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Mostrando entradas con la etiqueta educación. Mostrar todas las entradas
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martes, 27 de enero de 2009

Aprender haciendo, esa es la fórmula. E Internet.

Toda la parrafada de la entrada anterior fueron ideas (algunas un poco inconexas) que en parte fueron motivadas por esta entrevista a Roger C. Schank. Extraigo de ella los párrafos que más me han llamado la atención, aunque recomiendo su lectura completa:

 

Es bastante difícil enseñar mediante el “aprender haciendo”. Si 30 niños aprenden de esta forma, todos tendrán distintas necesidades y problemas a los que debe enfrentarse el profesor al mismo tiempo. Y todos pueden ir en distintas direcciones, según los intereses de cada uno.
El problema es el aula. Cuando hay aulas y un maestro al frente, aprender haciendo es casi imposible. Cambiar esto significa prescindir de las aulas, así como de la idea de un profesor de pie delante de 30 niños, que sabe qué es verdad y te lo va a contar. Este cambio resulta inconcebible para los colegios.
Aprender haciendo implica tener un objetivo que conseguir. Los niños deben intentar hacer algo. ¿Qué intentan en el colegio? Sobre todo, aprobar exámenes y conseguir buenas notas. La cuestión es si esa es una habilidad que merezca la pena enseñar.

 

Todos hablan de educación porque así consiguen votos, pero un electorado verdaderamente preparado haría preguntas difíciles a los políticos, y les complicaría la vida. Los votantes tontos son más fáciles de tratar. Más aún, los adultos tontos hacen los trabajos serviles, y los gobiernos siempre están preocupados por no tener suficientes trabajadores serviles, como los soldados, para cumplir sus órdenes. Los gobiernos represivos enseñan la verdad que quieren que conozcan los ciudadanos. Los gobiernos controlados por grandes empresas enseñan a los estudiantes a convertirse en empleados dóciles. No muchos gobiernos quieren realmente enseñar a los estudiantes a pensar por sí mismos.

 

KINDSEIN: ¿Quién decide qué tenemos que estudiar y cómo?
ROGER SCHANK: Es una pregunta muy interesante. La respuesta, sorprendentemente, es 'nadie'. Todo se decidió hace mucho tiempo y nadie puede cambiarlo. Y, lo que es peor, hay grupos de presión que quieren dejarlo igual, y son muy fuertes. Editores de libros de texto, preparadores de exámenes, profesores y muchos otros tienen un gran interés en que todo siga igual.
Sólo tienes que intentar eliminar el álgebra o la trigonometría del plan de estudios de cualquier escuela secundaria del mundo. El clamor sería estruendoso. Esto es cierto incluso teniendo en cuenta que casi nadie recuerda nada de esos temas una vez terminado el colegio. No lo recuerdan porque es inútil y el 99,9 % de los adultos nunca lo ha utilizado. Y no, no te enseña a pensar. Si queremos enseñar a la gente a pensar podríamos investigar buenas maneras de hacerlo.

 

Aceptan que los niños no aprenden matemáticas ni literatura, sin preguntarse por qué se enseñan esas asignaturas, para empezar. Además, como normalmente no tienen formación informática, no asimilan que la solución debe estar basada en los ordenadores para que el cambio sea amplio. Internet puede cambiarlo todo al proporcionar una experiencia de alta calidad a todo el mundo. Por supuesto, lo que se ha visto hasta ahora es el vino de siempre en una nueva botella.

 

Aprender haciendo se utiliza como método de enseñanza en escuelas de comercio, en el trabajo, en el ejército y en cualquier área en la que esperemos que la gente consiga algo. En la escuela, eso no se intenta realmente. Se espera la memorización de los hechos aleatorios que las autoridades consideran importantes. Como no hay que hacer nada, ¿por qué enseñar así? El tema clave es el cambio en el plan de estudios, para que el examen principal sea de rendimiento, no de competencia.

 

El problema es el sistema, no los colegios en particular. Puede haber buenos profesores y buenas experiencias en el colegio, pero son la excepción y no la regla. La buena noticia es Internet. Podemos crear buenas experiencias educativas e inmediatamente permitir a cualquier niño del mundo participar en esas experiencias. Un plan de estudios bien construido una vez puede utilizarse en todos los colegios y hogares del mundo mientras haya mentores en línea para ayudar. ¿Podemos hacerlo? Seguro que sí.

 

Las negritas del último párrafo son mías.

Hay mucho por cambiar

Hoy, conversando con elamordemivida, me preguntaba algo así como si no estabamos un poco atrasados en los colegios escribiendo a mano en las clases (me refiero a los alumnos). ¿El objetivo es una computadora por alumno? Es a lo que apuntan muchos políticos y lo que termina siendo fuera del aula. Entonces, como que vamos un poco rezagados en cualquier parte donde esto no sea así, ¿no?

 

Esto viene a cuento de la caligrafía. En ocasiones, los trabajos de los alumnos hechos a mano resultan ilegibles. ¿Vale la pena perder el tiempo haciéndoles practicar caligrafía cuando, al salir del colegio, su letra debe ser aceptada como la que es, buena o mala? ¿Es necesario quitar tiempo a otros temas por algo que sólo será útil durante su vida escolar? ¡Ja! Presenta un escrito oficial (una solicitud, por ejemplo) a mano y ya verás lo que te pasa…

 

Ahora que se están popularizando las ultraportátiles, ¿no sería mejor exigirle al alumno que trajese una a clases y darle un USB con los textos que necesite (CC mediante)? Supongo que esto no será aplicable a todas partes, pero un plan similar tiene buena pinta. Pero todo lo que habría que reformar en materia educativa, madre mía…

 

Sin embargo, imaginemos por un momento… El alumno hace la tarea en clase, en la computadora. Se la pasa al profesor vía Internet (o Intranet). Éste, en caso de que le falte tiempo, se la lleva a casa para corregir y le pone la nota en un documento accesible sólo para los miembros del colegio.

 

Hay examen. El alumno debe estudiar. Se lleva los documentos que necesite en su ultraportatil o se los envía por Interneta casa y hace que un software de reconocimiento de voz se los convierta a audio o a MP3 para escucharlos en su reproductor portátil e ir incluso repasándolos mientras se dirige al colegio.

 

Toca… redacción (yo tiro siempre más por el lenguaje). Los alumnos empiezan a escribir el texto con incorrecciones. No tienen ninguna idea exacta de lo que van a decir. En el procesador de texto van acumulando frases inconexas. A base de pensar en el tema, por fin surge un hilo conductor. Corta en un lado y pega en el otro (como se hace en la vida real). Al final, el texto que produce termina aproximándose más a su capacidad escritora.

 

Mira por donde, me acaba de dar por fabular. A algunos les parecerá algo cercano a una utopía, pero técnicamente es más que posible. El problema, como siempre, son las personas. Sus hábitos, sus costumbres. Su manera anticuada de ver el mundo.

miércoles, 21 de enero de 2009

Rankismo en la educación

Si en el Estado, la Comunidad Autónoma o mi centro hay menos fracaso escolar porque todos aprueban, será un gran éxito, aunque los alumnos acaben sin saber hacer la o con un canuto. Si esos estudiantes que tienen su título, pero no el mínimo de los conocimientos que habrían de exigirse, fracasan mañana en su desempeño profesional, será su problema. Nosotros hemos cumplido al ponerles el título barato. Un sistema educativo y un sistema universitario pueden ser un gran timo cuando el fracaso escolar se evita a ese precio.

