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miércoles, 1 de febrero de 2012

La experiencia de escribir un libro y publicarlo en Internet paso a paso

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Hace unos días, di con un artículo (ni recuerdo el "vía", asi que mil perdones si fuiste tú quien lo publicó en alguna parte y no te cito) en la que un autor, Ben Nesvig, describe paso por paso el proceso que siguió para escribir un libro que ahora tiene puesto a la venta en Amazon. Como me ha parecido que complementa de manera perfecta la entrada que escribí acerca de los pasos a seguir para poner tu libro ahí fuera, paso a tradu-adaptarlo (aquí tenéis el original):

1.- Tuve la idea original para el libro hace 2 ó 3 años pero no lo sabía entonces.

2.- El libro comenzó como un blog. Se prolongó durante unos 4 meses hasta que me quedé sin gasolina para seguir escribiendo.

3.- Después de unos meses de inactividad, pensé: "Hey, debería escribir un libro".

4.- Puse la directa en la escritura del libro después de leer un post inspirador de James Altucher.

5.- Comencé a escribir en Google Docs. No es lo ideal, pero tuve un buen comienzo, escribiendo alrededor de 250 palabras al día.

6.- Intercambiando correos con Aaron Goldfarb, él mencionó Scrivener. Esto lo cambió todo. No me podía imaginar escribir el libro sin él. Es posible hacerlo, pero con toda la organización que fue necesaria, habría sido un gran dolor de cabeza hacerlo sin un programa tan fácil de usar.

7.- Trasladé todo de Google Docs a Scrivener.

8.- Ahora era capaz de organizar los capítulos sin esfuerzo. Tratándose de un libro de ensayor, esto era increíblemente valioso. Hizo que sea fácil arreglar y eliminar ensayos.

9.- Me puse el objetivo de escribir 250 palabras al día. Era capaz de conseguirlo la mayoría de las veces. Algunos días, escribía menos. Algunos fines de semana, escribía 2.000 palabras en un día.

10.- Una vez que el primer borrador del libro estaba escrito, tuve el inmenso placer de volver sobre él para editarlo (nota: sarcasmo).

11.- Arreglé typos (errores al escribir) y errores gramaticales.

12.- Le envié el libro a un amigo para que lo lea.

13.- Cambie la estructura ligeramente por el feedbak recibido.

14.- Me di cuenta de que escribía demasiado en pasivo. Repase todo el libro para convertir la escritura en activa. Creo que CS Lewis dijo un consejo sobre esto. Este proceso fue agotador.

15.- Tome las fotos de la portada. La portada del libro fue fuertemente influenciada por los libros de The Domino Project y por la necesidad de trabajar en torno a mis fortalezas. Mi mujer es una excelente fotógrafa, así que decidí que usaría una foto suya para el libro.
Quería que la portada se enfocase en una sola cosa singular. Una imagen que representase todo el libro. Después de sopesar 20 portadas diferentes, elegí el helado derritiéndose. Después de unas 50 fotos diferentes y tener mis pantalones llenos de helado, elegimos esta foto.

16.- Envié el libro al hermano de mi esposa para que lo revisase. Me lo devolvió con una lista de errores gramaticales que arreglar.

17.- Arreglé los errores gramaticales y le di al libro otro repaso.

18.- Investigué como convertir a formato ebook y la conversión de CreateSpace.

19.- Decidí subcontratar el formateo a través de Odesk.

20- Puse un anuncio en Odesk y recibí 10 solicitantes.

21- Elegí a un tipo de Filipinas, le envié los archivos y esperé pacientemente.

22.- Recibí el ebook formateado pero hice un par de peticiones de cambios.

23.- Recibí el ebook con los cambios. Era lo suficientemente bueno, pero no me convencía.

24.- Decidí aprender a formatear el libro yo mismo con Scrivener. No pude encontrar ningún tutorial en YouTube, así que decidí aprender a hacerlo a base de ensayo y error.

25.- A los 30 minutos, me di cuenta de como ajustar los márgenes y el espaciado a mi gusto en Scrivener. Los 89 dólares gastados en Odesk fueron inútiles.

26.- Exporté el libro desde Scrivener al formato .mobi.

27.- Me inscribí en Amazon Direct Publishing.

28.- Añadí la portada, la descripción del libro y previsualicé como quedaba.

29.- Le puse 3 dólares de precio.

30.- Pulsé enviar y recibí un correo 8 horas después diciéndome que el libro estaba en la Kindle Store.

31.- Contraté un editor. Hazlo. No dejes que tu trabajo se juzgue por la gramática.

32.- Lo volví a enviar a la Kindle Store.

