 2008

Quillpill, el Twitter para escribidores

quillpill_comMe enteré de Quillpill por medio de Wwwhat’s new y, apenas lo vi, di un salto al sitio. No es para menos, pues Quillpill es un sitio dedicado a un tema que se ha tratado por aquí: el de los nanocuentos.

 

Quillpill es un sitio de microblogging (lo de siempre, 140 caracteres como máximo) enfocado a la creación literaria. Cada usuario puede crear tantos “libros” como quiera (o eso parece), donde puede ir escribiendo en las pequeñas unidades que permite el servicio.

 

Sin duda, Quillpill está inspirado en el éxito que están teniendo los libros leídos (y escritos) en móviles, fenómeno el cual me ha interesado desde el momento en que me enteré de él (recuerdo haberlo visto hace bastante tiempo en una revista Qué leer). No en vano tiene accesos para escribir desde un teléfono, ya sea desde uno cualquiera o desde un iPhone.

 

Según dice Juan Diego Polo, “La idea es ofrecer un servicio no gratuito de impresión en papel de los libros en un futuro”. Qué tal les saldrá la jugada a los creadores, no lo sé, pero de que un servicio así sería un excelente complemento para sitios como Bubok o Lulu, no hay ninguna duda. Imagínate: escribes tu libro a base de nanocuentos o párrafos que has publicado como nanoposts, lo corriges en línea, le das a imprimir bajo un formato predefinido (con varias opciones) y ya está tu libro disponible para ser vendido en impresión bajo demanda.

 

Pero volvamos Quillpill, que aún está en beta. Para ingresar, se debe solicitar una invitación. A mí me llegó en unas ocho horas, y según parece no es un servicio automatizado. Una vez que te registras, tendrás disponibles tres invitaciones para repartir (yo ya repartí las mías).

 

El sitio es minimalista, al estilo Twitter. En portada te aparecen las últimas entradas que se han ido publicando en todo el sitio. En tu cuenta puedes crear los libros que desees (creo yo, porque tan sólo he creado uno), al cual le das algunas características, entre ellas indicar si va a ser para “lectores adultos” o no.

 

Cada libro tiene su propia página, y aquí es donde empiezan las diferencias con Twitter y similares, pues posee una serie de características pensadas para lo que está pensado el sitio: escribir un libro. Para comenzar, las entradas no aparecen en orden cronológico inverso (que oscura me ha parecido siempre esta expresión, coño), sino que aparecen desde la primera a la última, algo lógico si pensamos que un libro se lee así, no comenzando por el final. El otro aspecto que le diferencia es la posibilidad de editar o borrar las entradas. Estás escribiendo un libro (o una recopilación de nanocuentos), y es lógico que en algún momento quieras corregir algo, incluso eliminarlo. El resto de cosas las tiene el microblogging habitual: favoritos y RSS, para seguir el libro por suscripción. Sin embargo, las posibilidades de suscripción se amplían al poder recibir las nuevas publicaciones por mail.

 

En resumen, que Quillpill me parece una excelente idea, bien pensada y bien realizada. Sin embargo, hay que considerar que está en Beta, y que tiene sus fallos. Es lo malo de que ahora todo esté en Beta: la expresión ha perdido su sentido y esperamos que los servicios que tengan esa calificación estén libres de errores.

 

En cuanto a los fallos, no son muchos. Principalmente, se echa de menos un FAQ que de a conocer las características del servicio, o algo que diga con claridad de que trata (¿un tour?). Ah, y perdí una entrada: le di a publicar y no apareció. Espero que esto no se repita con regularidad. Por ahora, muchos libros tienen pocos capítulos, de lo que deduzco que el servicio está recientito, como pan salido del horno a primera hora de la mañana. A futuro ojalá piensen en cosas como clientes (para computadora y para móvil; para leer y para publicar), estadísticas y cosas así. También, presuntamente se pueden poner comentarios en las entradas, pero lo cierto es que no sé como hacerlo (¿está habilitado?)

 

Como he dicho, una idea muy buena que podría ser adoptada por sitios de publicación en papel bajo demanda. Como dije en otra entrada, abre las posibilidades a tu creatividad, permitiendo aprovechar los momentos muertos para darle rienda suelta. Yo, por ahora, he comenzado un libro de prueba llamado “Cosas extrañas” al que no sé si daré continuidad. Pero, si el servicio sale adelante, seguro que le saco partido. Si os animáis a probarlo (y os dan la invitación), dejad en los comentarios los enlaces a los libros que vayáis publicando.

viernes, 6 de junio de 2008

Que no, que Plurk no me convence…

Plurk_com

Creo que no soy el único que está hasta las narices de las caídas de Twitter. No hay nada peor que ser usuario habitual de un servicio y que éste convierta en costumbre la innacesibilidad. Eso hace que te plantees mudarte a otro lugar, al menos temporalmente mientras terminan de pulir el piso y afianzan las columnas para que no se te venga el techo encima.

