Y va Rinzewind y lo dice clarito:
Según qué blog y, sobre todo, para qué existe, la periodicidad puede ser un requisito o no. Lo taché pero lo dejo, porque no quita que sea verdad. Lo que pasa es que me suena tan de gurú...
Lo cierto es que la periodicidad siempre es una opción. Pero, como dice Rinze, cuando la cosa deja de ser divertida, debe ser el primer lastre que debes soltar.
La periodicidad a) no es necesaria, y b) se puede terminar convirtiendo en una obligación que hace que falten ganas. Ese sitio estupendo que tenemos para escribir lo que nos dé la gana cuando nos dé la gana se convierte de repente en una hoja en blanco que hay que llenar una vez cada 24 horas, y la cosa deja de ser tan divertida. Aunque yo escribo por aquí (casi) todos los días, es simplemente porque suelo encontrar un hueco para contar aquellas cosas que voy encontrando que creo que merecen ser compartidas, o simplemente para desbarrar sobre temas varios; pero sé que si un día no lo hago no va a caer el cielo sobre nuestras cabezas. Yo jamás me eché una siesta cuando mi madre me obligaba a ello de pequeño para que dejase de dar el coñazo las tardes de verano, pero luego, cuando podía hacerlo si me apetecía, me iba a dormir por mi cuenta y ya soy todo un profesional.
Lo cierto es que la periodicidad siempre es una opción. Pero, como dice Rinze, cuando la cosa deja de ser divertida, debe ser el primer lastre que debes soltar.