Hasta el punto 9, todo es acerca de escribir el libro. Ese es el proceso en el que más nos entusiasmamos todos. Los 21 restantes son acerca de todo lo que viene después, donde ya empezamos a renquear, a agachar la cabeza, a ponernos excusas. En los anteriores, también. Pero creo que queda claro a qué me refiero: a que nos cuestan más las cosas que no tienen una relación directa con la escritura. Pues bien, hay que asumir que esas cosas hay que hacerlas si queremos poner nuestro libro ahí fuera. Y la verdad, una vez que te metes en harina, no es para tanto.

Imágen: John Blyberg

martes, 17 de enero de 2012

10 cosas en las que no habías pensado a la hora de poner tu libro en Internet

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La autopublicación en la red está de moda. Los media se hacen eco de dos o tres excepciones exitosas y el discurso de evitar a los intermediarios se está mediatizando y calando en el mundo literario (aspirantes incluidos).

Pero no todo el monte es orégano. Nadie nos impide estar aporreando teclas durante unos meses y luego subir el resultado a cualquier web destinada para ello (propia o ajena). Pero si queremos hacerlo bien, debemos asumir que hay que realizar una serie de tareas que, en el caso de una editorial convencional, suelen estar repartidas entre varias personas. De eso trata esta lista que enumero a continuación.

Si la he llamado "cosas en las que no habías pensado" es porque, cuando empezamos a fantasear sobre publicar en Internet, nos solemos olvidar de algunos detallitos. Y estos son esos detallitos:

1- Crear la obra desde cero.

2- Revisar la obra. Considerar cambios en cosas como la trama, los nombres, el título, etc. Intentar tomar las decisiones más apropiadas de la manera más objetiva posible (¿sobre tu propia obra? ¡Uf!)

3- Hacer las correcciones pertinentes de ortografía y gramática, dejando de lado nuevas correcciones en la propia narración (porque si no, no terminarás nunca).

4- Crear el envoltorio: la portada, un pequeño resumen del libro (como los que aparecen en la contraportada de los de papel) y, quizá, una pequeña biografia tuya. Hay que considerar que la portada tiene que ser atractiva y el resumen, enganchante. No son cosas que se hacen en un día.

5- Convertir la obra de forma correcta a los formatos electrónicos más populares: PDF, EPUB y MOBI. Tal vez alguno más, como el FB2 o el AZW. Y lo más importante: verificar que se muestra bien en todos los formatos y en los dispositivos que se tengan al alcance, comprobando que los enlaces (si los hay) funcionen, que el índice funcione y sea correcto, que la división en capítulos es la que se había pensado, etc.

6- Establecer la comercialización. ¿Va a ser gratuito o vas a cobrar por él? Si vas a cobrar, ¿cuánto? ¿Y cómo vas a cobrar? En el precio que pongas tienes que tener en cuenta si en las plataformas en que lo coloques se te va a descontar algo del PVP, o si la pasarela de pago que utilices se lleva una comisión. Cuidado, porque lo mismo piensas que poniéndolo a $2 te vas a llevar íntegra esa cantidad. Y no es así: es muy probable que alguien se lleve por el camino un buen pellizco.

6.5- [actualización] A instancias de Javier Pastor desde Google+, añado un medio punto: decidir bajo que licencia vas a publicar y todo lo que eso comporta. ¿Creative Commons? ¿Alguna otra licencia flexible? ¿Simplemente bajo el derecho de autor convencional? ¿O quizá lo dejarás en Dominio Público? Todas tienen sus pros y sus contras, tanto desde un punto de vista ideológico como meramente práctico. Por cierto, ¿vas a registrarlo en alguna parte? Otro punto a tomar en cuenta.

7- Distribuir el libro por cuanta plataforma sea posible. Lidiar con los mecanismos de subida. Modificar el archivo de la obra de acuerdo a los requerimientos de la plataforma (aunque si hemos sido previsores, no será necesario hacerlo).

8- Establecer una estrategia publicitaria. ¿Como te vas a dar a conocer? ¿Vas a contratar anuncios en sistemas como AdWords? ¿Vas a abrir cuentas y páginas en las principales redes sociales dedicadas a tu obra? ¿Cuánto tiempo vas a destinar a la promoción y comunicación? ¿Con qué tipo de contenido vas a alimentar las redes sociales?

9- Llevar a cabo la estrategia publicitaria siguiendo los pasos que hayas definido previamente.

10- Rezar porque el libro se venda/descargue.

Seguro que me he saltado algo (siempre me suelo quedar con esta sensación al escribir una lista), por lo que podéis añadir cualquier cosa en los comentarios, que os lo agradeceré. Y además, obviamente, la lista no es detallada, ni mucho menos. Cada punto da para hablar mucho porque también requiere mucha labor.

