Redireccionando

Puedes acceder a esta página haciendo click aquí

Algunos blogs que sigo

Twitter

Ivan's bookshelf: read

Que la muerte te acompañe
El atlético invisible
Cómo escribir claro
Hollywood Babylon
Fuckowski, memorias de un ingeniero
Copia este libro
Inteligencia intuitiva
The Naked Woman: A Study of the Female Body
Eisner/Miller: A One-On-One Interview Conducted by Charles Brownstein
La Etica Del Hacker Y El Espiritu De La Era De La Informacionu
Más allá del crash. Apuntes para una crisis
The Dunwich Horror
El nombre de la rosa
Story: Style, Structure, Substance, and the Principles of Screenwriting
Steve Jobs


Ivan Lasso's favorite books »

Páginas

"No plan, no backup, no weapons worth a damn. Oh, and something else: I don’t have anything to lose".- The doctor

Con la tecnología de Blogger.

Llévatelo gratis

miércoles, 28 de febrero de 2007

Procrastinación, así de simple

Procrastinación. Desde que me dijeron la palabra me encantó. Con su sonido, rinde cuentas de sus efectos perniciosos. Dos erres, las dos en conjunto con otra consonante para cazar a la vocal con la que formar la sílaba. Ese conjunto, esas dos parejas unidas a la longitud de la palabra le dan un fuerza inusitada. No es lo mismo decir que has aplazado o diferido algo, que decir que estás procrastinando. La propia dificultad de pronunciar la palabra indica que lo que estás haciendo, bueno no es.

Procrastinar. El verbo es peor. Todos los infinitivos terminan en erre, pero deberían haberlo prohibido en este caso. ¿Los señores de la academia no se han dado cuenta de que estamos ante un flagrante caso de intoxicación consonantiva?

Procrastinar. ¿Sabes lo que es? Yo no lo sabía cuando me dijeron la palabra por primera vez, pero me sonó tan violenta que las primeras veces que la utilice, la usaba mal: “procastinar”. Quizá quería ignorar el ataque redundante y rasposo de las consonante. Pero no me fue posible. Desde que la conocí, supe que el nombre que tenía que darle a lo que hacía cuando me levantaba del computador para ir a tomar agua, para comprar tabaco, para ver la televisión.

Sí, de una forma u otra, al escribir esto, estoy procrastinando. Yo me entiendo.

Y tú... Si no sabes que es procrastinar, ya lo sabes.

Lo que estás haciendo ahora, mientras lees esto en lugar de escribir algo mucho más interesante. Eso es procrastinar.

Mi primer blog

En un tiempo al que podríamos llamar “post-adolescencia”, tuve un diario que se parecía a un blog. No porque lo último apareciese lo primero (en ese sentido, mi diario era muy tradicional y conservador), sino porque escribía lo que me daba la gana cuando me daba la gana. Como desde siempre he tenido debilidad por las citas, en él añadía citas que me parecían interesantes, frases que incluso fuera de su contexto me resultaban significativas, versos de canciones que me estimulaban o con los que me sentía identificado...

Tenía una especie de sistema de “denominación” de origen para todo lo que escribía en ese diario, un método visual: simplemente entre comillas iba todo aquello que había sacado de un libro; los extractos de canciones estaban rodeados por un rectángulo que salía desde un borde de la página; aquello salido de un cómic iba con un bocadillo o globo de diálogo; observaciones relacionadas con el guión o con guionistas iban con unas líneas que se cruzaban hasta formar un rectángulo pero que continuaban más allá de sus límites; y, por último, aquello referente a mi vida (que estaba escrito como si hubiese sido sacado de una biografía) estaba rodeado por otro bocadillo o globo, pero en este caso de pensamiento.

Todo esto viene a que le eché un ojo a ese diario antes de ponerme a escribir esto y me di cuenta de nuevo (ya me percaté de ello anteriormente) de que podría hacer con su contenido un libro de autoayuda que, adecuadamente promocionado, quizá me podría rendir algunos réditos. Pero no estoy tan desesperado.

Sin embargo, el caso es que voy a echar mano de este diario, de sus citas concretamente, para alimentar de vez en cuando este blog. Así, de paso, podré ir pasándolas a digital, cosa que nunca he hecho. Ahora las citas las guardo en la palm, que con una fácil y rápida sincronización puedo tenerlas en el disco duro para consultarlas cuando lo necesito.