(…)

La mejor sociedad y la más justa no es aquella en que todo el que quiera logre ser ingeniero, sino la que tenga buenos ingenieros haciendo bien su trabajo. Que nadie por su situación económica o social se vea privado de la posibilidad de estudiar una carrera, pero que la culminen quienes lo merecen. Eso es justicia social y eso es Estado social. Lo otro, demagogia y engaño, irresponsabilidad, fracaso colectivo.

 

Juan Antonio García Amado, vía Menéame. La educación es algo muy complejo de evaluar por los factores que intervienen, y sobre todo por los dos que lo hacen: profesor y alumno. El rankismo en la educación… Disminuir la exigencia es el equivalente a pegar un JPG en tu blog que indique que tienes 10.000 suscriptores en FeedBurner. Así no funciona.

 

Antes, si no el alumno “cateaba”, era culpa del alumno. Ahora, es del profesor. Vamos a ver, que siempre es según el caso, y mientras no haya un profesor para cada alumno (cosa que dudo que ocurra) jamás nos aproximaremos a acabar de manera real con el fracaso escolar.

 

Para empezar, lo que se debería de hacer sería buscar otros parámetros para medir la educación, si tanto interés hay en medirla. Porque para los gobiernos, muchas veces pareciera que el único interés que tienen es ver si se pueden colgar una medalla en los rankings internacionales.

miércoles, 14 de enero de 2009

Lo que importa

Un profesor puede ser bueno o malo. Lo que no puede ser nunca es arbitrario.

 

Rafael Marín, hablando de otros temas que, en principio, no deberían de tener que ver con la educación, pero que lo tienen.

viernes, 10 de octubre de 2008

Quiero creer…

wiredcover

Dice el tendero digital que quería tener una excusa para poner esta foto y que por fin la ha encontrado (hablando de las empresas oscurantistas). A mí, también me ha encantado la foto. Refleja de manera directa y llamativa una filosofía con la que comulgo abiertamente (por hacer el juego fácil de palabras) y que, además, estoy empeñado en practicar.

Pero no sólo a las empresas les iría bien con una apertura total: a las personas, a los individuos, también nos vendría muy bien, y no sólo en el sentido laboral. Dar a conocer tus opiniones y tus puntos de vista hacen que la exposición pública te lleve a exponerte a las críticas, a las opiniones divergentes, incluso a los insultos descriteriados. Y eso es bueno. Como reza el dicho, “lo que jode, curte”. Y aunque duele o molesta, también te enriquece.

Nuestra cultura es una cultura del secretismo. Por un lado, siempre nos han dicho que callemos y no destaquemos para pasar mediocre pero tranquilamente por la vida. Por otro lado, nos han vendido la moto de que la competitividad efectiva pasa por esconderte para saltar mejor sobre la espalda del enemigo (por decirlo así), que la gestión de la información pasa por ocultarla de manera efectiva para que otros no se aprovechen de la ventaja que ésta te da (y la ventaja la tienes sólo porque ocultas esa información). Y, como dice el tendero, así les va a esas empresas.

Quiero creer que la época de las emboscadas ha pasado, que lo que se va a llevar ahora van a ser los “duelos al sol”: uno frente al otro, a ver quien desenfunda más rápido y tiene más puntería, y que gane el mejor. Siempre existirán los personajes arteros que maquinarán entre sombras todo tipo de ardites para conseguir una ventaja basada en la oscuridad, pero ojalá logre implantarse la tendencia a la apertura que se anda predicando por todos los rincones de la red.

Recuerdo a un compañero de trabajo que me hablaba en una ocasión de diseñadores que tapaban con un brazo el teclado para que no se viesen las combinaciones de teclas que pulsaban al usar el Photoshop. Aún hay mucha gente que basan su ventaja en crear de manera artificial desventajas en los demás, no en su capacidad y creatividad. En mis clases, cuando un alumno mira a la pantalla de otro durante un ejercicio para ver como lo ha hecho y el observado trata de tapar la pantalla, generalmente se gana una regañina. Si tu ventaja es la desventaja de los demás, vas dado.

martes, 2 de septiembre de 2008

Gracias por Chrome (por el cómic)

33 Y ahí está: todos hablando de lo mismo. Tampoco es que moleste tanto: al fin y al cabo, para algo existen las barras de desplazamiento en los lectores de feeds. Y, como no, yo también he ido dejando por ahí mis comentarios al respecto.

 

Pero para mí, lo más importante no ha sido exactamente el dicho Chrome (sí, lo he bajado; sí, lo estoy probando; sí, le doy un par de días hasta que extrañe mis extensiones y vuelva con mi querido Firefox). Lo más importante para mí ha sido el cómic de Scott McCloud acerca del Chrome. Dejadme que os cuente mi pequeña historia irrelevante con este cómic.

 

Ayer, me enteré de la existencia de la historieta pero, por alguna razón, no me animé a leerla. Esta mañana, al encontrarme otro enlace hacia ella, sí lo hice y lo que vi me sorprendió. Como he dicho en otro sitio, al principio no reconocí a McCloud, pero lo primero que dije fue lo bien que estaba pensado y realizado para los fines didácticos que perseguía. Entonces, dado que me toca donde debe tocarme, empecé a bajarme todas las páginas para leermelo con tranquilidad. Curiosamente, le comenté al amordemivida que el cómic estaba muy bien hecho, completamente al estilo de McCloud, un estilo narrativo capaz de contarte con esa combinación de textos e imágenes todo un ensayo. Cuando me descargué Chrome, me enteré: era el mismísimo McCloud el que lo había hecho.

 

Cuando me enteré, me alegró. No sé, el hecho de que la misma persona que me inspiró todo lo que estoy haciendo en Proyecto Autodidacta aplicase sus recursos narrativos en el mismo campo en el que yo estoy tratando de imitarle para aprender, me emocionó. Pero, por otro lado, he de admitir que sentí un puntín de decepción. Hubiera preferido que no fuera McCloud quien lo hubiese hecho. Hubiera preferido que se tratara de un imitador, de un discípulo aventajado que aún no lograse despegarse de su maestro. Significaría que su estilo, su escuela, se habría popularizado.

 

Comics didácticos existen muchos, pero de los que yo he leído, no hay ninguno como los hechos por Scott McCloud. Hagamos un pequeño recuento de los elementos que emplea en sus comics.

  • Fondos mínimos.
  • Blanco y negro, para lo mismo.
  • Figuras simples, sin más detalles que los necesarios.
  • Cuando la imagen es detallada, estos detalles sirven para enfatizar el sentido que se quiere dar.
  • Manejo de las viñetas dentro de la página de manera que éstas contribuyan a la narración sin entorpecerla (sí, esto es algo que es de cajón… o no tanto, a la vista de muchos autores norteamericanos).
  • Empleo oportuno de metáforas visuales, de manera que el texto y la imagen sean inseparables (muchos comics didácticos pecan de que las imágenes sean, en muchos casos, mera decoración) (ah, y yo también, como no).