Reconozco que esta lista es más fruto de la observación que de la experiencia, o al menos lo es relativamente (no en vano tengo algunos comics puestos en la red para descargar). El problema es que, generalmente, los autores llegamos hasta el paso 3, quizá el 4; mediocremente y con conocimientos limitados hasta el 5 (con excepción de los que son también ilustradores, claro). A partir de ahí, todo lo reducimos a un poco de spam esporádico y sin ninguna estrategia en los canales de que dispongamos. Los más audaces crean canales adicionales pero pasan en muy poco tiempo a tenerlos pobremente activos (seguro, estoy muy seguro, que hay muchas más excepciones de las que conozco).

Y sobre todo, es una lista a manera de recordatorio: tengo un par de proyectos en mente en los que creo que será necesario seguir esta lista. En el caso de que prosperen, por aquí estaré dando cuenta de mis hallazgos, descubrimientos e invenciones. Mientras tanto, espero que al menos sirva para que, si alguien está haciéndose el cuento de la lechera con esa obra que está escribiendo para colgarla en Internet, por lo menos ponga un poco los pies en la tierra y empiece a prever la carga de trabajo que se le viene encima si pretende llegar lo más lejos posible.


La imagen es de jblyberg

martes, 15 de febrero de 2011

Neil Gaiman sobre la "piratería"

Este vídeo lleva circulando por la web desde hace... Uf, creo que unos días (si no me equivoco, hasta llegó a portada de Menéame). A Neil Gaiman ya le he citado aquí algunas veces, y esto que aparece grabado es algo que ya dijo hace tiempo en su blog. De hecho, mirando un poco por aquí, resulta que hablé de esa distribución gratuita de American Gods cuando la hizo y que aparece citada en el vídeo.

Seguro que ya lo habéis visto, pero como estoy seguro que voy a necesitar echar mano de él en algún momento, mejor lo pongo aquí para que no se me pierda y, de paso, pues si os lo habéis perdido, aquí lo tenéis.

viernes, 15 de mayo de 2009

Kindle publishing for blogs: ¿70%? ¿1.99?

No recuerdo donde leí que Amazon permitiría suscribirse a blogs para leerlos en el Kindle previo pago de una pequeña cantidad y que, de esta cantidad, un 70% se lo quedaría la compañía y el 30% el bloguero. Cuando lo leí, creo que por las prisas lo dejé pasar, pero dejándome un pensamiento encima: “70%: eso es abusar”.

Ahora leo que Manuel Almeida ha añadido a su blog Mangas Verdes al servicio de Kindle. Es el primer bloguero de habla hispana del que tengo noticia que se une al servicio. La razón de hacerlo es por difusión, más que por beneficios económicos:

Así que mi opinión es clara. En Amazon Kindle hay que estar, como hay que estar en el resto de los servicios, directorios y herramientas en los que pueda estar presente la blogosfera. No tengo muy claro que el modelo sea demasiado válido ni que vaya a prosperar, pero es gratis y sólo puede reportarte beneficios.

Me parece bien su decisión, simplemente por el viejo adagio de “es mi blog y me lo –añadir aquí práctica favorita – como quiera”. Sin embargo, me ha dado por poner a las neuronas a hacer gimnasia y como están un poco vagas y su coreografía aeróbica es tan coordinada como un gato con parkinson sufriendo un ataque de epilepsia, pues aquí van algunos pensamientos desordenados acerca del movimiento de Amazon (que no de Manuel, pero si despertados por su decisión):