Estaba aguantando antes de hacer algo así, más que nada porque los cortes twitteros no me estaban afectando tanto. Cuando hace unos días se extendió la existencia de Plurk, no le paré mucha bola. Hoy, harto de que todos los intentos que hice por ingresar a Twitter sólo me permitiese ver que los jodíos pajaritos no conseguían levantar a la ballena, decidí darle una oportunidad no sólo a Plurk, sino a Jaiku y a Pownce, sólo por si las moscas, por si esos escualidos pajarillos terminaban por soltar a la ballena y ésta se pegaba una hostia de padre y muy señor mío.

Después de revisar las tres aplicaciones, entiendo aún más el éxito de Twitter. Primero, con Jaiku me la llevé en la frente nada más entrar: todo lo que se puede hacer es solicitar una invitación y todavía la estoy esperando. En Pownce, abrí la cuenta pero… Bueno, un poco feo y atiborrado, pero no me parece tan mal. Supongo que sería cuestión de probarlo más a fondo, y a este paso lo mismo un día estoy por allí.

Y Plurk… Dado que mucha de la gente que sigo se estaba abriendo cuenta allí, decidí ceder y probarlo. De pronto, el viento estaba soplando hacia allá, y no estaría mal tenerlo en cuenta por si fuese necesario hacer una transición (si es que en los servicios sociales, somos forzosamente gregarios). Abrí mi cuenta y… Me di cuenta del gran poder de Twitter: la sencillez.

Google nos ha malacostumbrado a que las cosas en la web sean sencillas, con muy pocos pasos. Twitter ha reforzado esa costumbre. Abrir tu cuenta y seguir a un par de personas es cuestión de unos pocos pasos bajo una estética simple pero agradable y funcional. No es que para manejar Plurk uno tenga que seguir un curso intensivo de 40 horas, pero se aleja de la sencillez de Twitter. Ni que decir esa línea del tiempo. No me ha gustado. No tanto por la disposición de los elementos, sino por eso tener que hacer clic en ocasiones para poder ver un mensaje completo. Con lo rápido que es ver los tweets de tus followingados (¡palabro, palabro!), en Plurk tienes que ir de uno a otro, aunque sea pasando por encima. Eso sin contar con que los del pececito se han disparado en el pie con el asunto de los verbos. Poner una lista de verbos de la cual tienes que elegir para poner tu plurkeo limita mucho su uso (siempre en comparacion con Twitter, claro está). En Twitter, simplemente escribes. En Plurk, primero eliges el verbo que vas a emplear (teniendo que hacer dos clics para ello) y luego escribes. En la web, un clic de más supone una gran diferencia a la hora de elegir un servicio. Si lo que te aporta es poco o nada, lo vas a desechar. Y digo se ha disparado en el pie porque el uso de los verbos no creo que atraiga a las grandes compañías que en este momento están haciendo uso de Twitter para dar a conocer sus noticias.

Y todo ello sin contar con todo el ecosistema twittero, todas esas aplicaciones que nos permiten sacar más partido del servicio y hallarle usos nuevos a lo que en un principio parecía que no tenía muchos. Si hoy en día alguien pretende hacerle sombra a los pajaritos, debe plantear de una sola tacada todo ese ecosistema, aunque sea como funciones añadidas: clientes para todas las plataformas, posibilidad de buscar entre los mensajes, geolocalizar, publicar automáticamente enlaces a las nuevas entradas de tu blog, programar entradas, y otras opciones que no recuerdo pero que me dejo en el tintero. Si Twitter ha ido añadiendo todas esas posibilidades por medio de terceros que se han unido a su crecimiento, debes plantearlas tú integradas en tu servicio. Si no, el clon que vayas a crear estará condenado a ser un lugar de acogida en vez de un hogar en condiciones.

