¿Sabes lo que mueve a Microsoft? La pasión ;-)
Lo de “Developers, developers, developers…” es todo un clásico, pero no había visto este remix que muestra a Steve Ballmer en… todo su esplendor.
Visto en un comentario de DaSp en Menéame.
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"No plan, no backup, no weapons worth a damn. Oh, and something else: I don’t have anything to lose".- The doctor
¿Sabes lo que mueve a Microsoft? La pasión ;-)
Lo de “Developers, developers, developers…” es todo un clásico, pero no había visto este remix que muestra a Steve Ballmer en… todo su esplendor.
Visto en un comentario de DaSp en Menéame.
Y otra vez con College Humor (cosas de seguir enlaces). Ahora con como hubiera sido “The dark knight” con el Batman de los sesenta…
College Humor son, sin duda, un ejemplo de como crear contenido en la red. Ayer me encontré con este vídeo que no había visto acerca de las famosas desapariciones de Batman, esas que suceden cuando miras a otro lado por dos segundos y cuando regresas a ver el murciélago ya voló. Veamos que pasa cuando el señor de la noche no tiene un día particularmente inspirado…
Creo recordar que fue por un comentario en Guionista en Chamberí (y del propio guionista), que me enteré de la existencia de un vídeo con todas las “puestas” de gafas de David Caruso en CSI Miami. Hoy, mira por donde, he dado con el vídeo. Con ustedes, las frases efectistas de Horatio Caine antes de pasar a la cabecera del programa:
Disclaimer: No me gusta David Caruso y no me gusta CSI Miami. Puagh.
Por fin, alguien dice algo verdaderamente coherente e interesante respecto al vídeo. Antonio Ortiz entrevista a Furilo (Álvaro Oriz), y éste dice…
El texto tiene muchas características que lo hacen imbatible: es rápido de producir y consumir, barato (en el sentido de los recursos y el esfuerzo), discreto (puedo leer en cualquier sitio y en diversas condiciones), y en cambio el vídeo falla en muchas de ellas. Para comunicar "conocimiento" o ideas de forma ordenada y concreta, el texto es lo que siempre hemos manejado y sobretodo, lo que sabemos manejar.
Con la generación que ha nacido con los videojuegos probablemente la cosa cambie: han formado sus estructuras más básicas en un entorno visual, y con poco texto. Ahora mismo el vídeo empieza a despuntar para comunicar muchas cosas, pero probablemente los cambios más dramáticos vendrán dentro de unos años.Por otro lado, el contenido es lo realmente importante, ya sea en vídeo o en texto. Si tienes cosas interesantes que decir, serás un punto de atención de cualquier manera.
Y respecto a los contenidos más personales, antes contabas que habías estado en un parque dando un paseo: ahora posteas un video de 3 minutos sobre ese paseo con una música que has montado en plan rápido y casero, y probablemente transmites mucho mejor tu experiencia. Cada vez hay más vídeo, la pregunta es donde está el límite: porque desde luego si todo el contenido que consumo en texto ahora mismo pasase a ser video solo me podría dedicar a ello. Y me despedirían del trabajo de forma automática, claro :)
Por fin algo más allá de eso de “el vídeo es el futuro” o “todo estará en vídeo”. Juntar letras con un mínimo de faltas de ortografía y que salga algo relativamente interesante es más sencillo que usar un lenguaje visual, sobre todo si contamos con que lo primero es algo que nos van inoculando desde que tenemos edad escolar, mientras que lo segundo lo aprendemos a una edad más avanzada (cuando es más difícil aprender), mezclando conocimientos adquiridos de manera intuitiva, empírica y estudiando.
Sin embargo, resulta obvio que el camino para compartir y conservar ciertas experiencias personales será el vídeo, sobre todo porque permite reproducir con más viveza lo que experimentaste. Como dice Furilo, contarás tu paseo por el parque con un vídeo de 3 minutos. Pero si te vas a poner a rajar acerca de la web 2.0, a lo mejor ese medio no es el ideal… Quien sabe, a lo mejor un podcast…
Todo es cuestión de seleccionar que medio va a ser el idóneo para lo que quieres decir. Recuerdo que una vez a Neil Gaiman le preguntaron como sabía si una historia era para libro, para cómic o para televisión/cine. No recuerdo la respuesta, aunque creo que decía algo así como que todo lo manejaba intuitivamente, pero seguro que detrás hay algún proceso lógico (como en todo).
Es lo que me fastidia cuando se genera discusión ante la aparición de un nuevo medio: es todo o nada. Los términos se plantean de manera que sean excluyentes cuando, al final, siempre todo es incluyente. Ni las redes sociales ni Twitter van a acabar con los blogs, ni el vídeo va a reemplazar al audio, ni estos dos van echar fuera del tablero al texto. El vídeo no mató a la estrella de la radio, ni a la de los periódicos (por cierto, que de eso se han ocupado ellos solitos), ni a nadie.