Con lo grande que es la web, estoy seguro de que por ahí habrá alguno que habrá dicho “ya podría haberlo hecho Google  en color”. Y ahí está lo fantástico. No, no se ha hecho en color porque resulta inconveniente para su fin. Sólo hay un color añadido, que viene a fungir de gama de negro (gris): el azul. Alguien en Google lee comics, sabe del tema y entiende como funciona. Con sus recursos, podrían haber contratado a cualquier figurilla del cómic de hoy en día que fuese mucho más popular. Incluso les hubiera bastado con unos cuantos vídeos como los que han hecho. Pero no, han hecho también un cómic, y lo han hecho con el maestro de enseñar cosas por este medio.

 

Pues nada, que ahora tengo otra lección para estudiar. Google: muchas gracias, de verdad. Pero por el cómic.

jueves, 10 de julio de 2008

Incapacidad de valorar

ipod-touch Entre el torpedo que está intentando meternos la UE por salva sea la parte e iniciativas como “Educar para crear” y el supuesto deseo de las distintas industrias de contenidos para actualizarse, ando algo enervado. Varias veces he intentado el día de hoy redactar una entrada con la que dejar salir a la sangre hirviente que corre por las venas pero ha sido una jornada un tanto peculiar y el cuerpo no me da para enfurecerme y decir algo racional al mismo tiempo.

 

Sin embargo, siguiendo cadenas de enlaces, llego a un artículo de ReadWriteWeb titulado “Los peligros de lo gratuito”. El nombrecito es atrayente y lo leo. En su mayoría, la verdad es que no estoy de acuerdo (¿en verdad es una maniobra sucia que Google ofrezca su servicio Docs gratuito para vencer a Microsoft?), pero la parte cercana al final me dejó pensando: hablan de la Generation Free.

 

Según dice en el texto, “los adolescentes están creciendo no solo con un sentido de expectación por lo gratuito, sino con un sentido del derecho a lo gratuito. (…) El teléfono no es gratuito, ni la televisión, ni la ropa, ni la comida, ni la casa. ¿No es una paradoja?” (mil perdones por mi inglés mal traducido). Y añade “Hace tan sólo unos pocos años, la gente tenía bajas expectativas y trabajaban duro para vivir. No conocían lo gratuito y no lo esperaban. Ahora, se da la tendencia opuesta (…). ¿Podrá la nueva generación, que espera algo a cambio de nada, trabajar duro para mantener los altos estándares de vida que hemos creado?”. Por supuesto, como bien dice después, nada es gratuito. “Recibimos servicios a cambio de nuestro tiempo y nuestra atención, a cambio de la oportunidad de mostrarnos anuncios”.

 

Obviamente, este es un razonamiento un tanto simplista, y como también dice en el artículo, el asunto es mucho más complejo de lo que parece a primera vista. La pregunta dentro del contexto de la web cobra una forma definida e invita a un debate en el que, por un lado o por otro, prácticamente lo tenemos todos los días. Sin embargo, olvidémonos de ese contexto por un momento (aunque ya volveré en otro post sobre él), y hagamos la pregunta al aire: ¿Podrá la nueva generación, que espera algo a cambio de nada, trabajar duro para mantener los altos estándares de vida que hemos creado?

 

No es lo mismo un libro electrónico gratuito que un móvil. Negocios diferentes, entornos diferentes, modelos diferentes. Pero, ¿y si esa generación a la que se refiere tiene ambas cosas gratuitas? Recuerdo el caso de un muchacho en el colegio en que trabajaba hasta hace poco. Perdió un móvil de última generación, ultra delgado (no recuerdo el modelo, soy muy malo para eso). Al día siguiente, ya tenía uno nuevo. Y el problema no está tanto en la rapidez de la sustitución (yo no puedo vivir sin reproductor MP3, cada uno tiene sus cosas), no era eso lo que me llamó la atención. Lo que me llamó la atención fue la ligereza con la que se tomó la pérdida, como si fuera algo que no importase, que no tenía valor para él. Obviamente, el precio no le importaba mucho (familia adinerada), pero es que tampoco valoraba el aparato, de manera que tampoco valoraba el dinero que costaba, que debió, de una manera u otra, costarle trabajo a sus padres. Y de esos casos, he visto más de uno.

 

Con tanto jaleo acerca de los contenidos bajo copyright, a mí me parece más preocupante que un chico aparezca un día con un iPod Touch y al siguiente con una PSP, mostrando hacia tales gadgets la misma indiferencia que le despiertan sus pésimas notas. Total, que importa. Detrás están papá y mamá, que comprarán el gadget de turno si se le pierde el anterior a los dos días de tenerlo o que le cambiarán de colegio a uno más permisivo para que se gradúe.

 

Otro día hablaremos del copyright, el copyleft y la gratuidad de los contenidos. Sólo quería señalar que Internet no es la razón por la que las nuevas generaciones no valoran adecuadamente las cosas, y muchas cosas, no precisamente el último disco de Kiss.

viernes, 11 de abril de 2008

Alive and kickin'

Mis Blues Brothers

El jueves se celebró por fin la gala del I Festival de Teatro realizado entre la institución con la que trabajo y el Municipio de Rumiñahui. Las de la foto son dos de mis alumnas caracterizadas como los Blues Brothers.

Más de un mes de trabajo casi a tiempo completo, contra el reloj.

Francamente, de lo que estoy más contento es de que haya terminado.

Sí, el resultado fue francamente inusual. Nada de esas insulsas entregas de premios a las que nos tienen acostumbrados muchas instituciones burocráticas. No, fue un espectáculo.

Errores, hubo los suyos. Por mi parte, unos cuantos. ¿Lo mejor? Que el resultado fue eso, inusual, pero inusual de manera positiva. Quizás muchas personas no se esperaban lo que vieron: monólogos, coreografías, sketches y, sobre todo, la entrega de los premios por parejas de estudiantes vestidos de gala acompañados por vídeos que resumían las actuaciones de los participantes en el festival. Sí, muy a lo "Oscar", lo cual era mi objetivo final.

Sin embargo, todo el proceso de realización no ha estado exento de tropiezos, encontrones, brusquedades, etc. Miro todo de manera positiva ahora que ha terminado, y constato la dificultad de organizar cualquier evento. Es mucho mejor participar, que organizar.

Ha sido la primera vez que me he metido en un berenjenal de estas características. Y ha sido muy duro. Sin elamordemivida, no hubiese podido hacer gran cosa, la verdad. Su apoyo constante, su dedicación, su aguantarme mis "insoportabilidades" y salidas de tono (que nunca iban dirigidas a ella, que cualquier deidad al gusto me libre) y sobre todo su increíble capacidad de organización (debo indicar que en estos momentos trabajamos en la misma institución) hicieron que el acontecimiento brillara como lo hizo. Me siento afortunado por tenerla a mi lado.

Pero todo tiene su coste. Mi salud se ha resentido por la carga extra de trabajo y conflictos. Por primera vez en mi vida, me han recetado ansiolíticos y antidepresivos. Y unas vacaciones que voy a disfrutar desde la semana que viene.

Lo de la medicación en verdad me asustó. Obviamente, el Festival no ha sido la única razón para sufrir este agobio extremo que he alcanzado, pero parece que se ha producido una alienación de elementos dispuestos a mermar por diferentes lados mi entereza. Esa ha sido la razón por la que se me ha visto poco por aquí, a pesar de que me he permitido mis escapaditas, ya que esta casa es uno de los lugares en los que más cómodo me siento. Sin duda, escribir un blog tiene capacidades terapéuticas.