O, por lo menos, copiar aunque sólo sea su sencillez. Porque también puedes medrar con un hotel en lugar de vender apartamentos para residencias permanentes.

miércoles, 14 de mayo de 2008

Boicot a Twitter

Por medio de un tweet de Eduardo Palacios, me entero de que se está organizando un boicot a Twitter debido a sus continuas caidas. Esto me trae a la mente una vieja polémica que resurge de vez en cuando: la de los reclamos de los usuarios por un servicio gratuito. ¿Tenemos derecho a reclamar cuando los usuarios no pagamos un centavo por un servicio? Y no, aquellos que incluyen publicidad no cuentan: estamos pagando con nuestra atención. Dado que la gran masa de usuarios de Twitter han sido los que han terminado por darle el valor que tiene, ¿eso da derecho a quejarse del servicio y reclamar por una mejora? En este caso, indudablemente que sí. Sin sus usuarios, Twitter no sería ahora lo que es. Aunque no tenga un modelo de negocio claro, poco a poco va recibiendo diferentes inversiones. La potencia que ha alcanzado como canal de comunicación es tal que estoy seguro de que recibiría dinero de compañías que quieren que el servicio se mantenga a flote. Sin embargo, esto es extensivo a muchos otros servicios del mismo tipo. Ofrecer algo gratuito (entendiéndolo como "sin costo económico") no es un regalo sin compromiso. Manuel Almeida ya habló de ello con motivo del retraso del Wordpress 2.5, y lo dijo mejor que yo. Resalto el párrafo siguiente (aunque ninguno tiene desperdicio):
2. Nada es gratis, y mucho menos WordPress. El hecho de que se ofrezca como plataforma libre no significa que no se pueda rentar. Y de eso saben mucho las grandes corporaciones: Google, Yahoo!, Microsoft… y servicios concretos: YouTube, Flickr, Digg, Facebook, Twitter, MySpace… ¿Alguien puede negar que son buenos negocios? Sí, pero son ‘gratis’. Claro, es que en la Red la mejor ‘moneda’ es el usuario, el registro de usuario, el uso que hace el usuario, la valoración del usuario. Y de esa forma cobran tanto las empresas y servicios señalados anteriormente, como muchos otros, y entre ellos, por supuesto, WordPress y su corporación Automattic. Tú pagas con tu uso, con tus registros, con la popularidad, con los enlaces… Digamos, en roman paladino, que, como poco, nos ‘usamos’ mutuamente.
Comparto las apreciaciones de Manuel. En la red, todos nos "usamos". Ya he hablado en alguna ocasión de lo que me molesta incumplir con aquellos que me leen regularmente, porque al fin y al cabo, he adquirido un compromiso con ellos. Más entonces en el caso de un servicio como es Twitter. ¿El boicot (dejar de usarlo durante un día) es la solución? No lo creo. No me parece que vaya a haber muchos resultados. A lo mejor incluso aprovechan ese día para hacer mejoras o reparaciones. Si tanto nos molestan las caídas, creo que sería mejor mostrar nuestra inconformidad con el servicio en nuestro blog. En este ambiente, los blogs tienen un mayor poder de presión, y si los señores de Twitter ven que se habla mal de ellos por todas partes, quizá se pongan manos a la obra para mejorar. Por mi parte, no creo que participe. Principalmente, porque con mi cabeza seguro que me he de olvidar de la fecha... ¡Caramba! ¡Si ha sido justo el día de mi cumpleaños! Seguro que ese no se me ha de olvidar... ¿O sí?

lunes, 12 de mayo de 2008

Back in... what?

Poco me he prodigado por aquí en este último mes. Y esta situación me temo que no va a variar mucho que digamos en las próximas... uhmm... sí, yo creo que en las próximas dos semanas. Sin embargo, ya me he quitado de encima la mayoría de cosas que me ocupaban, sólo para dejar paso a nuevas cosas diferentes Por aquí, tengo pendientes un par de cosas: un premio que un bloguero del barrio (como me gusta esa expresión, Miguel) ha tenido a bien otorgarme, y el enlace para descargar el blogbook (le dedicaré un post, de verdad). Pero bueno, yo estoy aquí para hablar de mi libro. No, un libro no: un blog. Autodidacta renace de sus cenizas y ahora regresa cargado de fuerza como proyecto asociado a Generación Net bajo el nombre de Proyecto Autodidacta. Sí, sí, esos comics que tengo colocados por ahí a la derecha. Va a haber más. De hecho, ya hay más. Y volverá el podcast (a finales de mes, principios del que viene), y el canal de Twitter se actualizará a diario... Esa ha sido la razón de mi desaparación. No hubiese estado de más hacer un "making of" del proceso (como hice con mi postergado webserial), pero por desgracia no he tenido tiempo. Os dejo con un pequeño vídeo en el que explico las razones por las que el cómic es una herramienta tan buena para la educación (así sea autodidacta, je, je):

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