Bueno, ya, sí, es verdad. Lo reconozco. Pero que le vamos a hacer.

Les dejo con la primera frase:

“Todo es posible a un alma fuerte y valiente, como imposible a un alma tímida y sin energía que se crea obstáculos a cada paso”.- Diana Wernon (Walter Scott)

De nuevo al tajo

Pues bueno, ya comencé con la segunda etapa de “Ciberia”. Lo mío me ha costado, pero he conseguido hacerlo de una manera más autóctona, más independiente... O sea, que me he puesto Wordpress en un servidor gratuito y lo he diseñado como a bien he podido partiendo de la plantilla de un tema.

Este nuevo inicio (o recarga) es muy importante para mí, oh ser inconstante de los abismos de la indisciplina. Como siempre muerdo más de lo que puedo tragar, me propongo sacar adelante “Ciberia” con un mínimo de 5 páginas a la semana, quiero revitalizar “De cómic y otras hierbas” con entradas más seguidas y voy a continuar con este blog, centrándome en los temas que ya mencioné anteriormente. Buf, creo que me he pasado. Si no tuviese que dar clases, a lo mejor avanzaría como me gustaría. Pero ahí quedan las intenciones.

Y aquí queda este post. Quizá más tarde me anime a hacer uno un poco más largo acerca de un tema que me toca de cerca: la procrastinación.

viernes, 16 de febrero de 2007

Recargando y redireccionando

Me he tomado una semana de vacaciones de este blog y estoy seguro de que nadie se ha dado cuenta, que para algo sirve Statcounter.

Pero bueno, por si alguien en un remoto futuro llega hasta aquí y se le ocurre revisar todas las entradas, creo que debo dar una explicación. Y la explicación es que he estado ocupado.

Mentira, no lo he estado tanto como para no escribir. Pero no me he desanimado.

Bueno, quizá sí. Parece que es cierta esa recomendación de que no estés mirando tus estadísticas continuamente. Pero no me voy a dejar vencer.

En este tiempo, lo cierto es que he estado reflexionando acerca de este sitio... Y de otros míos. Y creo que es necesario redireccionar éste en concreto. Sí, porque no hay nada como una dirección.

Es cierto que el ejercicio de escribir todos los días sobre algo es muy tonificante creativamente hablando, pero he estado observando mis otros proyectos (“De cómic y otras hierbas” y “Ciberia”) y me he dado cuenta de algunas cosas.

En “De cómic...”, hablo de una de mis pasiones, el cómic.

En “Ciberia”, uno el cómic, la informática y la educación, aunque me parece que su objetivo es más el segundo tema que los otros dos.

¿Y en este tercero? Bueno, en un principio lo definí como un campo de pruebas, como un lugar donde ejercitarme en la escritura y no perder la práctica. Pero, en este tiempo que he estado sin escribir, me he dado cuenta de que hay ciertos temas sobre los que me gustaría hablar en más profundidad, y sobre todo temas relacionados con escribir, sea este con el objetivo que sea.

Entre tantos sitios que reviso, leí la recomendación de limitar el blog a tres temas como mucho. Si uno quiere hacerse oír, claro esta. Y hacerse oír es necesario para que un blog no quede tan sólo en un ejercicio masturbatorio (por cierto, que debido a esta palabra, conseguí alguna visita... que habrá quedado decepcionada). Vamos, que obviamente quiero más visitas, quiero que me lean, que comenten... Pero no quiero conseguirlo mediante trucos baratos, de esos que aparecen en páginas dedicadas a dar consejos de como aumentar las visitas para que AdSense te de más dinero. Quiero conseguirlo por medio del camino duro: contenido que valga la pena.

Por lo tanto, redirecciono este campo de pruebas. De ahora en adelante, el tema será la escritura y todo lo que está involucrado en ella, desde lenguaje hasta el proceso creativo y, obviamente, frutos que de este último. Claro que seguiré hablando cualquier huevada que me venga a la cabeza y que crea digna de ser comentada, pero trataré de dirigir todos los posts (el plural de “post” es así, ¿no?) hacia ese tema en concreto.