  • ¿70%? Lo más polémico. Mínimo, debería ser el 50%. Ellos ni siquiera te dan el hosting, sólo un canal de distribución. Y no son precisamente el iPod, ¿eh? No están tan difundidos como para justificar un margen tan alto. Mirándolo de manera optimista, el movimiento puede ser inteligente: si funciona la propuesta, más tarde pueden aumentar el margen del bloguero a medida que se popularice. Pero a priori, suena mal.
  • Suscribirte a un blog desde el Kindle te cuesta entre 0,99 y 1,99 al mes. Esto puede llevar a que a la pregunta clásica de “¿Qué –loquesea- te llevarías a una isla desierta?” se le añada lo de “¿A qué blogs te suscribirías en el Kindle?”. Yo me he hecho esa pregunta… Y por ese precio, quizás a ninguno. Ni siquiera al mío.
  • Pero como bloguero… Uhmm, se me hace la boca agua. Una posibilidad de ingresos que, sobre todo en latinoamérica, resulta como mínimo algo beneficiosa… Un momento… ¿dije antes 70%, no? ¿Me llevo 30c. por suscriptor? ¿Y no me saldría mejor ofrecer una suscripción “plus” en mi web que ofrezca añadidos para el lector previo pago de, digamos, un $1 mensual? ¿O 50 c.? ¿O lo que yo considere competitivo de acuerdo a mi trabajo? Aunque no aparezca en el Kindle, que recuerdo que aún no es el iPod de los libros, y creo que le va a costar llegar a serlo.
  • Como se suele decir, “Hecha la ley, hecha la trampa”. ¿Cuánto van a tardar en usar el servicio blogs agregadores de posts, de esos que ni siquiera reconocen la autoría y que son la razón muchas veces por las que incluyes enlaces a otros artículos anteriores? Es más, ¿a qué te suscribirías? ¿A un agregador que te permite leer las entradas de muchos blogs o a todos esos blogs individualmente? Si esos copypasteros son en muchas ocasiones un problema, ¿no se agravará ahora?
  • ¿Puedo seguir los enlaces desde el Kindle? Pregunto, de verdad. ¿Qué pasa si el enlace del blog al que estoy suscrito dirige a otra entrada de un blog al que no estoy suscrito?

A falta de más información, a bote pronto, la propuesta de Amazon como que va ser que no… No me interesa como lector y, por lo tanto, como poseedor de un blog (y algunos más), tampoco. Sin embargo, le veo algunos aspectos positivos:

  • Fuera de lo leonino de las condiciones (que quiero pensar que cambiarán en un futuro), es un incentivo más para que los blogueros de calidad aumenten su producción con un ingreso añadido que (fuera de ese tanto por ciento).
  • Sí, pensándolo bien, habría blogs que seguiría. Concretamente, aquellos que publicasen de manera regular cuentos y novelas serializadas. En este punto, creo que se le puede sacar partido como incentivo para la producción literaria. El aumento de blooks (novelas publicadas en blogs) aumentaría y los autores sentirían un incentivo mayor para publicar (vaya, sería hasta un modelo de negocio). ¿Apuntan ellos por ese lado?
  • Así, quizás es más posible que se produzca el renacimiento de la prensa. El problema está en que también se puede producir la resurrección de la prensa, con todos sus vicios anteriores (¡todo por la pasta!).

Pero Amazon parece que se quiere convertir en un intermediario más que arramble con buena parte de los beneficios. Por ahora, porque todo esto está comenzando, le doy el beneficio de la duda. Pero ya se sabe que los intermediarios, o juegan bien sus cartas, o están muertos.

Mis conclusiones:

  • Como lector, veo el precio exagerado desde donde estoy y con mi economía. No creo que lo usara salvo en los casos mencionados: blogs de creación literaria que me interesasen. Dudo mucho de que me suscribiera a blogs de noticias. En E.E.U.U. puede ser diferente.
  • Como bloguero de este blog, no descartaría unirme al servicio por las mismas razones que expone Manuel, incluso pensando en algún dinerillo (pero sin esperanzas en ello). Siempre puede haber alguien que considere valioso leer tus letras en su Kindle esté donde esté.
  • Como creador, lo veo un incentivo interesante pero me plantea serias dudas. ¿Y si se produce un bombazo y Amazon continúa con ese porcentaje ya que lo ha aceptado mucha gente?

¿Y tú? ¿Qué opinas?

viernes, 30 de enero de 2009

Taller Blog y literatura

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Mira, si estuviese en Madrid, acudiría a este Taller Blog y literatura. Y es que respecto a la literatura, o como le llamen a eso de contar historias por medio de la palabra escrita, que veces la palabreja de marras me parece un poco abombante, y los blogs son muchas las dudas que se me plantean. En algún momento, a ver si las enumero todas o gran parte, que algunas ya las he ido (y voy) dejando caer por aquí.

sábado, 19 de julio de 2008

Tarde y mal

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Decía en otra entrada que la industria editorial (de libros, se entiende) ha llegado tarde y mal al mundo de Internet.

Tarde:

  • Hay más libros de los que creen en línea.
  • Han permitido que los nuevos modelos de negocio editorial les lleven una larga ventaja (Lulu y, más reciente, Bubok).
  • Cada vez más gente deja de leer sólo porque los contenidos ahora están en la red.
  • Cada vez más gente piensa en escribir para publicarlo en Internet, no en enviar una pila de folios repleta de esperanzas cuyo destino es ignoto.