Ahora toca echar el freno. Y que difícil se hace, de verdad. Pero como no lo eche, las consecuencias pueden ser considerables. Y debo hacerlo tanto por salud física como por salud mental. Debo mirar un poco hacia delante, hacia el rumbo que me tengo marcado y por el cual voy caminando de manera positiva. Nada de decisiones bruscas y tremendistas (me aprendí la lección, mi querido Yoriento), sólo algunos cambios estratégicos para ajustar mejor la maquinaria, de manera que cumpla a cabalidad su función.

Pues nada, que sigo Alive and Kickin', aunque el kickin' tendrá que esperar por lo menos hasta la semana que viene, durante la cual espero ir calentando motores, relajándome adecuadamente, dando paseos, disfrutando del sol de las mañanas (porque se ha hecho costumbre que llueva en las tardes) y escribiendo y dibujando (¿a eso se le puede llamar dibujar?) de vez en cuando con ese Inkscape 0.46 que aún no he tenido posibilidad de explorar bien.

Por cierto, estoy con muchas ganas de leer una novela. ¿Alguna recomendación de algo que sea entretenido, interesante (pero sin llegar a una profundidad metafísica) y, sobre todo, divertido? Por favor, dejadme vuestras sugerencias en los comentarios.

sábado, 22 de marzo de 2008

La innovación en la educación

Por medio de Aníbal de la Torre, descubro al Profesor Potâchov de Moldavia y su serie de ilustraciones "Educative innovéision". A parte dar en el clavo de manera irónica, el resto del sitio es un lugar de esos en los que te sientes a gusto con la variedad y calidad de contenidos, relacionados principalmente con la educación. Se me va directito a mi FeedDemon, pero que se me va ¡ya!

Aquí tenéis los cuatro gags publicados hasta ahora, aunque el post de Aníbal están todos reunidos:

Educative innovéision I (el que está al principio de este post)

Educative innovéision II

Educative innovéision III

Educative innovéision IV

sábado, 8 de marzo de 2008

Se aprende haciendo

Hoy toca: sábado de educación.

Como dije ayer, he tenido una semana de lo más movida, y lo que te rondaré morena, me temo. Una de las cosas que me ha reclamado más actividad de la que pensaba ha sido un pequeño-gran proyecto: un festival de teatro.

El planteamiento es (era) sencillo: realizar una gala durante la cual se presentasen las obras teatrales representadas por varios colegios y, en esa misma gala, realizar la entrega de los premios. Para ello, en mi colegio decidimos pedir la colaboración del Municipio de Rumiñahui, con el cual estamos colaborando mano a mano.

No quiero entrar en detalles al respecto, pero quiero resaltar algunas cosas que me están resultando interesantes de este proyecto.

Una de ellas es la participación de los alumnos. A pesar de que todavía no están plenamente involucrados todos los que van a participar, algunos están contemplando e integrándose en todos lo procesos internos inherentes a un proyecto de estas características. Esto les permite observar y experimentar de primera mano todas las vicisitudes, dificultades y satisfacciones de la organización del evento. Siempre he sido partidario de implicar a los alumnos en la trastienda, no sólo en el mostrador. En los proyectos de cierta envergadura, cuando se necesita de la colaboración de elementos externos al colegio, los alumnos no suelen ser tomados en cuenta, ya no por el colegio, sino por las instituciones o empresas a las que es necesario recurrir. Profesores y autoridades tienen que ser las que metan mano en todo ello para poder recibir apoyo: a los alumnos solos no se les para bola. Sin embargo, es muy importante que ellos estén presentes, aunque no puedan aportar o negociar: la observación directa les permite sentirse parte del proceso y, lo más importante, aprender.

Otro asunto es el de como se están desarrollando las cosas. Un proyecto que nosotros estábamos encabezando como institución se está convirtiendo en un maremagnun colaborativo que promete cosas muy interesantes. Es la primera vez que hacemos algo así, y que esté tomando un carácter tan inclusivo, en el que toda sugerencia es sopesada y aprobada o denegada con argumentos, recibiendo un total apoyo del Municipio (lo que sería en España la Alcaldía) resulta muy estimulante. Espero poder dar más detalles en unas semanas, desde el propio blog que hemos creado para el evento. Pero, por ahora, lo que puedo decir es que algo que tan sólo se presentaba durante un único día, va a pasar a ocupar tres o cuatro días.

Como profesor de informática, y con lo que estoy impartiendo actualmente en las aulas, no podía dejar de utilizar la web como método de documentación de todo el proceso de creación de algo como esto. Espero que una vez todo haya concluido, quede un registro interesante de lo realizado y, más importante aún, de como se ha realizado para que cualquier otra institución pueda echar mano de ello y le sea de utilidad.

Y esta es una de las claves para que este proyecto funcione a nivel educativo: apertura total de los procesos y las decisiones, explicación de por qué se hace así y no asado, involucración de los alumnos y motivación para que cada uno cumpla con su papel, sea grande o pequeño, porque hasta los pequeños engranajes tienen su importancia para el funcionamiento de una maquinaria.

Espero, en las próximas semanas, daros más detalles y, sobre todo, compartir con todos vosotros ese blog en el que volcaremos nuestras experiencias.

Se aprende haciendo

Hoy toca: sábado de educación.

Como dije ayer, he tenido una semana de lo más movida, y lo que te rondaré morena, me temo. Una de las cosas que me ha reclamado más actividad de la que pensaba ha sido un pequeño-gran proyecto: un festival de teatro.

El planteamiento es (era) sencillo: realizar una gala durante la cual se presentasen las obras teatrales representadas por varios colegios y, en esa misma gala, realizar la entrega de los premios. Para ello, en mi colegio decidimos pedir la colaboración del Municipio de Rumiñahui, con el cual estamos colaborando mano a mano.

No quiero entrar en detalles al respecto, pero quiero resaltar algunas cosas que me están resultando interesantes de este proyecto.

Una de ellas es la participación de los alumnos. A pesar de que todavía no están plenamente involucrados todos los que van a participar, algunos están contemplando e integrándose en todos lo procesos internos inherentes a un proyecto de estas características. Esto les permite observar y experimentar de primera mano todas las vicisitudes, dificultades y satisfacciones de la organización del evento. Siempre he sido partidario de implicar a los alumnos en la trastienda, no sólo en el mostrador. En los proyectos de cierta envergadura, cuando se necesita de la colaboración de elementos externos al colegio, los alumnos no suelen ser tomados en cuenta, ya no por el colegio, sino por las instituciones o empresas a las que es necesario recurrir. Profesores y autoridades tienen que ser las que metan mano en todo ello para poder recibir apoyo: a los alumnos solos no se les para bola. Sin embargo, es muy importante que ellos estén presentes, aunque no puedan aportar o negociar: la observación directa les permite sentirse parte del proceso y, lo más importante, aprender.