Queda entonces dicho, escrito y suscrito. A ver como va el tema.

miércoles, 7 de febrero de 2007

5 razones por las que Internet cambio mi vida

Navegando por la red (“webeando”, por hacer el chiste fácil) me tope con el blog HTML life, aunque más concretamente fui a dar a su post “5 (o más razones) por las que Internet cambió mi vida”. Se trata de un meme que inicia el autor, Walter Kobylanski. En esto de los memes blogueros ando yo todavía un poco despistado, por lo que no sé si resulta valido hacer lo que voy a hacer: contestarlo. ¿Cuenta como meme si no me lo han enviado? Sinceramente, no lo hago para ganar audiencia (¿la ganas?), ni porque me parezca muy divertido el jueguito y quiera relacionarme con otros bloguers como el niño que va al parque con canicas en una mano y caramelos en la otra diciendo “Quiero hacer amigos”. Además, no tengo todas conmigo de que a este tipo de cuestionarios o preguntas individuales se les pueda llamar “memes” en el pleno sentido de la palabra.

Entonces, ¿por qué este pendejo va a contar sus cinco o más razones por las que Internet cambió su vida? Por dos cosas. La primera, porque viene a colación del post anterior. Quizás alguien que responda a la tipología que mencioné se anime, al caer por aquí, a ampliar sus horizontes internetescos al leer mi experiencia y seguir los vínculos al meme original y los que de allí salen. Y la segunda, por afinidad instintiva con el proponedor, pues yo también me vine de Madrid a Sudamérica, y alguna de las razones que expone coinciden con las mías.

1.- Amplió mis conocimientos

Gracias a Internet, pude conocer la obra de mucha gente que desconocía hasta entonces, como Juan José Millás, David de Ugarte, David Bravo y un etcétera variado de autores.

2.- Amplió mis horizontes

Conocí el software libre y me adscribí a su filosofía; no todo lo que uso es software libre pero estoy en ello. Conocí nuevas propuestas comunicativas (el blog y el podcast, principalmente). Me ayudo a encontrar herramientas para ampliar y desarrollar mis conocimientos. Conocí vías alternativas a las ya establecidas para el desarrollo de diversos problemas sociales (la que más me impactó: Creative Commons).

3.- Estoy al tanto de lo que pasa en mi país

Cuando sucedió el terrible atentado del 11M, no prendí la televisión: entré a Internet. Ahora, no sólo estoy suscrito a algunos servicios de noticias, sino que sigo algunos programas de radio por podcast (y descubro a los nuevos comunicadores por ellos), veo algunos gags de televisión gracias a YouTube, leo a blogueros españoles que comentan noticias, etc.

4.- Alimentó mi cultura

En un país donde un libro resulta un lujo, he podido leer muchos más libros de lo que me hubiese podido imaginar alguna vez. Si bien, este asunto puede resultar un poco dudoso a nivel legal, a nivel moral no me resulta así, pues la lectura de libros digitales me ha llevado a comprar después algunos libros en papel de los autores que leí. Lo mismo me ha pasado con los comics: he tenido acceso a muchas obras que no llegarán jamás por aquí, a pesar de que esté convencido de que este medio seguirá atado al papel. En cuanto a la música, desde que descubrí los sitios que albergan temas con licencia Creative Commons (por ejemplo, Opsound), estoy descubriendo nueva música y nuevos músicos que, de nuevo, amplían mis horizontes.

5.- Me brindó la oportunidad de dar conocer trabajos míos

Aunque no hayan prosperado otros proyectos en los que me embarqué (ay, mi indisciplina), ahora estoy escribiendo este blog, puse a disposición mi tutorial en cómic y tuve una cierta aceptación (por cierto, pronto habrá noticias sobre la segunda parte). Independientemente de las críticas o difusión, resulta increíble que alguien de otra parte del mundo lea tu obra y se tome la molestia en comentarla.

6.- He ligado

Pues sí, esto también merece mencionarse. Ahora ya no lo necesito porque tengo a www.elamordemivida.com (que conocí por el medio tradicional: el físico, aunque la forma no fue muy ortodoxa que digamos), pero mis dos parejas anteriores las conocí por Internet, y aunque el tiempo que estuvimos juntos fue siempre poco más de un año, no fue algo tan sólo ocasional. Y estoy seguro de que a esas personas no las hubiese podido conocer al “viejo estilo”. Yo sé por qué.