Mal:

  • Conservadores y prohibicionistas en exceso. La manera de afrontar los cambios que han sobrevenido con Internet no pasa por esas actitudes. La red no es una estantería más donde colocar sus lanzamientos y vender objetos físicos. La red es la gran biblioteca.
  • Exentos de imaginación y creatividad para aprovechar los nuevos modelos, para encontrar nuevos escritores, para combinar lo viejo con lo nuevo.
  • Temerosos de proponer nuevas estrategias y arriesgar los medios económicos de que disponen en aventuras que, planteadas de la manera adecuada, no les va a costar gran cosa.

Las sociedades de gestión de derechos referidos a libros, publicaciones, etc. se han quedado calladitos mientras la tormenta caía sobre la SGAE. Mediáticamente, apenas han sobresalido. Pero con la popularización en estos últimos meses de lectores como el Kindle de Amazon o el Iliad le han visto los cuernos al toro. Aquellos que leíamos desde hace tiempo en una Palm (u otros dispositivos) no eramos suficientes como para asustarlos. Pero ahora que los precios aún altos de esos lectores electrónicos se ven que van a ir bajando, comienzan a temer por su negocio. Su negocio no tiene nada que temer, lo que si debe echarse a temblar es su status quo. Las cosas no seguirán como hasta el momento estaban planteadas.

 

Sin embargo, en el cambio de modelo puede ser que salgamos perdiendo los de siempre: los lectores. Ya sabéis, esa manía de socializar las pérdidas y los perjuicios, sobre todo estos últimos. Si soy yo el que lo está pasando mal, deben pensar, el lector no puede tener tampoco beneficios. Si sufro, que sufra él también.

 

Quieren lanzar medidas prohibitivas desde todos los lados para proteger los derechos de autor. En lo que se refiere a los libros, ¿saben algo, señores de las editoriales? Si se dedican a prohibir y prohibir, manteniendo sus desmesurados precios y sus ofertas constantes que colapsan las estanterías de las bibliotecas, haciendo que el lector no consiga encontrar algo digno de leerse y tratando de obligarle mediante campañas de publicidad (supuestamente financiadas por esos altos precios) a que consuma, no que compre, lea y disfrute… Si continúan haciendo eso, yo, un don nadie, usaré el lector electrónico únicamente para los feeds de mis blogs preferidos, y no creo que me duela mucho dejar de leer sus novelas porque, al fin y al cabo, es lo que hago ahora. Lo mejor de todo es que no creo que sea yo el único que lo haga.

lunes, 28 de enero de 2008

Coelho y la autopiratería

Recuerdo que, hace algún tiempo, Paulo Coelho manifestó en un artículo que estaba en contra del P2P y de la piratería (lo siento, pero mi baja conexión me impide buscarlo y cito de memoria). Ahora resulta que él mismo se está pirateando, (me enteré por David Gil). Se ha dado cuenta de que las ventas, en lugar de disminuir, aumentaron. Y no es el primer autor que lo dice. Seth Godin, el prestigioso gurú del marketing, lo lleva repitiendo desde hace años.

Será que estoy Rosendístico y, por ello, loco por incordiar, pero me pregunto si su reacción hubiese sido diferente si las ventas no hubiesen aumentado ni disminuido; es decir, si las descargas económicamente no hubiesen afectado en lo más mínimo. Sí, sí, es por joder, la verdad. Es ponerse un poco quisquilloso. Pero tal vez a cualquier otro novelista se lo hubiese pasado, pero a este señor, que lucra con manuales de autoayuda envueltos en espiritualidad y disfrazados de novelas, como que la cosa me chirría un poco, que le voy a hacer (y sí, lo he leído cuatro de sus libros y uno de ellos me ha gustado y mucho, pero para de contar).

Aun así, no deja de ser una buena noticia, y ojalá que cunda el ejemplo.

Leer la edición de un libro en papel y leer la electrónica son dos experiencias diferentes, y así se tienen que valorar. Que mil personas se descarguen tu obra no significa que no vayas a vender mil ejemplares, sino que esos mil van a juzgar tu libro y, si les gusta, se lo comprarán para ellos mismos o para regalárselo a alguien. Y lo que es más: posiblemente compren tu próxima obra a ciegas, si les gustó mucho la anterior.

Los únicos que tienen algo que temer de Internet son los vendedores de bazofias. Y merecido tienen ese temor.

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domingo, 7 de octubre de 2007

Más sobre ficción en los blogs: buscando reglas

At_the_Computer_06.pngMe sigo preguntando si un blog es un lugar adecuado para la ficción literaria. De vez en cuando, me da por recorrer la red en busca de blogs y de sitios dedicados a la ficción. Muchos de los que me encuentro están muertos. Parece que nacieron como un lugar donde el autor colgaría sus cuentos (o su novela) a medida que los escribía, pero o dejaron de escribir, o desecharon el método de publicación porque no alcanzaron sus objetivos. De la observación de estos sitios, y de otros que siguen adelante con más o menos percances, me da la impresión de que el público en general no se encuentra a gusto con la ficción en los blogs y que los blogs, como método de publicación, no son adecuados para todo tipo de ficción, o por lo menos para los estilos de ficción más convencionales.