Otro asunto es el de como se están desarrollando las cosas. Un proyecto que nosotros estábamos encabezando como institución se está convirtiendo en un maremagnun colaborativo que promete cosas muy interesantes. Es la primera vez que hacemos algo así, y que esté tomando un carácter tan inclusivo, en el que toda sugerencia es sopesada y aprobada o denegada con argumentos, recibiendo un total apoyo del Municipio (lo que sería en España la Alcaldía) resulta muy estimulante. Espero poder dar más detalles en unas semanas, desde el propio blog que hemos creado para el evento. Pero, por ahora, lo que puedo decir es que algo que tan sólo se presentaba durante un único día, va a pasar a ocupar tres o cuatro días.

Como profesor de informática, y con lo que estoy impartiendo actualmente en las aulas, no podía dejar de utilizar la web como método de documentación de todo el proceso de creación de algo como esto. Espero que una vez todo haya concluido, quede un registro interesante de lo realizado y, más importante aún, de como se ha realizado para que cualquier otra institución pueda echar mano de ello y le sea de utilidad.

Y esta es una de las claves para que este proyecto funcione a nivel educativo: apertura total de los procesos y las decisiones, explicación de por qué se hace así y no asado, involucración de los alumnos y motivación para que cada uno cumpla con su papel, sea grande o pequeño, porque hasta los pequeños engranajes tienen su importancia para el funcionamiento de una maquinaria.

Espero, en las próximas semanas, daros más detalles y, sobre todo, compartir con todos vosotros ese blog en el que volcaremos nuestras experiencias.

sábado, 1 de marzo de 2008

Lo que aprendo de mis alumnos

Hoy toca: sábado de educación.

Como ya he dicho en algún momento, estoy dando en clases la web 2.0, pero sólo únicamente a los alumnos del bachillerato. Después de algunas introducciones a los conceptos principales, pasé a "imponerles" la creación de su propio blog, donde irán redactando diversas entradas "por encargo". Mi objetivo con estas entradas en cubrir ciertos aspectos sobre los procedimientos a usar para hacer ciertas cosas (poner imágenes, enlazar, etc.), más que concentrarme en el proceso de creación de contenido. Aprovecharé el día de hoy para compartir algunas cosas que he ido aprendiendo hasta ahora en todo este proceso, pero quiero dejar antes claro que estoy hablando de experiencia con mis alumnos en el colegio en el que trabajo, que además es pequeño:

  • La web 2.0 puede ser un tema para todo un año lectivo de informática, no sólo unos pocos módulos. Aunque yo voy a invertir tres de los seis que tiene, me doy cuenta de que debía haber comenzado por el principio.

  • Creo que los blogs, y la web en general, es una alternativa laboral al alcance de cualquiera. Si se lo planteas como tal a los alumnos, despiertas su interés.

  • Sin embargo, me consta que la mayoría abandonaría su blog después de un mes. Por eso, hace falta dejar claro que conseguir visitas (y que estas sean de personas habituales) conlleva trabajo, especialmente en el contenido. Hay que despertar su interés, pero no crearles falsas expectativas.

  • El contenido gratuito es lo que más llama la atención.

  • Casi todos usaban Internet Explorer. Y digo usaban, porque ahora muchos usan Firefox.

  • No saben que es el copyright. En un país donde tienes una "piratería" (vamos, tiendas que venden copias ilegales de peliculas, música y software) en cada esquina (y no exagero), el concepto de "derecho de autor" se difumina. Explicar entonces cosas como el software libre, las licencias libres y todas esas cosas se dificulta bastante.

  • En un entorno como el que acabo de describir, es necesario insistir en el tema de la copia. El primer artículo de un alumno fue sacado de la Wikipedia, sin poner referencia alguna. Toda la vida, cualquier alumno ha copiado para un deber, un examen... Pero en este caso me apuesto una víscera cualquiera a que el alumno en cuestión simplemente copio "porque estaba en Internet". Cosas como el "Vía:" son imprescindibles como tema de clase.

  • El hecho de que creen su propia obra puede servir para enseñarles a respetar la obra ajena.

  • En general, los alumnos no exploran la web. Se anclan en dos o tres aplicaciones y sitios populares y de ahí no salen. Sin embargo, se asombran cuando les muestras cosas tan "simples" y tan conocidas como Last.fm.

  • Pocos se interesan en buscar más allá de lo que tienen al alcance la mano. Me explico con un ejemplo: cuando hablé de alguna de las muchas maneras que hay de bajar un vídeo de YouTube, creo que batí records de atención. Un par de búsquedas en Google y tienes la solución al problema.

  • A pesar de estar familiarizados con la tecnología, no son conscientes del poder y el potencial de la web y de Internet. El mismo hecho de tomar una foto con el móvil y subirla a Flickr desde el mismo aparato deslumbra a unos cuantos, pero no se les ocurre la utilidad que pueda tener eso más allá de la anécdota.

  • Lo que para ti es obvio, no lo es para ellos, y estoy hablando de las cosas más simples, como hacer un enlace o colocar una imagen.

  • La web (con o sin número) puede ser utilizada para la enseñanza de casi todas las áreas de la informática (a nivel usuario). Enseñarles a colocar imágenes puede servir para entrar en los temas de formato y de retoque básico.

  • La imagen ante todo. En general, no son muy amigos de leer. Sin embargo, eso se puede superar conduciéndoles a blogs cuyos contenidos les interesen o les entretengan. Con el auge de la banda ancha, lo que más éxito tiene es la descarga de música y los vídeos.

  • "Lenguaje" es la asignatura que más partido puede sacarle a los blogs. Estamos en ello, por cierto.

  • Los alumnos tienen prisa. Para animarles, hay que exponer las potencialidades, pero hay que dejar claro que muchas cosas no se hacen de la noche a la mañana. Y hay que dejarlo clarísimo.

  • Al alumno que quiera ir más allá, bríndale tu ayuda, pero invítándole a que explore. La mejor manera de aprender es descubriendo por uno mismo.

Esto no ha sido más que unos apuntes desordenados, reflexiones en voz alta que me hago frente a lo que me encuentro día a día. En general, puedo decir que estoy contento, aunque no satisfecho. Son muchos los puntos oscuros que resolver, pero el proceso de hacerlo conlleva grandes enseñanzas. Al final, uno aprende más que el alumno.

También he constatado que el mejor procedimiento (o al menos, el que a mí me funciona mejor) se podría dividir en varios pasos:

  • Explicaciones generales de un tema.

  • Darles herramientas y material de información (tutoriales).

  • Asignarles tareas.

  • Aclarar las dudas que vayan surgiendo por el camino siempre y cuando no estén explicadas en el tutorial.

  • Incluir en las tareas cosas que no sean muy complicadas como para que las descubran por ellos mismos (en el GIMP, por ejemplo, que descubran como cambiar el tamaño de la imagen es algo que pueden descubrir con algo de exploración; no les vas a pedir que cambien el número de colores porque a lo mejor no saben ni de que coño les estás hablando)

Pues ahí queda. Me gustaría poder escuchar vuestras opiniones, seáis profesores, alumnos o simples interesados en el tema: ¿cómo ha sido vuestra experiencia en situaciones similares?

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domingo, 13 de enero de 2008

Obreros especializados

Una entrada de Enrique Dans con la que no puedo estar más de acuerdo me motiva a escribir estas líneas. Se me acaba de escapar de los enlaces de la semana, pero quiero añadir algunos comentarios al respecto.

