El futuro es esta señora. No es el iPhone, ni la mesita interactiva de Microsoft, ni los reproductores portátiles de audio y vídeo. El futuro es que personas como María Amelia López (con 95 años, camino de 96) formen parte de la gran conversación, aunque sea con una mano que les ayude. El futuro no es que estén disponibles las obras artísticas por Internet: es que todos nos las podamos bajar y las podamos compartir con aquellos que, por alguna razón, no pueden hacerlo. El futuro no es que nosotros hablemos, sino que los que no saben hacerlo puedan.
Me dice un amigo: «Voy a un refugio climático, ¿te vienes?». «¿Eso qué
es?», le pregunto. «Un bar», me responde. Me voy con él
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Buenas, soy Emilio Calatayud. Estoy debajo de un sombra en el Albaicín, mi
barrio, y pasa un amigo y me dice: «Voy a un refugio climático, ¿te
vienes», me ...
Hace 3 horas





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