El artículo de Hernán Casciari "Experimentos con un cachorro" me parece un punto de partida indispensable para todo aquel interesado en este asunto. En él, relata su experiencia con varios blogs ficticios que escribió en su momento. Me parece muy importante porque en él traza las primeras reglas de la ficción online partiendo de su experiencia. Son discutibles, desde luego, pero es un primer intento y por lo tanto muy valioso.

En lo que hace hincapié Hernán es en utilizar un blog como obra en su totalidad, "engañando" al lector desde el principio: contar la historia de un personaje y su entorno como si se estuviese desarrollando ante nuestros ojos, como si el personaje fuese real y en ese blog estuviese contando sus experiencias. Hasta ahora, al único que le he visto empleando este método ha sido a Rafael Fernández, que logra un equilibrio entre su personaje (él mismo) y esa realidad ficticia en la que se desenvuelve (que en muchas ocasiones no podemos diferenciar de su realidad).

Book_26.png¿La única salida de la literatura por medio de los blogs es la de contar una historia que suspenda la credulidad del lector empleando para ello el propio medio, sin que esta sea voluntaria? Lo que plantea Hernán es eso, pero creo que Rafael consigue que esta suspensión se haga voluntariamente metiéndonos en su juego, "engañándonos" por medio de unos primeros elementos completamente verosímiles para luego irse hasta la fantasía (generalmente siempre relacionada con el sexo, así que los menores de 18 años no entréis por ahí). Cuando terminamos de leer una entrada, salimos de la suspensión de la credulidad y volvemos a la realidad. El peligro de lo que plantea Hernán es que el lector, al descubrir que lo que estaba interpretando como realidad no es más que ficción, se sienta defraudado, engañado (sin comillas). Es, desde luego, una apuesta literaria arriesgada, pero literatura al fin y al cabo.

Pero, ¿y si lo que quiero yo es contar ciencia-ficción, o fantasía tolkienana? ¿El blog es el vehículo idóneo para mis objetivos? Dice Hernán: "Escribir ficción online no significa hacer copy paste de cuentos y publicarlos en una bitácora. Muchos optan por ello creyendo que escriben online, y lo que hacen es 'radio en la tele'" y no puedo estar más de acuerdo con él. El blog, por su propia naturaleza, exige el uso de la primera persona y de la brevedad; exige que da alguna manera de lleve a la suspensión de la credulidad, voluntaria o no, pues si no, nos topamos con la reticencia del lector a acceder a nuestro texto. En principio, no queda más que engañarle, aunque después le descubramos el engaño de la forma que sea. Igual que cuando nos acercamos a un libro, vamos dispuestos a tragarnos lo que se nos diga (si el mundo en el que se desarrolla la acción es plano, pues nos creemos que es plano), cuando nos acercamos a un blog lo hacemos dispuestos a juzgar lo que allí leamos de acuerdo a las reglas de la realidad en que normalmente vivimos. Si de pronto se nos dice que el mundo es plano, no nos lo vamos a creer. Si encima, el autor insiste en que nos lo creamos, tratando de pintar "su" realidad con una capa de verosimilitud cuando a todas luces lo que dice es falso, el lector saldrá ahuyentado de allí.

computer_LCD_display.pngCada historia tiene su propio vehículo de transmisión. La lectura de un cuento puede funcionar perfectamente en la radio (o en un podcast), pero si ponemos a un tipo frente a una cámara leyendo un cuento, no lo va a ver nadie. Teniendo esto en cuenta, dentro de la difusión online, ¿cuál es el mejor vehículo para contar historias? ¿Un blog, un podcast, un wiki? Creo que depende de la historia. Tenemos que mirar lo que queremos contar y ver donde cuadra mejor. Un blog de cuentos coypasteados no creo que funcione muy bien, desde luego. O acerca de un espía contando los entresijos de lo que sucede en su organización al margen del gobierno, a menos que encontremos los elementos necesarios y la conjugación adecuada de los mismos para que funcione. ¿Y cuando funciona? Cuando los lectores se sumergen voluntariamente en nuestro mundo, aceptan nuestras reglas y nos siguen leyendo.

Aún hay mucho que descubrir. No todo está escrito en esto de la ficción online y podemos ir haciendo nuevos y fascinantes descubrimientos. Pero tengamos en cuenta lo que se ha dicho hasta ahora.