En mis clases, trato de desvincularme de programas concretos. Sobre el sistema de Microsoft, todo lo que enseño es software libre, y siempre hago énfasis en que lo que aprenden son programas generalistas, aunque resulte un tanto complicado que interioricen que, al fin y al cabo, el uso de programas es, dependiendo de su tipo, siempre el mismo. Al comenzar el año (y a los alumnos nuevos que llegan) siempre les digo que aquí no se aprende Word, Excel o PowerPoint: si acaso, se aprende procesador de textos, hoja de cálculo y presentaciones. Y, sobre todo, se aprende a aprender, a descubrir por ellos mismos el funcionamiento de los programas. A mi manera de ver, el profesor de informática debe ser tan sólo un guía, más incluso que en otras asignaturas (eso del constructivismo, ya saben).

La herramienta principal que se debe tener para manejarse en esta sociedad ultrainformatizada que se nos avecina (y en la que damos nuestros primeros pasos actualmente) es la curiosidad, la capacidad de exploración. En el futuro, seguramente se utilizarán programas diferentes a los actuales (si no de nombre, al menos de interfaz). Los sistemas operativos y las interfaces siguen unas reglas generales cuyo conocimiento bastan para desenvolverse con un poco de soltura. Lo demás, lo aprendemos por la experiencia.

Los alumnos deben aprender a ser autodidactas. En el colegio deben aprender tan sólo las bases, y darle a la práctica por medio de proyectos. ¿Cómo? Simple: no enseñar Windows, sino sistemas de archivos y su jerarquización; no enseñar el Internet Explorer, sino el navegador; apuntar siempre hacia términos generalistas, no de programas particulares. Sino, estaremos limitando la libertad de nuestros alumnos pues estaremos limitando su capacidad de elegir un programa u otro en base a sus conocimientos. He dicho aquí mismo varias veces que me asombra como se bloquea la gente cuando le cambias del programa que suelen usar normalmente a otro nuevo para hacer la misma función. Ese es un elemento que hay que tener en cuenta a la hora de hacer cualquier planificación sobre la asignatura de informática.

Y puedo decir que ese tipo de información da sus frutos. En ocasiones, he puesto en las clases diversos "sabores" de GNU/Linux, siempre en versión Live CD, y los resultados han sido más que óptimos. El lenguaje tiene su poder y no hay que desaprovecharlo. No es lo mismo señalar que lo que se hace, se hace igual o de manera muy similar en otro programa o sistema, que indicar por omisión que esa es la manera de hacerlo. El alumno interiorizará que esa es la manera en ese programa, y ante otro se sentirá perdido. Y ojo, que estoy pensando en el mínimo común denominador, no en el máximo, que hay algunos que pueden darte sopas con ondas en las clases.

Termino con una frase del post de Enrique: "Enseñar a los niños que la 'Informática' consiste en utilizar Windows y Office es crear una visión completamente distorsionada de la realidad, el auténtico sueño húmedo de una empresa a la que hemos permitido servirse de un profesorado inadecuado y de nuestras instituciones educativas para crear 'obreros especializados' únicamente en el manejo de sus herramientas".

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lunes, 24 de diciembre de 2007

Niveles de usuario

Desde hace un tiempo, me ronda por la cabeza una pregunta: ¿se pueden clasificar el nivel de conocimientos informáticos de un usuario? Supongo que sí, pero ¿cómo? ¿Existe una tabla de la que tomar referencia?

Cuando hice "Ciberia" (ahora CBEX123), lo hice con la intención de que fuese un material de referencia básico para todas aquellas personas que fuesen principiantes en esto de la informática. Eso sí, a ese nivel tan indefinido que se suele denominar "nivel usuario". Personalmente, a pesar de poder "monear" algo de programación, me considero que pertenezco a ese nivel, quizá como "usuario avanzado", pero usuario al fin y al cabo.

" Usuario" es una palabra muy ambigüa, que puede no reflejar los conocimientos que tiene una persona en este tema. Se suele emplear como contraposición de "programador", siendo éste quien construye el programa y el otro quien lo usa. Sin embargo, a pesar de que su aplicación de manera global a todo lo que es la informática puede servir para hacer una evaluación aproximada de los conocimientos de la persona, cuando ya nos metemos en programas concretos, la situación se complica. ¿Qué significa tener "nivel usuario" en, digamos, Word? ¿Saber escribir a máquina? ¿Dominar las herramientas habituales de formateo de texto? Si a una persona con ese nivel en ese programa se le pasa a OpenOffice.org Writer, se supone que ha mantener ese mismo nivel, ¿o no?

Creo que todos nos hemos topado alguna vez con personas que, diciendo que tienen ese "nivel usuario" en Word, aún siguen centrando el texto empleando el espacio o la tabulación. Hoy en día, nadie pregunta en una entrevista de trabajo si el candidato sabe o no usar computadoras, porque se da por hecho (claro, que depende del trabajo). Y en el caso de que se lo pregunten, contestará obviamente que sí: ya que sabe jugar al solitario perfectamente, podrá utilizar una hoja de cálculo sin ningún problema. Luego resulta que no puede ni siquiera abrir un archivo si éste no se encuentra en "Mis documentos".

Que no se me confunda: no estoy atacando a las personas que no saben informática. Yo soy ignorante a muchos niveles y hay cosas que intuyo más que conozco plenamente. Lo que quiero señalar es que hay un problema a la hora de evaluar (que no calificar) los conocimientos que tiene la gente en esta materia. Ni siquiera buscando por libros de texto he encontrado algo medianamente adecuado y correcto, aunque sólo esa a manera de orientación.

El problema reside en que se nos ha convencido de que usar una computadora es fácil, cuando no lo es. Claro que con esfuerzo y dedicación puedes comprender con rapidez los conceptos básicos y empezar a desenvolverte de manera que puedas afrontar tareas más complejas cada vez, pero no se nos vende así la idea. Es como si nos hiciesen cruzar un río por un puente de cuatro metros de ancho pero sin barandilla. Es obvio que con esa anchura nadie se va a caer. Entonces, alguien dice eso de que lo puedes cruzar con los ojos cerrados, y te los tapan. Te vas al agua casi seguro. Pues eso ocurre con la informática: dicen que es muy fácil, tan fácil que si no sabes utilizar tal o cual programa, el inútil eres tú. Así, la gente se frustra y se declara incapaz cuando no lo es.

No se tiene que plantear el asunto desde el punto de partida de la facilidad de uso de una computadora, un sistema operativo o un programa. Se tiene que partir de su dificultad, ya que si no, la apreciación será errónea. Buscando un poco de información sobre el tema, doy con esta página de Microsoft en la que se hace una clasificación de los analfabetos electrónicos:

• Plenos o absolutos: aquel que carece de cualquier tipo de conocimiento en el manejo de computadoras o dispositivos similares.
• Relativo o funcional: aquel que posee los conocimientos básicos, o bien, aquel que ha perdido con el tiempo dichos conocimientos, o no se ha actualizado convenientemente.

Obviamente, el artículo es introductorio en el tema, pero me asusta esa clasificación tan superficial y sobre todo tan inexacta, en especial en el segundo término. De hecho, me parece que el término "analfabeto electrónico" o "digital" es terrible ya que asume que el conocimiento del manejo de computadoras es algo tan extendido que resulta común para la mayoría de la humanidad. ¡Por favor, si ni siquiera es común el saber leer y escribir!