Pues ahí queda. Si a alguien le interesa, pues venga, a contestar en su propio blog.

martes, 6 de febrero de 2007

Internet desperdiciada

Como profesor, en más de una ocasión me he preguntado por qué mis alumnos no le sacan el partido que le podrían sacar a Internet. En general, me pregunto por qué la mayoría de la gente no le saca ese partido.

Juzgando por lo que veo en mi entorno (el cual no dudo de que sea engañoso) me da la impresión de que a la gente le importa un pimiento los blogs, desconocen lo que es una red P2P a pesar de que la usen a menudo (y desconocen las consecuencias que tiene su uso en otros países y que está causando tremendos cambios en conceptos muy arraigados y que debería importarles), usan la wikipedia cuando lo necesitan y no saben que ellos pueden agregar un artículo, y, en general, desperdician el potencial de Internet para aumentar el conocimiento. Tengo la percepción de que la mayoría usa Internet para establecer relaciones personales ocasionales, y nada más.

En más de una ocasión he tratado de divulgar mis últimos descubrimientos personales en materia de Internet a personas cercanas a mí. Y no hablo de tecnologías, software o cosas así. No, me refiero a contenidos. Por ejemplo, cuando comentaba las afirmaciones hechas por David de Ugarte en su libro “11M: redes para ganar una guerra” y que creía que podían aplicarse aquí, en Ecuador. Nadie a quien se lo dije pareció valorar la información más allá de la anécdota. Pero, más allá de eso (que puede ser tan sólo una diferencia de criterio), a nadie le llamó la atención que hubiese obtenido esa información vía Internet.

Porque el punto es ese: la cantidad (y calidad) de información que puedes encontrar en Internet es increíble. Contenidos a los que he accedido por este medio han cambiado mis perspectivas respecto a algunos temas, haciéndolas siempre como mínimo más amplias; he tenido noticia de conceptos que han cambiado los míos, opiniones que me han llevado a cuestionarme y a cuestionar otras cosas en las que no me había fijado; en resumen, a ampliado mi espectro de pensamiento, a aumentado mi cultura e incrementado mi pensamiento crítico. Y ahora, gracias al podcast, como le dije a mi madre el otro día mientras hablábamos por teléfono: “Creo que estoy más al tanto que tú de lo que pasa en España”.

¿No son todo esto cosas positivas? ¿No son realmente increíbles y maravillosas? ¿Y por qué a la mayoría de la gente les importa un carajo? ¿Por qué entre sus favoritos está la página de Hi5 y no, por decir algo, un agregador de blogs como Bloglines? Quizá sea porque, al fin y al cabo, no les interesa.

Quiero pensar que el desaprovechamiento de las posibilidades de Internet en Ecuador es debido sobre todo al desconocimiento. Quiero pensar que hace falta, igual que hay divulgación científica, divulgación informática para poner al tanto a mucha gente de todo lo que se puede hacer vía Internet, de lo que se puede encontrar y de lo que se puede conseguir. No quiero pensar que la gente sólo se conforme con los contenidos que le dan, que la mayoría de la sociedad en este país sea pasiva (porque no lo es y muestras hay) en lugar de que la hacen (o quieren hacer) pasiva.

O tal vez sea así. Tal vez los internautas deberíamos de dejar de mirarnos el ombligo, olvidarnos de todos esos axiomas que dicen que Internet está cambiando al mundo y asumir de una vez por todas que, sencillamente, a la mayoría de la gente le importa un pimiento lo que está sucediendo por aquí.

Uhmm...

¿Saben qué?

...

¡Naaaaah!

Sigamos intentando cambiar el mundo.

Lo estamos consiguiendo.

lunes, 5 de febrero de 2007

Mi estupidez y los anuncios de televisión

Sospecho que soy tonto. Sí, de verdad. Debo ser tonto porque últimamente veo muchas anuncios de televisión muy simples en apariencia y, vamos, que no los entiendo.

No me pidan nombres. No me consigo tragar eso de “se dice el pecado pero no el pecador”, pero es que en este momento no me acuerdo de ninguno. Supongo que es fruto de ese mecanismo de autodefensa del ego llamado “memoria selectiva”, qiue suele tener una tasa de efectividad increíblemente alta.