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jueves, 30 de agosto de 2007

El copyright, cuestión de dinero

Daniel Castro, en Guionista en Chamberí, ha escrito una serie de tres entradas muy lúcidas acerca de todo ese rollo de los derechos de autor: Ese post sobre derechos de autor que el mundo estaba esperando, Cherchez la pasta y Últimas preguntas. En resumen, según él, todo se reduce a dinero: el que unos no quieren dejar de ganar y el que otros no quieren gastar. Y, en parte, estoy de acuerdo.

La difusión de la cultura por Internet es un tema espinoso, no sólo por el dinero, sino porque el puñetazo que ha significado para el modelo de negocio establecido durante años ha llevado a cuestionar unas cuantas cosas más. Pero, principalmente, lo que ha hecho ha sido que el sistema creado por los intermediarios (discográficas, distribuidoras, editoriales) se vuelva en contra de ellos. Lógico: ¿a quien se le ocurre que, mientras los medios de producción se abaratan cada vez más, los productos conserven su precio, o hasta lo aumenten? Por mucho que eso tenga algún tipo de justificación (por ejemplo, los tan cacareados gastos de promoción), la gente no se lo traga. A ver si se dan cuenta: no se lo traga. Algo huele a podrido en Dinamarca.

Y como la gente no se lo traga, pues hay que tratar de que lo mastiquen, de que lo engullan, de que, sea como sea, acepten las reglas que ellos imponen. Pero no es así.

La pataleta sobre los derechos de autor es sobre el dinero... en el "primer" mundo. Pero la discusión, que se maneja por parte del usuario enarbolando conceptos como libertad, justicia y cultura cuando en realidad, como dice Daniel, todo es cuestión de pasta, termina derivando hacia el lado del acceso real a la cultura para todos. Hay personas que se pueden permitir pagar $15 por un CD o un DVD, los hay que se pueden permitir pagar $1 por canción (o menos), y los hay que no pueden pasar de los $2 por CD pirata con 12 o 15 canciones. Y muchos, pero que muchos, que no les alcanza. En esta polémica sobre los derechos de autor, sin darse cuenta, los primeros y los segundos están luchando por los terceros y cuartos. Pero lo peor es que lo hacen sin darse cuenta.

Pensándolo mejor, es cierto que lo que acabo de decir es cuestión de dinero: del que unos no quieren dejar de ganar, del que otros no quieren gastar y del que muchos, pero muchísimos, no tienen y jamás tendrán porque están atrapados en una espiral descendente en el que la cultura, que les habriría un campo enorme de posibilidades, se les veda porque primero hay que comer, y luego no queda tiempo para nada.

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jueves, 1 de febrero de 2007

Una idea: el blog limitado

- Ayer... Ayer, no escribí.

- ¡Te queremos, Iván!

Tyler me da una colleja, me agarra del brazo y me saca de allí. Me arranca la promesa de no volver a pisar un sitio de esos bajo la amenaza de instalar Windows Vista en mi computador y obligarme a escribir en Office 2007.

Pues sí, no escribí. Rompí el compromiso que adquirí conmigo mismo de hacerlo todos los días. ¿La razón? Se aproximan las pruebas de módulo, he estado preparando la actualización de la web de Ciberia y estoy preparando el nuevo camino para el segundo volumen en forma de blog. Eso sin contar con la dramatización que estoy realizando en el taller de periodismo y la infinidad de detalles que esto y todo lo anterior acarrean.

El punto de todo esto es: ¿cuanto más abarcas, menos aprietas? Quizá, pero insisto. Y sobre todo con este blog, al cual llegan lectores más por accidente que por otra cosa. Ya dije en otros post que la razón de la existencia de esta página es tratar de vigorizar mi disciplina a la hora de escribir y, con ello, mejorar la calidad de mi escritura. Bueno, con esas palabras no lo dije, pero creo que lo que acabo de decir expresa mejor mis intenciones.

No puedo dejar de recomendar a todos aquellos que caigan por aquí que, si les gusta escribir y aspiran a algo dentro del mundillo literario, se olviden de cualquier cursillo y comiencen por tener un blog. Un blog y un compromiso consigo mismos: escribir cada cierto tiempo, pero siempre de manera impostergable. Si hay que postergarlo, que sea por causas de fuerza mayor (un asteroide chocando contra la Tierra es un buen ejemplo), pero nunca aduciendo ante uno mismo falta de ideas. Las ideas, si faltan, se buscan. La finalidad de un curso o taller literario es, entre otras cosas, pulir el estilo y, sobre todo, tratar de forjar una autodisciplina. El “pero” de esto reside en todas las ventajas que tiene un blog. Entre ellas, la interactividad y una verdadera posibilidad de que lo que escribas sea leído por un cierto número de personas, número que cuando es ínfimo siempre tiende hacia arriba. En este artículo de Orsai, Hernán Casciari dice lo que hay que decir mucho mejor de lo que yo podría intentar ahora decirlo (vamos, digo yo).