Cualquier clasificación dentro de este tema debe partir desde el aspecto positivo (no sabes usar algo que es difícil), no desde el negativo (no sabes usar algo que es fácil). La razón es sencilla: así los que sabemos algo podremos enseñar mejor a los que no saben.

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martes, 23 de octubre de 2007

Sorpresas agradables

Cuando los alumnos te dan sorpresas agradables, éstas suelen ser muy agradables. Mucho.

En lo que va de semana (y mira que es poco) me he llevado dos. La primera fue el lunes, cuando explicándole a un curso del bachilleraro (11º) lo que era la web 2.0, me detuve en el tema de los blogs y no pude avanzar por "culpa" de la cantidad de preguntas que generó el tema y el interés que se despertó. La segunda fue hoy. Inspirado por elamordemivida y su proyectopodcast, les puse sobre la mesa a unos alumnos de primaria (7º) la posibilidad de grabar un podcast. La respuesta unánime fue "sí". Lo cierto es que esto tenía trampa, porque ya habiamos hecho antes alguna actividad similar. La diferencia ahora es que todos los contenidos, excepto la música, serán generados por ellos. Y la música será Creative Commons. Y la edición, excepto pequeñas cosas, también la van a realizar ellos. Cuando se lo dije, parece que dudaron. Lo de la edición les asustó un poco, sobre todo cuando les dije que deberían hacerla en sus casas (usaremos Audacity). Volví a ponerlo a votación, como hago primero con este tipo de propuestas: de nuevo, un "".

El rumbo (que ya tenía en parte previsto) de las actividades de este año toma un nuevo cariz ante el entusiasmo que está despertando algunas propuestas. Me alegra ayudar a comprender que Internet (o la web) es algo más que Hi5, Messenger y bajarse música. Me emociona ver que est@s chic@s empiezan a darse cuenta del futuro que tienen ante sí y que saquen a flote sus deseos de ser parte integrante de él, yendo más allá de la mera absorción pasiva. Están empezando a dejar de ser consumidores para pasar a ser prosumidores (fea pero interesante palabreja)

Va a ser más trabajo, desde luego, pero no dudo de que los frutos van a ser más que satisfactorios.

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miércoles, 3 de octubre de 2007

Educar por Internet usando cibercafés

David de Ugarte participa en el programa "Asuntos propios" de Radio Nacional de España. Considero a David una de esas personas que me han cambiado, pues con sus ensayos "11M: redes para ganar una guerra" y "El poder de las redes", junto con su blog, ha ensanchado mi percepción del mundo y sus cosas (otro asunto son las limitaciones propias).

Pero si me pongo a hablar de David, se me va la olla. Al punto: el otro día, en su intervención en la radio, dijo algo que me pareció sumamente interesante. Resulta que hace relativamente poco apareció un libro llamado "El (involuntario) rol social de los cibercafes", en el cual se dice que un 90% de los niños de la calle en Argentina usa Internet una hora al día por medio de los cibercafés. Este dato me llamó la atención y me ha llevado a localizar el estudio y descargarlo. Pero también me ha llevado a reflexionar en otro aspecto.

La web está siendo explorada por muchos educadores para darle uso dentro de sus materias e instituciones. Muchas de estas experiencias se realizan tomando como base el presupuesto de que el alumno cuenta con una conexión en su casa. Ahora bien, en un país como éste (Ecuador) donde el índice de penetración de Internet es tan bajo (la mayoría de los datos que he leído lo situan en torno al 2%) pero existen tantos cibercafés... ¿Se puede proponer un modelo educativo que emplee la red más allá de ser un simple lugar de obtención de información? ¿Existe ya algún modelo que cuente con los cibercafés?

Este año he decidido emplear más a fondo Internet de lo que lo hice anteriormente. Aunque no puedo negar que estoy un poco renuente (reacciones de los padres, de los muchachos...), sobre todo por los que no tienen conexión y han de acudir a un café-net. En un principio, mi idea es hacerles crear un blog, fijándome más en su configuración y hasta diseño que en el contenido. El blog es uno de esos elementos de la web 2.0 que se pueden utilizar (de manera un tanto restringida) recurriendo sólo a los café-net.

Ahora, ¿cómo ahondar en la integración del alumno en la web 2.0 si sólo tiene ese recurso de la conexión externa? Muchos de los beneficios que aporta la web quedan limitados por el tiempo y el espacio, elementos los cuales la web se supone que, si no rompe, por lo menos flexibiliza. Es un tema que da bastante de sí y en el que creo que voy a pensar durante bastante tiempo. Mientras tanto, cualquier aporte es bienvenido.

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jueves, 27 de septiembre de 2007

Una interesante reflexión sobre la educación

No recuerdo en que blog leí la recomendación de "Pies para quiosquero", pero fue de lo más afortunada. En esta ocasión, una pequeña reflexión acerca de la educación como se daba en los 50 y como se da ahora invita también a pensar y a cuestionar ciertos elementos de la educación actual que, disfrazados de innovadores, lo único que hacen es enturbiar el panorama educativo y detenerse en cosas superfluas que no han de ser cuestión de la escuela sino de los padres.

Coincido con quiosquero: si los padres no se conciencian de que la educación también es responsabilidad (o culpa) de ellos, no hay ni escuela ni colegio que valga. Y ahora que escribo lo de "culpa" de coña, me pregunto si es que las nuevas generaciones de padres (así, generalizando a lo bestia) lo que quieren es desentenderse de la educación de sus hijos para que luego estos no les echen las culpas de nada.

lunes, 17 de septiembre de 2007

Texto contra vídeo en la asignatura de informática

20070917-215435_wink.pngEstaba dando clases cuando me he percatado del comportamiento de varios alumnos que me ha llevado a considerar la ventaja del texto sobre el vídeo en la asignatura de informática por lo menos.

Me explico: este año he decidido aplicar con más energía que los años enteriores un método para que los chicos aprendan a gestionar sus fuentes de información y se acostumbren a aprender por sí mismos, sin una ayuda externa. Se trata de que les proveo de tutoriales y ayudas (realizados por mí en su mayoría) a los que deben recurrín para conocer los procedimientos que deben realizar para cumplir este o aquel ejercicio que les encomiendo. El año pasado hice un tutorial del GIMP en texto e imagen que funcionó bastante bien. Sin embargo, este año me he animado con el vídeo, usando para ello el fantástico Wink, un programa gratuito muy bueno para la grabación de pantalla. He comenzado con una serie de vídeos del OpenOffice.org Impress, programa con el que les estoy enseñando a hacer presentaciones decentes (no esos engendros que nos encontramos habitualmente en nuestros correos).

El caso es que me he dado cuenta de que los alumnos se desempeñan mejor con tutoriales de texto que con los de vídeo. Una de las ventajas del texto (como ya dije antes) es que el lector puede avanzar por la narración (o descripción, en este caso) a su propio ritmo, cosa que se hace algo más difícil en el vídeo. Los vídeos generados con Wink son algo así como una animación interactiva: son en formato flash (swf) y se detienen cada cierto tiempo, al llegar a unas observaciones que incluyo y en las que tienen que hacer clic para continuar con la explicación. Aún así, a los alumnos les cuesta más manejar este formato, tal vez por costumbre, pero creo yo que más porque, de todas maneras, este tipo de vídeos no dejan de imponer su propio ritmo. Como no pueden retroceder con facilidad hasta un punto concreto, me da la impresión de que este método no les resulta tan útil como el otro.