El caso es que parece como si en los últimos tiempos pululasen por ahí numerosos anuncios que resultan completamente incomprensibles para mí. Vamos a ver: plantean una situación, la solucionan y luego te encasquetan el producto. O te proponen algo, y luego te encasquetan el producto. O dicen algo que suena muy bien, que tiene hasta un germen jocoso, y luego te encasquetan el producto. En resumen: algo, y te encasquetan el producto. El problema viene de que, cada vez con más frecuencia, no entiendo que relación tiene lo primero con lo segundo.

Bajo mi punto de vista, no existe ninguna relación. Pero luego pienso: es una marca conocida, seguro que han pagado a un buen grupo de publicitarios. No harían nada así, incomprensible. Por lo tanto, soy yo el que no lo entiende. Soy yo el tonto.

En busca de nuevas propuestas con las que incentivarnos a comprar sus productos, la publicidad rompe de manera trasgresora con lo establecido, como cuando en un alarde de genialidad quitan las tildes de las palabras que deben llevarlas por nosequé de la estética (aquí de nuevo soy tonto y retrógrado, porque me pregunto que daño puede hacer una tilde). O, por ejemplo, cuando no ponen la apertura de los signos de admiración para integrarse de manera plena y congruente en la globalización galopante que vivimos (¡si seré estúpido! Ese signo no sirve para nada, sólo estorba, hace que una frase tenga más caracteres y además, el signo de cierre es más que suficiente para indicar la entonación de la frase. ¡Y yo viviendo engañado, creyendo que era un signo que suponía una ventaja sobre el inglés!). Ahora, con estos anuncios, pretenden involucrar al espectador en el desarrollo de la trama, hacer que pienses, ser parte integral del modus vivendi que el producto te aportará. Pero yo, vaya por Dios, soy tonto. No entiendo lo que me quieren decir. Y esto me acompleja.

A www.elamordemivida.com.ec le pasa lo mismo. Pero sospecho que es por vivir conmigo: le estoy contagiando mi estupidez. De mutuo acuerdo, hemos decidido que sólo vamos a prestar atención a los anuncios de detergentes, porque son claros y directos, sin complejidades. Muestran al mundo tal cual es, y lejos de adentrarse en metafísicas o cuanticidades, se aferran a la vieja “causa y efecto” que nos es tan grata y comprensible. Pero un temor invade mi alma: ¿hasta cuando?

sábado, 3 de febrero de 2007

Supersticiones informáticas

Las supersticiones y manías nacen cuando intentamos entender el mundo que nos rodea y fracasamos miserablemente. Uno de los artefactos que nos rodea diariamente es el computador, y su manejo, que tiene una complejidad mayor que la de un frigorífico, es muy propenso a sufrir de este tipo de cosas. Este año comencé mis clases diciéndoles a mis alumnos que un computador es una máquina y, aunque a veces parezca lo contrario, no puede tomar decisiones por sí misma. Para que haga algo, alguien tiene que decirle que lo haga. Este alguien podemos ser nosotros o puede ser un programador o grupo de los mismos que lo haga a distancia por medio de un programa. Dije esto, entre otras cosas, para ver si dejaban de tomarme por tonto y así, cuando descubriese que habían abierto un juego cuando yo estaba de espaldas, dejasen de decirme que se había abierto sólo.

Lo malo de este patético intento de justificación es que en muchas ocasiones tiene por detrás una base irracional que proviene del desconocimiento. Esto es normal, ninguno lo sabemos todo sobre todo. Pero el problema es más grave cuando existe una carencia de observación crítica. La observación crítica nos lleva a deducir que tipo de procesos están ocurriendo cuando sucede algo y encontrarle solución si es necesario. La falta de criticidad nos conduce a interpretar lo sucedido aceptando cualquier explicación que nos venga a la cabeza, y así a seguir sufriéndolo una y otra vez.

