No soy muy amigo que digamos del copiado, pero ganas me entran de copiar punto por punto esta entrada de JR Mora, tan llena de razón que ésta se desborda por los lados del navegador.
Sí, yo también cojo mi kalaka. Como muchos, estoy harto de vivir en crisis permanente. Estoy harto de que vivamos para producir, produzcamos para comprar y compremos para vivir. Y lo que es más, de que nos lo repitan una y otra vez, de que nos intenten convencer de que esta es la única manera de hacer las cosas, de que las alternativas no funcionan, de que los mecanismos creados sólo fallan cuando no se engrasan, cuando en realidad lo hacen porque están mal diseñados.
En las últimas semanas de desplomes no se hace más que comparar esta crisis con cualquiera de las anteriores y, siempre, añadiendo que ésta es peor. ¿Peor? ¿Por qué? Ah, sí, tienen toda la razón. Esta crisis es peor simplemente porque ahora se han quedado al descubierto todos sus chanchullos y avaricia y, ¡oh! nos comunicamos entre nosotros. Es peor porque, ante los gestos ampulosos de los hechiceros de la plata y el oro, hay gente que nos explica que narices está ocurriendo. Es peor porque ahora tenemos medios, aunque limitados, para no callarnos y hacer correr la voz de nuestro descontento. La economía no es magia que sólo puede ser comprendida por el hechicero del pueblo o por el consejo de ancianos, como han intentado hacernos creer. Las bolsas no son seres vivos con estados de ánimo, las empresas no son impredecibles fuerzas de la naturaleza. Detrás de ellas hay seres humanos llenos de codicia y corrupta ambición que han soñado con ampliar su mansión a costa de los centavos empapados con el sudor del trabajo de muchos.
Ahora, nos piden confianza. Nos piden que gastemos y que ahorremos. Y yo me pregunto: ¿qué pretenden que gastemos y ahorremos si no tenemos nada con que hacerlo?
Como siempre, sus argucias nos van a terminar arrastrando con ellos. Ese es su juego. Somos sus escudos humanos. Poco podemos hacer para evitarlo. Pero algo sí podemos hacer: hablar, no callarnos, hacerles saber que sabemos lo que han hecho.
Coge tú también tu kalaka: “Para que la acción tenga el impacto necesario hace falta que, aunque sea de manera simbólica, te sumes a la revolución, bastará con que escribas una nota en tu blog y añadas en su título “TU_NOMBRE cogió su kalaka”, no hace falta que enlaces a ningún sitio concreto, con eso bastará para conectarnos será suficiente con buscar el término “cogió su kalaka” y así podremos organizarnos, celebrar asambleas, coordinar las tropas y ubicarlas geograficamente”.
De momemto como somos tres nos podemos hacer comandantes, ventajas de las minorías supongo :D
ResponderEliminarBienvenido a la revolución. Somos poquitos todavía, pero todo se andará.
ResponderEliminarUn abrazo
Es una muy interesante propuesta, a la vez que sugestiva. Primera vez que leo su blog profe Iván, me ha impresionado. Ahora veo el potencial de esta alternativa en la web. No se olvide de ojear mi blog cuando tenga tiempo.
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