lunes 23 de agosto de 2010

Mirar hacia delante con claridad


Vía Menéame.

Brutal, simplemente brutal. No tengo ni la menor idea de en que fecha fue grabada esa entrevista, pero ver este tipo de lucidez siempre resulta impactante.

Cada vez se hace más imperante el enseñar a aprender y que las clases de informática dejen de ser intentar convertir a los chicos en expertos (que ni eso) en Word.

viernes 20 de agosto de 2010

La grandeza del relato individual

Muchos amigos piensan que nuestros aportes quedan cojos por ello, que son poco generalizables, que nuestros resultados son útiles poco más allá de nuestro entorno. Nosotros lo vemos desde un punto de vista diferente: ¿Por qué pensar desde los supuestos intereses de unas abstracciones que no existen por si mismas y que en todo caso no son son las personas a quienes queremos y que nos importan? ¿Para qué? Sin embargo es la forma en que se nos enseña a pensar desde niños. Pensar desde el lugar de Dios, que es el del estado nacional, pensar por todos.
Aprovecho este párrafo de David para irme por otro lado a lo que él explica en su post (y con lo que estoy de acuerdo, por cierto). Es decir, desde un punto de vista más doméstico, no en el aberrante sentido de "nacional" que le han terminado de dar los media, sino en el sentido de... bueno, en el sentido de ir en pijama, con bata y zapatillas de felpa.

El surgimiento de la blogosfera permitió la expansión de la experiencia individual. Creo que no soy el único que, en muchas ocasiones, no se ha visto reflejado en los discursos generalizadores. Y es que lo puede valer para ti, puede no valer para mí. La extensión de Firefox que para mí es magnífica, para ti resulta inútil; el libro que para mí contiene un cúmulo de sabiduría, para ti puede ser un cúmulo de aburrimiento, pero eso no le quita validez a ambos puntos de vista.

Circulan por la web innumerables artículos de como se debe hacer esta o aquella cosa. De hecho, yo he escrito alguno (y varios más que los seguirán). Sin embargo, como con todo, hay que aproximarse a ellos desde el punto de vista individual, no como si se tratase de dogmas que seguir a pie juntillas. Hay que tomarlos como las experiencias de personas que las relatan por si les resultan útiles a otros, pero sin garantía de que funcionen. Si alguien te vende una garantía donde las variables involucradas son tantas que no se pueden contar, ese alguien te está timando.

Recuerdo cuando gastaba mi dinero en libros sobre como escribir. Me ha sido más útil lo que he ido entresacando de la experiencia de diferentes personas de aquí y de allá (la mayoría de las veces por medio de la red) que lo que leí en aquellas páginas. Y eso, lo aplico en otros muchos ámbitos. Precisamente, ha sido el poder acceder a tantas experiencias diferentes en tantos temas diferentes que el nivel de mi criticidad ha aumentado varios enteros.

El discurso universalista que menciona David es algo aplicable no sólo al tema del que trata su post, sino también a las pequeñas cosas diarias. A cada paso que damos, siempre hay alguien que quiere decirnos (y, a lo mejor, con buena fe) como debemos dar el siguiente. Porque sabe como es la manera correcta.

Mejor, déjame ver como caminas. Entonces, me fijaré si la postura de tu pie es la adecuada para el mío, o si mejor yo debo flexionar las rodillas ligeramente más que tú. Y después, me pondré a andar, muy posiblemente en una dirección diferente a la tuya.

miércoles 18 de agosto de 2010

Sobre la periodicidad en un blog

Y va Rinzewind y lo dice clarito:

La periodicidad a) no es necesaria, y b) se puede terminar convirtiendo en una obligación que hace que falten ganas. Ese sitio estupendo que tenemos para escribir lo que nos dé la gana cuando nos dé la gana se convierte de repente en una hoja en blanco que hay que llenar una vez cada 24 horas, y la cosa deja de ser tan divertida. Aunque yo escribo por aquí (casi) todos los días, es simplemente porque suelo encontrar un hueco para contar aquellas cosas que voy encontrando que creo que merecen ser compartidas, o simplemente para desbarrar sobre temas varios; pero sé que si un día no lo hago no va a caer el cielo sobre nuestras cabezas. Yo jamás me eché una siesta cuando mi madre me obligaba a ello de pequeño para que dejase de dar el coñazo las tardes de verano, pero luego, cuando podía hacerlo si me apetecía, me iba a dormir por mi cuenta y ya soy todo un profesional.