Un síntoma de falta de criticidad es precisamente las supersticiones, y en el entorno informático hay muchas, quizás demasiadas. La más común es la del virus. Cuando en la computadora sucede algo diferente a lo que esperamos, la explicación es un virus. Pero no se trata, digamos, de que cada cierto tiempo se apague la computadora (había un virus que, tras conectarte a Internet, hacía eso). No. Por ejemplo, si la computadora está lenta, es por causa de un virus. Si un programa no se abre, virus. Si no se detecta un dispositivo plug and play, virus. Si borraste los archivos que contenían las fotos de la boda de tus padres, virus. Hay muchas razones por las que en una computadora pueden ocurrir esas cosas. Pero en realidad, sólo hay una: virus.

Unida a esta superstición, está la del antivirus. Igual que en un viejo anuncio de televisión decían que “un diamante es para siempre”, parece como si mucha gente creyese que un antivirus también lo es. O sea, las ventanas coñazo que aparecen desde el programa sólo son para eso, para darnos el coñazo. Los informáticos son unos perversos que pretenden incomodarnos lo más posible en lugar de hacernos la vida más fácil. La única explicación que hallo es el escaso vocabulario de mucha gente, y su curiosidad mucho menor a él, porque si a mí me aparece una ventanita que dice “Su antivirus esta desactualizado”, aunque no sepa qué es eso, me dará mala espina el prefijo que se marca la palabra y algo haré. Pero no, la gente confía plenamente en el antivirus que le regalaron con la computadora cuando se la compró en el 2003.

A estas dos se une una frase que la borda. Cuando les has convencido de que su antivirus necesita estar actualizado (sobre todo si se conecta regularmente a Internet y abre los mensajes del correo cuyo remitente tiene nombre en inglés y cree que alguien en el extranjero quiere ser amigo suyo), te dicen: “Ah, con razón mi computadora estaba lenta. Claro, tengo virus”. Y tú, mientras, viendo como hay un montón de iconos a la izquierda del reloj, tantos que si Windows no plegase automáticamente la barra llegarían hasta la mitad de la de tareas. Sí, sin duda tienes algún virus.

El tema de la lentitud también suele achacarse a la cantidad de espacio en el disco duro. Si bien el sistema operativo puede recurrir a este dispositivo cuando tiene que ejecutarse un programa para el que no tenemos suficiente RAM, por norma la disminución de rendimiento tiene relación con este tipo de memoria (y con la velocidad del procesador, claro). Y es que en la RAM es donde se ejecutan los programas, y todos aquellos que se ejecutan en segundo plano están chupando de ella. Pero no, es por culpa de que el disco duro está lleno.

Lo curioso de esta superstición son dos cosas. Por un lado, es muy difícil de erradicar. Por otro, siempre se refiere a terceros, nunca a uno mismo. Alguien puede tener el computador tan lleno de emepetreses que hasta le salgan por el ventilador, que nunca será esa la causa de la lentitud de la máquina. Pero basta con que a ese alguien se le queje otra persona de que su máquina anda lenta para que le dictamine que, si no son virus, es que su disco duro está lleno.

No tengo problema con las supersticiones cuando son por desconocimiento. Son fáciles de superar, sólo hay que aprender. Pero sí me traumatiza cuando alguien pontifica con total seguridad de sí mismo que las causas de uno u otro fallo son cosas que huelen a superstición hasta estando cinco metros bajo tierra. Yo no soy ingeniero y en programación a duras penas paso del HTML, pero cuando alguien me nombra causas absurdas que desafían la lógica más elemental, y además lo hacen asumiendo una posición intransigente, no puedo negar que pierdo un poquito (más) la fe en la especie humana.

jueves, 1 de febrero de 2007

Windows Vista debería llamarse Windows Miope.

Yo ya había decidido no pasarme al Vista desde hacía tiempo, pero ahora me reafirmo en mi decisión. La razón, aquí. No se lo pierdan, que la información vale mucho la pena. Además, si no lo lees, no entenderás a que me refiero en el título.

Pero si no me iba a pasar antes de tener argumentos tan sólidos como los que aparecen ahí, era porque, simplemente, estoy bien como estoy. El único gusanillo que me pica es el de Linux, para dejar de ser creyente no practicante.