Por eso, aprovechando que no dije nada ayer, que incumplí mi compromiso personal, recomiendo vivamente a todo aquel que quiera escribir que tan sólo escriba y lo que salga lo ponga en un blog. Como añadido a esta recomendación, citaré una idea que me vino el otro día a la cabeza: si te aterra de alguna manera la posibilidad de verte obligado por ti mismo a tener que mantener un blog (bajo la perspectiva de ver como un reflejo insoportable de tu fracaso que tu cadaver virtual quede flotando en las aguas más cenagosas de Blogger hasta que, años después, se hunda), inicia una serie limitada. Dentro de este contexto, sería algo así como un blog limitado.

Para ello, toma varias decisiones. Primero, decide de qué vas a hablar (algo concreto, no divagaciones como éstas a menos que te vayas a comprometer de manera indefinida). Después, cuantos artículos vas a escribir al respecto y con qué periodicidad vas a hacerlo (mi sugerencia es que escribas por lo menos un artículo diario durante, mínimo, dos semanas).

Con estas decisiones en tu cabeza, abre tu blog en cualquier parte donde sea sencillo (tira de Google). Elige un nombre original (ya se han visto mis dificultades para ello en los primeros artículos de este blog); mi sugerencia al respecto es que emplees una frase como nombre pues así será más sencillo que no esté ya ocupado. Añade unos cuantos vínculos a algunos de tus sitios favoritos en la columna de al lado (esto siempre ayuda a la gente que te gusta, y en Internet “amor con amor se paga”). En el primer post, indica tus intenciones: este un blog que tendrá tantos posts y que durará hasta tal fecha, etc. En el segundo, empieza con el tema en cuestión.

Continúa escribiendo durante el periodo de tiempo que te fijaste (esto incluye publicación). Una vez terminado el número de artículos, finaliza el blog con una despedida. Esto es importante: indica que tu blog se ha acabado, que has cumplido lo que te habías propuesto y que hasta aquí hemos llegado. Siempre es grato hallarse con una buena despedida cuando, tiempo después de que fue iniciado, llegas a un blog que no ha sido actualizado en mucho tiempo. Por lo menos, no te unirás al batallón de los desanimados y tu blog no será un cadáver sino un documento vivo al que podrán seguir añadiendo comentarios todo aquel que quiera, pero sabiendo siempre que, ahí por lo menos, no habrá más artículos.

¿Que te gustó la experiencia? ¿Que quieres repetirla pero aún no te atreves con algo indefinido? Pues nada, crea otro blog limitado. Nuevo tema, nuevas entregas, nuevos plazos y nuevo nombre. Y entonces, antes que nada, ve a tu blog anterior y añade un nuevo post, pero esta vez será una post-data (o post-scriptum): empiezas con un nuevo blog en taldireccion.tuproovedor.com.

Si de nuevo te gustó, pues continúa desde el párrafo anterior hasta que te animes a escribir por fin un blog indefinido. Pero nunca dejes de visitar tus viejos blogs, ni de controlar la cantidad de gente que entra. Quien sabe, lo mismo terminas generando algo muy interesante.

Al final, como siempre, me ha llevado muchas palabras decir lo que tenía en mente, pero ojalá sea de utilidad para quien se anime a probarlo. Por favor, si alguien lo intenta, que me mantenga al tanto de los resultados.

P.S.: Al releer esto, creo que hace falta añadir una sugerencia. Blogger es muy sencillo y quizá resulta más fácil para los principiantes. Wordpress es más complejo, tiene una curva de aprendizaje mayor, pero es más versátil. Además, este último tiene un servicio que no tiene el primero: los comentarios a tus posts te llegan al correo con el que te hayas registrado. Esto puede ser muy útil para seguir el rastro de otros blogs limitados que dejes por el camino.

Por cierto, Wordpress tiene incorporado un sistema que te muestra cuantas visitas has recibido. Esto no lo tiene Blogger, en el que tienes que recurrir a sistemas como Technorati o Statcounter (ambos gratuitos). Tampoco es que el sistema de Wordpress sea tan completo como los dos anteriores (que te dicen hasta de qué país vienen los visitantes), pero te sirve para hacerte una idea y además puedes añadir a esos dos si quieres. Para elegir, sopesa sencillez (Blogger) contra versatilidad (Wordpress).

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