Según qué blog y, sobre todo, para qué existe, la periodicidad puede ser un requisito o no. Lo taché pero lo dejo, porque no quita que sea verdad. Lo que pasa es que me suena tan de gurú...

Lo cierto es que la periodicidad siempre es una opción. Pero, como dice Rinze, cuando la cosa deja de ser divertida, debe ser el primer lastre que debes soltar.


Es el cine, no el cómic... aunque también

De nuevo, un post que me entra ganas de copiar letra por letra. Pero (y con mucho esfuerzo) destaco:
Los superhéroes ya no son privativos de los cómics. Es más, los cómics existen ya solamente porque los superhéroes dan el salto, y lo dan económicamente bien, a otros medios. Los superhéroes son iconos de una cultura (o una subcultura) que un día nos perteneció y a la que ya no pertenecemos.
(...)
Como guionista ocasional, me jode un tanto tener que incluir en cada tebeo la peleíta de marras, la justificación al espectáculo, el peaje. Como lector, lo he dicho ya, y lo he dicho siempre, me fastidia mucho más que se hayan nublado las fronteras, que las editoriales sigan sin saber a quién venden su producto, que no sepan siquiera cuál es ese producto, que hoy los personajes sean liberales de izquierda y mañana sean unos fachas redomados, que estén glorificando, sí, actitudes chulescas, desmedidas, patrioteras, donde se insulta al enemigo o se lo deshumaniza. No se aprendió la lección del 11-S, tan dolorosa, y se reforzó esa especie de doctrina Monroe que nos invade desde los años ochenta.
Rafael Marín dixit.

Y sí, todo viene del artículo ese de El Mundo. Y sí, lo reconozco, yo también salté haciendo esa extensión tan manida y odiosa de tomar "superheroes" por "comics", cuando no es así. Pero es que, para algunos, nuestra primera toma de contacto (y la única durante una buena cantidad de tiempo en una época muy influenciable) con el que considero el mejor medio de todos fueron los superhéroes. De manera que la indignación ante un ataque es un acto reflejo.

Pero Rafael tiene razón. Las editoriales, y especialmente las más grandes, han perdido el norte. Lo que cuenta es sacarle el jugo a la franquicia: vender, vender, vender. Antes, al menos, se esforzaban en que hubiera una historia detrás, algunas verdaderas obras maestras del entretenimiento. Ahora, si hay una buena historia, te la fragmentan entre diferentes colecciones de tal manera que terminas maldiciendo al bendito que se le ocurrió el concepto del crossover.

Ahora bien, y como dice también Rafa, el artículo no está bien. Los dos trabajos mencionados al final me parecen muy pobres en cuanto a cifras de encuestados (aunque puedo equivocarme y ser suficientes), pero aún dándolas por buenas, la cita de la autora del primer trabajo dice: "Sin embargo, debemos enseñarles a distanciarse de estas imágenes que proyecta el cine y ayudarles a ver las mentiras que entrañan" (negritas mías). Si hablamos de cómic, pues hablemos de cómic. Si hablamos de cine, pues de cine. Pero no sustentemos afirmaciones sobre el cómic (de superhéroes) con trabajos que toman como referencia el cine.

Por cierto, ¿no parece que la afirmación del titular encajara perfectamente con la tendencia de las dos grandes editoriales USA? Repetir algo que ha sido manoseado hasta casi perder la forma.

Una vez desahogado (tenía que decir algo sobre el artículo), quiero decir algo más acerca de la reacción: vale, muchos de los que nos gusta el cómic hemos saltado de manera instintiva, visceral. La explicación ya la he dicho, pero creo que hay otra razón: nosotros, los lectores, no somos los únicos que asociamos superhéroes y comics. En demasiados entornos, sólo se entiende como cómic los superhéroes. Es todo lo que hay. De manera que en el acto reflejo hay algo de defensa del medio, aunque el estandarte no sea precisamente aquel bajo el cual nos gustaría figurar.

Y por último, añadir que en la reacción también hay algo del fan que llevamos dentro: bastante cabreo tenemos con lo que se dedican a hacer las dos grandes con algunos de nuestros personajes favoritos como para que encima vengan de fuera a reprochar cosas que ya sabemos. No, no es cuestión de que queramos defenderles: lo que queremos es impedir que no seamos nosotros los que les caigamos a hostias.