Hay una palabra que yo escuché usar con regularidad por primera vez aquí en Ecuador y que me encanta: novelería. Ya con su sonido te da la definición. Me parece un vivo ejemplo de la expresión “la misma palabra te lo dice”. En el DRAE dice “Afición o inclinación a novedades”, pero yo le añadiría “... y a adquirirlas sin necesidad alguna” .Cuando aparece una versión de Windows, de Office o de algún que otro programa muy extendido, mucha gente experimenta tan sólo por novelería. Ante esas nuevas versiones, algún que otro alumno siempre me pregunta por el producto en cuestión, acerca del cual manifiesto mi completa ignorancia si no lo he probado. Sé que muchos de los que me preguntan lo probarán sólo por novelería.

Yo también he sido presa de la novelería, pero el tiempo ha hecho que me vaya quedando más con lo que sé que funciona y como se utiliza antes que probar nuevos lanzamientos embadurnados de capas y más capas de pintura llamativa. La única excepción que hago con esto es respecto al software libre. El software libre nunca se ha de dejar de probar ni de usar. Razón, repito, aquí.

Recomendación: si usas cualquier Windows y te va bien, no pruebes el Windows Miope. Antes, prueba Slax. Pesa poco, trae mucho, se le añaden programas con mucha facilidad y es un CD-live con el que no hace falta que cambies nada de tu computadora.

En resumen: si quieres ser novelero, se novelero con el software libre.

Una idea: el blog limitado

- Ayer... Ayer, no escribí.

- ¡Te queremos, Iván!

Tyler me da una colleja, me agarra del brazo y me saca de allí. Me arranca la promesa de no volver a pisar un sitio de esos bajo la amenaza de instalar Windows Vista en mi computador y obligarme a escribir en Office 2007.

Pues sí, no escribí. Rompí el compromiso que adquirí conmigo mismo de hacerlo todos los días. ¿La razón? Se aproximan las pruebas de módulo, he estado preparando la actualización de la web de Ciberia y estoy preparando el nuevo camino para el segundo volumen en forma de blog. Eso sin contar con la dramatización que estoy realizando en el taller de periodismo y la infinidad de detalles que esto y todo lo anterior acarrean.

El punto de todo esto es: ¿cuanto más abarcas, menos aprietas? Quizá, pero insisto. Y sobre todo con este blog, al cual llegan lectores más por accidente que por otra cosa. Ya dije en otros post que la razón de la existencia de esta página es tratar de vigorizar mi disciplina a la hora de escribir y, con ello, mejorar la calidad de mi escritura. Bueno, con esas palabras no lo dije, pero creo que lo que acabo de decir expresa mejor mis intenciones.

No puedo dejar de recomendar a todos aquellos que caigan por aquí que, si les gusta escribir y aspiran a algo dentro del mundillo literario, se olviden de cualquier cursillo y comiencen por tener un blog. Un blog y un compromiso consigo mismos: escribir cada cierto tiempo, pero siempre de manera impostergable. Si hay que postergarlo, que sea por causas de fuerza mayor (un asteroide chocando contra la Tierra es un buen ejemplo), pero nunca aduciendo ante uno mismo falta de ideas. Las ideas, si faltan, se buscan. La finalidad de un curso o taller literario es, entre otras cosas, pulir el estilo y, sobre todo, tratar de forjar una autodisciplina. El “pero” de esto reside en todas las ventajas que tiene un blog. Entre ellas, la interactividad y una verdadera posibilidad de que lo que escribas sea leído por un cierto número de personas, número que cuando es ínfimo siempre tiende hacia arriba. En este artículo de Orsai, Hernán Casciari dice lo que hay que decir mucho mejor de lo que yo podría intentar ahora decirlo (vamos, digo yo).

Por eso, aprovechando que no dije nada ayer, que incumplí mi compromiso personal, recomiendo vivamente a todo aquel que quiera escribir que tan sólo escriba y lo que salga lo ponga en un blog. Como añadido a esta recomendación, citaré una idea que me vino el otro día a la cabeza: si te aterra de alguna manera la posibilidad de verte obligado por ti mismo a tener que mantener un blog (bajo la perspectiva de ver como un reflejo insoportable de tu fracaso que tu cadaver virtual quede flotando en las aguas más cenagosas de Blogger hasta que, años después, se hunda), inicia una serie limitada. Dentro de este contexto, sería algo así como un blog limitado.