Sin embargo, pensándolo ahora un poco, a pesar de resultar un tanto incómodo, este tipo de vídeos les fuerza a prestar atención. Esto resulta un beneficio, sobre todo cuando se trata de chicos a los que les cuesta concentrarse. Estamos en una época en la que la atención dispersa campa a sus anchas cual alegre virus en un campo lleno de windows, por lo que tal vez esta técnica sirva para ayudar a ver menos y a mirar más.

Con todo, sigo considerando al texto con el apoyo de la imagen como la herramienta educativa más efectiva, sobre todo cuando estamos hablando de la formación autodidacta en la que todos caemos si queremos estar actualizados cual buen Firefox (otra vez me sale la tontería del "cual"). Por supuesto, dentro de este aspecto entra el cómic, el cual me parece a mí el mejor medio, que le vamos a hacer.

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martes, 4 de septiembre de 2007

Jorge Lanata, su enciclopedia y los libros de texto

20070904-175043_0005_P16.jpgPrimero me lo comentó el padre de unos alumnos. Sin embargo, creía que, dado que nos habíamos enterado con tan poca antelación, no ibamos a poder ir. Pero hoy, confirmado, me voy con dos cursos (12º y 13º) a la conferencia que va a dar Jorge Lanata mañana en Quito.

En un principio, no caí en cuenta de quien era Lanata. Su nombre me sonaba muchísimo: se me parecía al de un autor del que había leído algo. Al llegar a casa lo confirme: el autor (entre otras cosas) de la "Enciclopedia universal del verso". Dada su reputación, quizá ésta sea una de sus obras menores, pero es por ella por la que le conozco. Y es que la "Enciclopedia (...)", que apareció en Argentina publicada en fascículos, es un libro muy entretenido, dedicado a contar la verdad sobre mitos y creencias populares. Poniendo el título de la obra en Google (eso sí, entre comillas), aparecen muchos sitios desde donde descargárselo.

En la "Enciclopedia (...)", Lanata cuenta de manera muy amena la verdad sobre muchos mitos populares que están ampliamente extendidos. Y es esa manera de contar lo que le hace fascinante al libro. Mientras que al principio utiliza un estilo un tanto "estirado", poco a poco va tomando uno mucho más informal que lo hace más entretenido de leer y, desde luego, de asimilar.

Cuando lo leí por primera vez, recuerdo que lo primero que pensé es que esa era la manera de enseñar las cosas. Si un libro de texto, en lugar de los habituales mamotretos a los que nos tienen acostumbrados las editoriales, estuviese redactado de esa forma, otro gallo nos cantaría. Creo que eso lo saben muy bien los escritores de divulgación científica: si quieres exponer datos, dar a conocer cuestiones oscuras o no muy conocidas, difundir aspectos científicos que no son muy populares, tienes que hacer que el lector se divierta mientras lee. ¿Acaso los libros de texto tienen que estar exentos de esa norma? Quizá los los alumnos de escuelas y colegios se entregarían más al estudio y a la lectura si fuese más entretenida. G. K. Chesterton dijo que "'Divertido' es lo contrario de 'aburrido' y de nada más", y más de uno debería tomar nota de ella. El rigor no tiene que por qué estar reñido con la diversión.

Por cierto, espero hacer mañana una pequeña reseña de la charla de Jorge Lanata. Por de pronto, desde Google me doy con este enlace para descargar el libro.

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domingo, 2 de septiembre de 2007

Pasos para comenzar a ser autodiacta

lmproulx_computer.pngYo aprendí HTML por medio de Internet. En aquellos días, ni siquiera tenía Internet en casa. Recurría a la conexión de mi trabajo y, ocasionalmente, a cafés-net. ¿Y por qué aprendí ese lenguaje? Simplemente porque quería hacer una página web.

El verdadero autodidacta es aquel que llega a desenvolverse en su campo de acción con solvencia, administrando por sí solo las fuentes de información que utiliza para alcanzar el conocimiento. Un autodidacta aprende lo que aprende porque quiere aprenderlo, y quiere aprenderlo porque sabe que es necesario. La obligación y la voluntad se funden en una unidad indistinguible.

Todos somos autodidactas en mayor o menor medida. Algunos hemos escogido este camino como la vía principal de aprendizaje por diferentes circunstancias personales, a veces incluso ajenas a nuestro control; otros, tras una educación formal, ven que ésta ya no les puede ofrecer nada que combine con sus actuales intereses, por lo que continúan adelante por sus propios medios. En los dos casos, la tarea de aprender es dura pero satisfactoria. Dura, porque se carece de guía y en ocasiones el camino del conocimiento es como cruzar la espesura de la jungla abriéndose paso con una navaja; satisfactoria, porque adquirimos el conocimiento por nosotros mismos, lo cual siempre es algo que nos llena de orgullo: somos nuestros propios constructores.

Ahora bien, sea la razón que sea la que nos lleva a la formación autodidacta, hay algo que siempre tenemos todos en común: para aprender algo, tenemos que saber que es ese algo, tenemos que identificar nuestras necesidades con claridad para evitar en todo lo posible las desviaciones de nuestro objetivo final de aprendizaje. Es fácil perderse cuando queremos aprender por nosotros mismos. Las fuentes de información son muy numerosas y tenemos que ir seleccionándolas con cierto criterio. Afortunadamente, la existencia de los blogs facilita que podamos encontrar con más facilidad aquellas que nos sean más útiles.

El autodidacta aprende algo porque tiene un objetivo. Igual que yo aprendí HTML porque quería hacerme una página web, igual que me he leído unos cuantos libros sobre escritura y lenguaje porque me gusta escribir, cualquiera tiene un fin concreto para el que necesita aprender unas determinadas cosas.

Me voy a lanzar y voy a enumerar una serie de pasos que, en mi opinión, debe seguir un autodidacta, o que por lo menos son los que yo he seguido y que me han dado resultado:

1- Identifica tu objetivo: ¿Escribir un libro? ¿Tener una web? ¿Hacer un programa? ¿Rodar un corto?

2- Identifica tus necesidades: ¿Qué necesitas aprender? Si quieres hacer, por ejemplo, un podcast, tendrás que saber algo de edición de sonido, pero tampoco te vendría mal unas nociones sobre locución.

3- Investiga y busca tus fuentes: No se trata solamente de encontrar libros sobre el tema. Recurre a los blogs. Encuentra blogs dedicados al tema que te interesa y suscríbete a ellos: son una fuente de información permanentemente actualizada. Y recuerda que la actualización debe ser una de tus características principales.

4- Aplica lo aprendido: Si estas aprendiendo a hacer un podcast , haz uno de prueba y publicalo; si estás aprendiendo a escribir cuentos, crea un blog y compártelo; si estás haciendo una web, llega hasta un punto aceptable y súbela.

5- Y aquí entramos en un bucle que nunca termina: vuelve al punto número 3 y repite desde ahi. Siempre. Incesantemete.

En resumen: si quieres formarte de manera autodidacta, tienes que identificar primero que es lo que necesitas aprender. Una vez identificadas esas necesidades, busca tus fuentes. Lee y aplica lo que lees. No tengas miedo de experimentar: lánzate a la aplicación práctica, pero nunca dejes de lado tus fuentes.

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