Y eso es porque no es necesaria ninguna muerte.
Ya lo dije en la entrada anterior: nos están FUDeando a gusto. Porque no hay control mejor que el autoejercido por el controlado bajo la presión del miedo al castigo.
Para poder llevar a cabo todas las medidas que las sociedades de gestión y las editoriales de todo tipo sueñan, los gobiernos deberían llevarse por delante una serie de derechos fundamentales. Pero eso no es tan fácil. Se pueden hacer cosas como el incremento de la remuneración por copia privada, sí, sobre todo cuando termina siendo enmascarado al gran público tras una crisis que eleva todos los precios. No me gusta ser conspiranoico (palabra contra la que además ya he arremetido alguna vez) pero, dado que la crisis se veía venir, el momento de poner en marcha el incremento del “canon” ha sido como un tanto oportuno, ¿no? Al final, debieron pensar, se va a quedar entre los cuatro monos de Internet a los que les interesan esas cosas. Y la tecnología es lo que tiene: que es cara. Y así se queda, disfrazado ante casi todo el mundo.
Como digo, no es tan fácil arremeter contra esos derechos fundamentales. Se pueden ir minando poco a poco, pero eso lleva tiempo y esfuerzo (y mucha, pero que mucha mano izquierda para lidiar con la impopularidad in crescendo). Es más fácil ir FUDeando para minimizar las pérdidas mientras unos cuantos van tanteando el terreno y llevándose los palos hasta encontrar el modelo de negocio adecuado y que funcione. Entonces, se subieran todos al carro y serán adalides de los nuevos modelos de distribución.
En este tránsito de modelo hay que tener cuidado. Estoy de acuerdo con Antonio Ortiz en que los ISP traicionarán a los internautas. Como él dice:
los proveedores de internet estarán encantados de censurar la red, de controlar lo que se pueda comunicar en ella y de matar la neutralidad de la red en el mismo momento en que se lleven parte del negocio de los contenidos, algo que viene siendo su sueño desde hace años
Como dije en una entrada anterior, sociedades de gestión y editoriales se frotan las manos pensando: “Vais a pagar, tarde o temprano. Y como sea”.
Sin embargo, yo estoy de acuerdo en eso. No tengo ningún problema en pagar, siempre y cuando sea un precio razonable (y no me vengan con que es razonable lo de $1 por canción, que estamos en las mismas). Aquí, en Ecuador, hubo una iniciativa interesante. Los CDs musicales tenían dos versiones: una al precio normal (entre $10 y $15, a veces más), con estuche normal, cuadernillo y demás zarandajas que se les ocurriese; y otra con un estuche de cartón, sin cuadernillo, sólo con el CD, a $3. Me pareció una idea más que razonable, pero no sé que pasó con ella. En mis escuetos y ocasionales recorridos por alguna tienda de discos, no volví a saber nada de ella. En un foro que se realizo el año pasado, le pregunté directamente por esa iniciativa al por entonces director (o lo que sea, el cargo más elevado) de SAYCE (la SGAE ecuatoriana) y directamente no me contestó, aunque sí lo hizo al resto de cuestiones que le planteé. No se si fue un simple descuido o algo más.
$3 por CD. Eso es razonable. En euros, por eso de que los gastos han de ser más elevados en Europa, dejémoslo en €5. Por Internet, para canción dejémoslo en 25 céntimos para redondear (el soporte corre por cuenta del receptor). Y faciliten el pago. Por ejemplo, haciéndolo por medio de SMS (como hacen algunos sitios de descargas de software). ¿Las películas? Igual. ¿Las series? Lo mismo. Y en lugar de enfrentarse contra sitios de subtítulos, darles un pedazo del pastel. Ahora, hay los medios para hacerlo de mil maneras.
¿Que la gente lo quiere todo gratuito? Toma ya, y quien no. ¿Que no está dispuesta a pagar por cosas que deben ser pagadas (aunque esto requeriría de matices)? Mentira. No es así. La gente está dispuesta a pagar siempre y cuando sea a un precio razonable (para ella) y no entrañe dificultad alguna. Y además, que no limite los comportamientos que tenía anteriormente. Si pago por una canción y la paso a mi reproductor, ¿por qué no va a poder escucharla mi esposa en el suyo sin pagar antes? Vamos, que nada de DRMs. Si consiguen que sea más fácil descargarse una canción pagando que tener que recurrir al P2P o a una web con mecanismos de búsqueda poco efectivos, la incidencia de esas descargas será anecdótica y hasta redundará a su favor (publicidad).
Y sigue habiendo más modelos, incluso basados en lo gratuito (publicidad, ingresos por conciertos, etc). Mecanismos, los hay. Pero mientras quieran seguir manteniendo los ingresos pre-hitech (por llamarlo de alguna forma), lo llevan claro.
A todo esto, ¿cómo ha reaccionado la industria editorial (de libros)? Tarde y mal. Pero eso será para una próxima entrada.
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