Para ello, toma varias decisiones. Primero, decide de qué vas a hablar (algo concreto, no divagaciones como éstas a menos que te vayas a comprometer de manera indefinida). Después, cuantos artículos vas a escribir al respecto y con qué periodicidad vas a hacerlo (mi sugerencia es que escribas por lo menos un artículo diario durante, mínimo, dos semanas).

Con estas decisiones en tu cabeza, abre tu blog en cualquier parte donde sea sencillo (tira de Google). Elige un nombre original (ya se han visto mis dificultades para ello en los primeros artículos de este blog); mi sugerencia al respecto es que emplees una frase como nombre pues así será más sencillo que no esté ya ocupado. Añade unos cuantos vínculos a algunos de tus sitios favoritos en la columna de al lado (esto siempre ayuda a la gente que te gusta, y en Internet “amor con amor se paga”). En el primer post, indica tus intenciones: este un blog que tendrá tantos posts y que durará hasta tal fecha, etc. En el segundo, empieza con el tema en cuestión.

Continúa escribiendo durante el periodo de tiempo que te fijaste (esto incluye publicación). Una vez terminado el número de artículos, finaliza el blog con una despedida. Esto es importante: indica que tu blog se ha acabado, que has cumplido lo que te habías propuesto y que hasta aquí hemos llegado. Siempre es grato hallarse con una buena despedida cuando, tiempo después de que fue iniciado, llegas a un blog que no ha sido actualizado en mucho tiempo. Por lo menos, no te unirás al batallón de los desanimados y tu blog no será un cadáver sino un documento vivo al que podrán seguir añadiendo comentarios todo aquel que quiera, pero sabiendo siempre que, ahí por lo menos, no habrá más artículos.

¿Que te gustó la experiencia? ¿Que quieres repetirla pero aún no te atreves con algo indefinido? Pues nada, crea otro blog limitado. Nuevo tema, nuevas entregas, nuevos plazos y nuevo nombre. Y entonces, antes que nada, ve a tu blog anterior y añade un nuevo post, pero esta vez será una post-data (o post-scriptum): empiezas con un nuevo blog en taldireccion.tuproovedor.com.

Si de nuevo te gustó, pues continúa desde el párrafo anterior hasta que te animes a escribir por fin un blog indefinido. Pero nunca dejes de visitar tus viejos blogs, ni de controlar la cantidad de gente que entra. Quien sabe, lo mismo terminas generando algo muy interesante.

Al final, como siempre, me ha llevado muchas palabras decir lo que tenía en mente, pero ojalá sea de utilidad para quien se anime a probarlo. Por favor, si alguien lo intenta, que me mantenga al tanto de los resultados.

P.S.: Al releer esto, creo que hace falta añadir una sugerencia. Blogger es muy sencillo y quizá resulta más fácil para los principiantes. Wordpress es más complejo, tiene una curva de aprendizaje mayor, pero es más versátil. Además, este último tiene un servicio que no tiene el primero: los comentarios a tus posts te llegan al correo con el que te hayas registrado. Esto puede ser muy útil para seguir el rastro de otros blogs limitados que dejes por el camino.

Por cierto, Wordpress tiene incorporado un sistema que te muestra cuantas visitas has recibido. Esto no lo tiene Blogger, en el que tienes que recurrir a sistemas como Technorati o Statcounter (ambos gratuitos). Tampoco es que el sistema de Wordpress sea tan completo como los dos anteriores (que te dicen hasta de qué país vienen los visitantes), pero te sirve para hacerte una idea y además puedes añadir a esos dos si quieres. Para elegir, sopesa sencillez (Blogger) contra versatilidad (Wordpress).

Entradas populares

Etiquetas

Datos personales

Mis comics


Visita la sección de Descargas de Proyecto Autodidacta donde encontrarás comics en formato PDF, accesorios y podcasts... ¡gratuitos!

Proyecto OMA

Manuales, tutoriales y comics didácticos para aprender informática

microcuentos, nanoficción, micronanos, nanomicros, comosetedelaganallamarlos...

Webcomic sobre... algo

NaNoWriMo 2012

Licencia

Busca en Todo está dicho

1 Libro = 1 Euro ~ Save The Children

Subscríbete por correo

Introduce tu dirección de correo:

Proporcionado por FeedBurner